El ratón cuidando el queso

La última vez que el gobierno de Israel autorizó la construcción de viviendas para colonos judíos en territorios palestinos, en un acto de abierta piratería, fue hace un mes, en la primera semana de junio pasado.
Esta autorización se da en el marco de múltiples violaciones por parte de Israel al derecho internacional y al derecho internacional humanitario. Jamás Israel ha cumplido una sola de las resoluciones de las Naciones Unidas en torno a la existencia de un estado palestino autónomo, y en general, en respeto a los derechos del pueblo palestino.
Por el contrario el gobierno sionista de Tel Aviv sigue intensificando su política de anexión y de usurpamiento de territorios de sus vecinos; ha construido un muro de la infamia para encerrar a miles de familias palestinas, captura y condena con frecuencia a sus líderes políticos y los somete a largas penas de prisión.
Tanto los territorios palestinos como los de varios países árabes han sido bombardeados por los aviones y tanques de guerra israelíes, para castigar la resistencia de grupos radicales que se oponen a la ocupación sionista. Y todos estos atropellos se cometen con el consentimiento de la asamblea general de la ONU, que no dispone de medidas sancionatorias eficaces para obligar a Israel a vivir en paz con sus vecinos.
Y a pesar de esto, noticias de prensa indican que el pasado 19 de junio, Mordehai Amohai, diplomático israelí acreditado ante la ONU, fue elegido vicepresidente del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas. Tal nombramiento ha provocado indignación general en los países árabes, que habían pedido con antelación vetar este nombramiento.
Una potencia ocupante no puede llegar a ese cargo, señaló el gobierno de Catar. Arabia Saudita calificó de ‘odiosa provocación’ la escogencia del representante israelí. Es como poner al ratón a cuidar el queso, indicaron observadores. Es entregarle la dirección del importante organismo a un estado que legitima abiertamente el colonialismo. Elegir a Israel a ese cargo es una manera expedita de fortalecer la impunidad de sus gobernantes, indicaron varios observadores.