En la mañana del 10 de agosto el representante a la cámara por el Polo Democrático Alternativo en Antioquia Víctor Correa sorprendió a un camión militar con varios jóvenes que fueron subidos a la fuerza para ser llevados a la estación de la Brigada IV, en un ejercicio claro de reclutamiento forzado.

A pesar de que la sentencia C-879/11 y T-455/14 que tipifican el reclutamiento forzado de los jóvenes como un acto ilegal en Colombia, la realidad demuestra que ningún joven, por más conocedor de la ley o por más apoyo jurídico que reciba, está exento de ser reclutado a la fuerza por parte del Ejército Nacional.
En la mañana del 10 de agosto el representante a la cámara por el Polo Democrático Alternativo en Antioquia, Víctor Correa, sorprendió a un camión militar con varios jóvenes que fueron subidos a la fuerza para ser llevados a la estación de la Brigada IV, en un ejercicio claro de reclutamiento forzado.
El representante, quién abordó a los militares alegó la libertad de los jóvenes, aludiendo la arbitrariedad y exigiendo respeto por las sentencias de la Corte Constitucional; sin embargo, los militares hicieron caso omiso, y en un acto irresponsable, el camión arrancó y el congresista que se encontraba tratando de abrir la puerta del vehículo, se vio obligado a ubicarse dentro del mismo.
Mientras el camión con los jóvenes retenidos y el representante a la Cámara daba vueltas por la ciudad sin que este se detuviera, en redes sociales se generaba el llamado a las autoridades competentes para que asumieran un compromiso fehaciente en contra del reclutamiento forzado, que según el relato del representante, la Defensoría del Pueblo viene anunciando que en Medellín las cifras de batidas ilegales han venido en ascenso. El congresista dijo: “Esto es una afrenta a la democracia y a la civilidad. Hasta cuándo estado de sitio de facto?”.