Luego de cumplir tres años de gobierno Santos, la pregunta no resulta obvia. Si bien Santos es el visitante de la Casa de Nariño, y quien se supone dirige los destinos del país, su desempeño, más allá de continuar con la agenda trazada por EEUU, no supone avances, sino por el contrario seguir dependiendo como colonia que somos del país del Norte.

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Si bien la aplicación del modelo neoliberal prevé que quienes dirigen al país ya no son líderes políticos elegidos en contiendas electorales, sino que son reemplazados por tecnócratas, que ven al Estado como una gran empresa de múltiples negocios disponible para la venta, en este caso el país abre sus puertas a la entrada de corporaciones y multinacionales, en TLC, dejando a la industria nacional desprotegida, lo que implica que el Estado no tiene poder de decisión frente a la industria.

Este hecho admite que las leyes del mercado ya no son impuestas por el Estado colombiano, sino por el contrario son dirigidas desde el exterior, a la cual se debe obedecer, de lo contrario el Estado debe pagar millonarias multas y sanciones por incumplir los contratos, el Estado pierde el derecho sobre el territorio. A esto se le agrega el financiamiento de estas compañías a los grupos paramilitares, que imponen su propia autoridad y obediencia, en aras de la eficiencia.

Vale decir que, aunque,han existido demandas en contra de algunas como Chiquita Brands[1. Sobre el tema http://www.sinaltrainal.org/index.php/campanas/campana-por-soberania-democracia-paz-y-bienestar-para-los-colombianos/188-la-chiquita-brands-y-sus-crimenes-en-colombia], el Gobierno no ha considerado procedente pedir en extradición a los directivos o abrir investigaciones. Es decir: estas compañías están por encima de la protección que el Estado debe brindarle a sus nacionales y proteger sus derechos.

Por otro lado, Colombia, como el principal receptor de las políticas impuestas desde EEUU (obedece y cumple), debe recibir las visitas del presidente Obama, vicepresidente Joe Biden[2. http://www.eltiempo.com/mundo/estados-unidos/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12786644.html] y ahora la del secretario de Estado John Kerry, que entra a inspeccionar su patio trasero, el cumplimiento de la agenda. Sin que se mencionen temas como el ciberespionaje. Sería un acto de descortesía e insubordinación.

El tema central que Kerry tratará con Santos es ampliar la cooperación en materia de seguridad, el proceso de paz con las FARC, la lucha antidrogas. Es decir, seguir incrementando la presencia militar, ampliar las bases militares en personal y armamento, sin olvidar los múltiples tratados en materia de cooperación e intercambio de información, el más reciente con la OTAN.

Esto lleva a que Colombia apoye a la OTAN frente a las decisiones que tome en materia de invasiones, bombardeos y demás actos criminales en cualquier lugar del mundo. Si bien esto no es nuevo, implica que el país entregue toda la información de inteligencia militar a este organismo. Como lo han venido haciendo los mandatarios al aceptar que compañías militares de seguridad privada operen sin ningún control y tengan el manejo de toda la información que ni el mismo país conoce.

Sin mencionar el tema de la justicia. EEUU determina quién debe ser juzgado y condenado en su país, aplica la ley como si se tratara de un ciudadano norteamericano. Esto se da bajo el manto de la cooperación en contra del delito, conocido como el tratado de extradición.

Otro tema fundamental que viene a discutir el secretario de Estado es el proceso de paz con las FARC. Aunque el tema del conflicto armado es un asunto que debería ser doméstico, este depende esencialmente de las decisiones que se tomen en la Casa Blanca. En otras palabras, si los acuerdos que se pactan le sirven para el desarrollo de sus políticas en la región, lo aprueba o si no seguiremos en guerra.

Frente a este panorama quien gobierna a Colombia no es un presidente elegido por voto popular como se cree, sino el súbdito que recibe órdenes y cumple.

Quimera Noticias