Rota hegemonía bipartidista en Costa Rica

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Luis Guillermo Solís, presidente electo de Costa Rica

El candidato centro izquierdista Luis Guillermo Solís, quien obtuvo un contundente triunfo electoral en segunda vuelta, anuncia lucha frontal contra la corrupción y las desigualdades sociales

Luis Guillermo Solís, presidente electo de Costa Rica
Luis Guillermo Solís, presidente electo de Costa Rica

Una inédita segunda vuelta electoral, efectuada el pasado 6 de junio, en la que los costarricenses se volcaron a las urnas para elegir al sucesor de la presidenta Laura Chinchilla, le otorgó un cerrado triunfo electoral al candidato del centro izquierdista Partido Acción Ciudadana, PAC, Luis Guillermo Solís.

El país se enfrentó a una situación sin antecedentes pues, de una parte, el candidato del oficialista Partido de Liberación Nacional, PLN, Johnny Araya, renunció a su postulación un mes antes de las elecciones, y de otra, con los resultados del pasado domingo, el electorado, de forma masiva, se pronunció por romper la hegemonía de los dos partidos tradicionales en ese país centroamericano, que venían repartiéndose el poder en el último medio siglo.

Solís, un profesor universitario, alguna vez vinculado al servicio diplomático, pero sin antecedentes en cargos públicos, pasó de ocupar un modesto lugar en las encuestas electorales, en diciembre pasado, al primer lugar en las elecciones primarias, cuando ningún candidato sacó la mitad más uno de los votos; y ahora, en las del pasado domingo, obtuvo el 77.8 por ciento de las preferencias electorales, con casi un millón y medio de votos.

En sus primeras declaraciones, Solís dijo que no tolerará ninguna expresión de corrupción durante su mandato, que tendrá como prioridad atacar las desigualdades sociales. Refiriéndose al último tramo de su campaña, dijo que le tocó “luchar contra un fantasma”, haciendo alusión a la renuncia de su contendor, y explicó su triunfo en la tendencia de los costarricenses a buscar un cambio en las costumbres políticas del país.

En este sentido, como anotó un analista centroamericano, “con el triunfo de Solís se acaba el bipartidismo que ha gobernado más de 60 años en Costa Rica y se fortalece la tendencia que existe en América Latina hacia la centroizquierda”.