Los que ponen en el centro al “dios del dinero” y no al ser humano, no deberían meterse a hacer política, dice el pontífice en Cumbre de Movimientos Sociales, coincidiendo con una exhortación en el mismo sentido del expresidente Pepe Mujica

Alberto Acevedo
Después de una eucaristía en la basílica de San Pedro, como parte de los actos de clausura del III Encuentro Mundial de Movimientos Populares, que se realizó en Roma del 3 al 5 de noviembre pasado, ante unas tres mil personas asistentes al evento, el papa Francisco criticó al sistema capitalista por poner en el centro al “dios del dinero” y no al ser humano.
Dijo el pontífice que esta “dictadura económica” ya había sido vaticinada por algunos de sus predecesores, como el papa Pío XI, quien en 1931 utilizó la expresión “imperialismo internacional del dinero”.
El Sumo Pontífice lamentó que se destinen grandes sumas de dinero para salvar a entidades bancarias con problemas pero, en cambio, no se invierta “ni una milésima parte para ayudar a refugiados e inmigrantes que huyen de sus países de origen y mueren en el Mar Mediterráneo durante su travesía”.
“¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto?”, se preguntó el jerarca de la Iglesia católica.
Vocación papal
Francisco pidió a quienes se desempeñen en estos ámbitos, liberarse de “ataduras” como “el apego a las cosas materiales o por el espejo”, el gusto por “el dinero, los banquetes exuberantes, las mansiones suntuosas, los trajes refinados o los autos de lujo”. Para ello, parafraseó al expresidente de Uruguay José Mujica, al apuntar que “quien tenga afición por todas estas cosas, por favor, que no se meta en política”.
El Encuentro Mundial de Movimientos Populares, que sesionó en el Vaticano, tuvo como lema, “Tierra, Techo, Trabajo”, tópicos que han sido cercanos a los mensajes del papa Francisco.
Desde que inició su pontificado, Francisco manifestó su voluntad de construir puentes entre la Iglesia y los movimientos populares, de trabajadores excluidos, de pueblos nativos, indígenas, con gentes de todas las etnias y religiones, para discutir los problemas que interesan a la humanidad.
La democracia, la apropiación privada de los bienes comunes, los refugiados, la destrucción del medio ambiente, fueron temas de los que se ocupó el evento de la semana pasada en Roma. El pontífice coincidió con los líderes populares del mundo en que la crisis del capitalismo es directamente proporcional a la destrucción del medio ambiente, en una manifestación de que el recetario del viejo capitalismo ya no funciona para resolver los problemas de la sociedad y el desarrollo.