Unión Patriótica, conversando la ciudad

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Patricia Ariza, Gabriel Becerra, Aída Avella y Alfonso Castillo. Foto Camilo Cifuentes.

La paz para la Unión Patriótica y los compromisos para asumir la candidatura al Concejo de la ciudad fueron los temas del conversatorio en el reencuentro por la memoria

Patricia Ariza, Gabriel Becerra, Aída Avella y Alfonso Castillo. Foto Camilo Cifuentes.
Patricia Ariza, Gabriel Becerra, Aída Avella y Alfonso Castillo. Foto Camilo Cifuentes.

Redacción política

El Centro de Memoria fue escenario para la cita de los militantes de la Unión Patriótica (UP). El último de los reencuentros distritales por la memoria, un convenio suscrito entre el CPDH y la Alta Consejería para las Víctimas de Bogotá, fue el lugar propicio para combinar la memoria del genocidio y la perspectiva política de la UP en la capital del país.

Un conversatorio entre la dramaturga Patricia Ariza y los candidatos al Concejo de Bogotá Aída Avella y Alfonso Castillo, con la moderación del copresidente de la colectividad en la ciudad, Gabriel Becerra, rememoró los logros upeístas en la ciudad. La construcción de barrios, el nombramiento de más de siete mil docentes del Distrito que no tenían estabilidad laboral por estar como temporales en la década del ochenta, los debates por la defensa del medio ambiente y la protección de las empresas públicas en especial la del acueducto y las telecomunicaciones fueron algunos de los logros que tiene la UP en su autoría.

La directora de teatro Patricia Ariza recordó que treinta años atrás estaba desde el teatro impulsando a los artistas para acompañar los intentos de paz de la década de los ochenta y viendo nacer a la UP. Esos dos elementos fueron empalmados a la perfección: “La UP creció exponencialmente en un año, multiplicó las expectativas y se convirtió no solo en un partido político que apoyaba incondicionalmente la paz sino en una fuerza capaz de disputarle el poder a los partidos tradicionales. Era una esperanza de paz para aquellos colombianos que estaban descontentos con la política y los políticos de la época”, dijo Ariza.

Los temas de la agenda

A la pregunta retadora de Gabriel Becerra sobre las perspectivas de la UP en Bogotá para el inmediato futuro, el candidato Alfonso Castillo aseguró: “Lo primero para cumplir con las promesas, no solo de campaña sino del trabajo político con la gente de Bogotá, es que la UP crezca. Se necesita que la UP eche raíces en cada barrio de la capital, porque la construcción de la paz, cuya primera cuota está en La Habana, va a tener un nuevo escenario en Colombia y allí habrá que dar otra batalla política en los barrios de las ciudades, en las comunas, en los escenarios locales de poder por construir la paz y salvaguardar los acuerdos. La firma de los acuerdos traerá nuevas reglas de juego y la izquierda revolucionaria no puede quedar aislada”.

A propósito de la construcción de paz, Gabriel Becerra señaló que la agenda política que tiene hoy a cuestas la UP es similar en la temática de aquella época, tres décadas atrás, cuando saltó a la arena política. “La reforma agraria integral, la reforma urbana para construir ciudades democráticas, la apertura política, siguen vigentes porque allí están las contradicciones y los orígenes del conflicto”, sentenció Aída Avella.

Cambios sustanciales

Ella con su natural franqueza expresó que los partidos políticos tradicionales y quienes ostentan el poder en Colombia han hecho lo imposible para que el país no cambie. “Cómo es posible que ahora mismo y después de 20 años, por ejemplo, las reservas campesinas, siendo ley de la República, no se apliquen por conveniencia de los dueños de la tierra. O cómo explicar que en la Carta de 1991, donde yo fui constitucionalista, logramos que fuera la Constitución más moderna del mundo en materia de derechos humanos, pero la única que no es aplicada”, dijo Aída Avella.

La militancia de la UP ha venido declarando, con autoridad ética y moral, que a la paz no se le puede hacer conejo, y le reclama al Gobierno Nacional no solo celeridad para llegar a los acuerdos con la insurgencia sino también dar pasos en firme en torno a desarmar el lenguaje de la guerra, refiriéndose a las declaraciones del alto comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, quien señaló de cínicos a los dirigentes guerrilleros de la Delegación de Paz: “El lenguaje de la guerra no puede ser lo que oriente y conduzca el anhelo de paz de los colombianos. No se puede repetir la historia de señalar con epítetos que alimentan el odio y cierran las posibilidades de reconciliación”, le dijeron a VOZ dirigentes de la UP que acompañaron el evento.

En eso coincide el secretario general del Partido Comunista, Jaime Caycedo, quien dice que la crisis por la que atraviesa el proceso de paz responde únicamente a las actitudes mezquinas del Gobierno Nacional.

“No puede haber paz sin que el presidente Santos acepte como interlocutor a un sujeto político como las FARC, que son una realidad histórica y social. No puede haber una paz sin que el paramilitarismo sea contundentemente perseguido, judicializado y desmontado. No puede haber paz con un código de policía que nos retroceda a las décadas oprobiosas de persecución del enemigo político. No puede hablarse de paz con órdenes de batalla contra los contradictores del Gobierno”, subrayó Jaime Caycedo, quien recordó que tales temas fueron sujeto de debate entre las FARC y el Gobierno hace treinta años en los diálogos de La Uribe (Meta) así como lo son hoy en La Habana. “El país en nada ha cambiado”, sentenció Caycedo.

Con la presentación de la obra de teatro del director Carlos Satizábal “Antígona, tribunal de mujeres” y la proyección del documental que cuenta la historia de la UP en el Distrito, se cerró el acto significativo para la memoria y productivo para las tareas que asumirá la militancia upeísta.