La educación y la lucha contra la corrupción son la columna vertebral de la propuesta upeísta para la alcaldía de Cúcuta

Hernán Camacho
@camachohernan
Rafael Romero Moreno, bogotano de nacimiento, líder nacido del movimiento sindical desde el año 1983. Participó de manera activa en la consolidación de la Unión Patriótica e integró la Comisión Nacional de negociación del Paro Nacional Estatal, durante el gobierno de Ernesto Samper, al lado de los sindicatos de educadores y demás movimientos obreros del país.
Rafa Romero, como cariñosamente lo llaman sus amigos, ha sido un hombre coherente y consecuente con su ideario político, lo que lo ha llevado a ser uno de los principales voceros del movimiento universitario en la región, habida cuenta de su amplia experiencia en el sector educativo, cuando fuera Presidente Nacional de Sintrenal y posteriormente en el sector privado Director de Planeación de la Universidad Libre y asesor académico de la Presidencia de esa misma universidad en la ciudad de Cúcuta.
Su candidatura es la más viva expresión del movimiento alternativo, pues es la primera vez, desde hace muchos años, que la izquierda democrática se presenta con un candidato auténticamente de izquierda, surgido de las entrañas de la Unión Patriótica y con un discurso moderno, pero que mantiene las reivindicaciones históricas de la izquierda democrática en Colombia y en especial de Norte de Santander.
–La frontera tiene cientos de problemas que repercuten en lo social. ¿Qué soluciones son las que a su juicio requiere la ciudad?
–Sin lugar a dudas hay que rescatar la ciudad de las manos de la clase dirigente tradicional que tiene sumida la ciudad en su más grande deterioro social y económico y entregársela a los cucuteños. Es inadmisible que más del 67% de la población económicamente activa sobreviva en la informalidad, lo cual expresa el gran deterioro del tejido social. El sector primario apenas alcanza el 25% del total de la economía local, dejando un amplio margen al comercio y al sector servicio, sin contar con el drama social de millares de desempleados que se rebuscan en el pequeño contrabando y el comercio de la gasolina proveniente de Venezuela.
Crisis social
–Ante ese panorama ¿Qué hacer?
–En este contexto, es un imperativo la adopción de medidas agresivas en varios frentes como es la formalización del sector informal; la generación de nuevos empleos productivos y el fortalecimiento del aparato productivo, como medida vital para la generación de nuevos puestos de trabajo.
–¿Esas son las propuestas de la UP?
–Sin lugar a dudas, desde la Unión Patriótica, estamos convencidos que para salir de la pobreza extrema, el abandono y las odiosas formas de exclusión y segregación social la solución es la educación. Si, la educación como estrategia transversalizadora de la gestión pública. Donde de la mano de colegios y universidades se pueda consolidar una comunidad académica que haga posible la formación de nuevos seres humanos, nuevos talentos capaces de proyectar la ciudad a 20 años y consolidar un modelo social más equitativo, justo y sostenible.
–Educación es la propuesta.
–Queremos seres humanos buenos, con valores y principios, donde lo ético sea la costumbre y lo normal; donde la justicia social sea una constante en la actuación de las nuevas generaciones. Queremos una educación para el progreso humano, para superar la honda brecha entre los poderosamente ricos y los miserablemente pobres. Queremos una educación que transforme y que innove; que cree y reinvente una sociedad armonizada con el medio ambiente y el ser humano. Necesitamos una educación integradora, en donde el arte, la cultura y el deporte sean actividades formativas y no complementarias. Queremos más artistas, poetas, pintores, deportistas y gente que pueda aportar riqueza espiritual y afectiva a una sociedad derruida por la desconfianza, la apatía y el escepticismo.
Lucha contra la corrupción
–Educación para el pueblo. Eso es lo que me quiere reiterar.
–Claro. Queremos gente buena, de qué nos vale gente con 10 sobre 10 en todo, si como seres humanos no son buenos. Excelentes estudiantes, pero malas personas. Para esto solo véase que los grandes defraudadores de los dineros públicos han sido excelentes estudiantes, pero muy malas personas. O acaso ¿quién tiene postrada a Cúcuta como la ciudad con más desempleo, corrupción y abandono? Esos, quienes fueron a las mejores universidades y se regresaron a Cúcuta a robar a su gente.
–Otro tema de su propuesta.
–La salud. Es un derecho de todos y a ella se accede sin restricción de ninguna índole. Pero también debe ser una atención digna, de calidad y con alto sentido humano. Se buscará ampliar la red pública hospitalaria y que el médico vaya a cada hogar para asistir en la formulación de actividades preventivas y comportamientos de vida saludables.
–¿Cómo derrotará la politiquería corrupta y permeada por la ilegalidad que ha gobernado la ciudad en la última década?
–Yo parto de la premisa que no vamos a derrotar a la politiquería. Lo que vamos es a acabar con los factores que incentivan y estimulan la politiquería. Entre ellos, demostraron que se puede hacer política sin decir mentiras, que es posible ser decente y honesto; que hay posibilidades de encontrar gente buena dispuesta a servir.
De otra parte, cuando Rafael Romero Moreno, en nombre de la Unión Patriótica asuma la alcaldía de Cúcuta, construirá un fuerte tejido social alrededor de aquellos focos generadores de corrupción como es la contratación pública. Haremos una especie de cogobierno popular de la mano de las veedurías ciudadanas. Ellos tendrán el deber de vigilar el sistema de contratación y de paso las acciones de gobierno para que el alcalde no se salga de cauce ni sus funcionarios tampoco.
Debate
–¿Ese es un verdadero renacer de la Unión Patriótica en Cúcuta?
–La gente necesita urgentemente volver a creer, es fundamental lograr un mínimo de confianza entre la sociedad y sus autoridades. La gente necesita que se fortalezcan las herramientas de participación ciudadana para que se les respeten sus derechos y necesidades. La acción de gobierno no es un favor ni una dádiva para con la comunidad, es una obligación de imperioso cumplimiento.
–¿Cómo le ha ido en los debates?
–Dijimos en el último debate: La clase política se robó a Cúcuta. Y se la robó porque el patrimonio público no tiene dolientes y hay que entregarle a la sociedad la veeduría de la gestión pública, para que le duela la platica de los cucuteños y la defiendan de cualquier abusivo. Y dijimos en los debates: De otra parte no hay que cuantificar en dinero lo que se roba, sino cualificarlo. Es decir, cuantos hospitales, escuelas, puentes, alcantarillados o pavimentaciones se dejan de hacer por culpa de lo que se roban unos pocos. La gente tiene que saber que si su calle no está pavimentada, su colegio no tiene pupitres o su hospital no tiene insumos, es porque algún avivato se les robó la plata. Lo que enseña es el ejemplo. Y desde la Unión Patriótica, nos centraremos en educar con nuestros actos de gobierno. Cero tolerancia a los avivatos, total rechazo al clientelismo y buscaremos generar un pacto colectivo por la decencia y la pulcritud en el manejo de la administración pública.
Finalmente, agradecer infinitamente a nuestra compañera Aída Avella, lideresa, y ejemplo de grandeza que deposito su confianza en mi candidatura y eso me hace más comprometido con nuestros postulados y con el reto histórico de recobrar nuestro protagonismo. Como lo dijo nuestro mártir y ejemplo de lucha, Bernardo Jaramillo, “Venga esa mano País”.