VI Pleno del Comité Central de la JUCO

Blanca Villamil. Foto archivo.
Blanca Villamil. Foto archivo.


William Monsalve
Secretario General Juventud Comunista Colombiana

Alegría, creatividad, dignidad, amor, ternura, simpatía, convicción, abnegación, combatividad, son apenas pocas palabras con las cuales podemos describir la grandeza y decorosa impronta de Blanca Villamil, militante ejemplar, revolucionaria comunista que hoy homenajeamos ante su inevitable desaparición física. El VI pleno de la Juventud Comunista Colombiana, realizado en la ciudad de Bogotá, D.C, los días 25 al 27 de julio del presente, rindió homenaje a nuestra querida camarada Blanca Villamil, que contó con la presencia de su compañero y camarada Álvaro Oviedo, a quien le expresamos, junto a sus familiares nuestras sentidas condolencias.

Blanca Villamil fue miembro de la dirección nacional de la JUCO y el PCC, militante de toda la vida, dedicada a la noble causa de luchar por la libertad, emancipación revolucionaria de nuestros pueblos. Fue una dirigente ejemplar, una revolucionaria profesional, caracterizada por su coherencia y consecuencia, por su entrega sin descanso al servicio de las tareas partidarias, siempre dispuesta a resolver problemas, a escuchar, a acompañar donde fuera necesario las batallas de los más desposeídos en cualquier parte del país. Su lucha contra el acomodamiento, la demostró con un fuerte sentido de interés por las personas, por ver en ellas el potencial, el sentido y razón de la noble causa revolucionaria.

Su obra fue también la de estar al lado de la lucha de género, sus batallas fueron por la dignidad de las mujeres explotadas en la lucha contra el capitalismo patriarcal y todas las formas de dominación machista en el actual estado de cosas existentes. Fue una amante y luchadora en el campo de la cultura y el arte, lectora de poesía y literatura, complementos necesarios para crear con amor y ternura la perspectiva revolucionaria que siempre llevó con altura y decoro.

Blanca nos enseñó a ver la cultura y el arte como herramienta, instrumento creativo de la vida para enfrentar con imaginación cada embate de la lucha, que como diría Neruda: El honor de la poesía fue salir a la calle, fue tomar parte en ese combate y en aquél… y los poetas odiamos el odio y hacemos guerra a la guerra.

Blanca Villamil es nuestra inspiración militante, su ejemplo de vida y lucha es huerto floreciente y creciente en nuestras conciencias, que llevamos con alegría en las luchas juveniles por la necesidad de seguir batallando por un país digno, en paz con justicia social. Recordamos con profundo respeto y admiración la joven amiga, madre, compañera, camarada, militante fraterna y combativa.

Nuestra generación lleva en la memoria su ejemplo como un faro para ser siempre mejores, incansables luchadores, abnegados y estudiosos, solidarios y combativos, sin renunciar jamás a la revolución y a la alegría. Ella es flor de esperanza, símbolo de su recuerdo y su digna obra, es compromiso presente y futuro en nuestra lucha por el socialismo. Bien vale seguir viviendo y luchando si el ejemplo de Blanca Villamil nos inspira y nos acompaña.