domingo, abril 6, 2025
InicioEdición impresaCartagena: El pandillismo y la violencia dañan los goles

Cartagena: El pandillismo y la violencia dañan los goles

Al finalizar el partido que Colombia ganó a Japón, Cartagena vivió un estallido de agresiones sin sentido que nada tienen que ver con el deporte y que provocaron un desajuste colectivo de miedo, pocas veces visto.

DESTROZO DEL FUTBOL

H.L.M.

Todas las brillantes victorias de Colombia en el Mundial de Fútbol de Brasil han sido aprovechadas de manera impune por pandillas de atracadores, motorizados, borrachos sin control, en todos los puntos de Cartagena, para implantar una ola de violencia y de robos que tienen a la comunidad con los pelos de punta.

Lo peor ocurrido hasta ahora sucedió al finalizar el partido que Colombia ganó a Japón, pues Cartagena vivió un estallido de agresiones sin sentido que nada tienen que ver con el deporte y que provocaron un desajuste colectivo de miedo, pocas veces visto.

El transporte público se paralizó y esto agravó la situación. Ríos de motociclistas borrachos se tomaron las arterias de Cartagena, algunos sujetos exaltados disparaban y una señora dentro de su casa recibió un tiro en la cara y por fortuna ya no corre peligro su vida. Fachadas y vitrinas de almacenes fueron reventadas a palo y piedra y a las personas del común, ciudadanos indefensos, no les quedó otro camino que refugiarse donde pudieron o en sus casas.

El consumo desmedido de licor en Cartagena y la presencia de otros estimulantes provistos por el narcotráfico urbano, hicieron aflorar un resentimiento social y un comportamiento que habla por sí solo de la mala calidad de la educación colectiva que campea en una ciudad promocionada como centro histórico y turístico internacional.

Sin excepción, todos los estratos urbanos de Cartagena están lamentando hoy que hasta para festejar las victorias de los muchachos de Pékerman, salidos de barrios y pueblos humildes, tengan los cartageneros que encerrarse en sus casas, bajo medidas que más parecen recomendadas para un estado de sitio.

Artículo anterior
Artículo siguiente
RELATED ARTICLES

Most Popular

Recent Comments

Rodrigo en No hay dos demonios
Rodrigo en Petro en la mira
Rodrigo en 30 años sin Manuel
Rodrigo en ¿No se dan cuenta?
Rodrigo Carvajal en Elefantes blancos en Coyaima
Rodrigo Carvajal en No Más Olé
Rodrigo Carvajal en ¡A hundir el acelerador!
Rodrigo Carvajal en Semana contra el fascismo
Rodrigo Carvajal en Ucrania, ¿Otro Vietnam?
Rodrigo Carvajal en ¿Quién es Claudia Sheinbaum?
Rodrigo Carvajal en Odio y desinformación
Rodrigo Carvajal en La inflación y sus demonios
Rodrigo Carvajal en No cesa la brutalidad sionista
Rodrigo Carvajal en Putin gobernará hasta el 2030
Rodrigo Carvajal en De Bolsonaro a Lula