Mueren profesores por inasistencia médica

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Manifestación de profesores en Riohacha, el pasado viernes, para presionar soluciones. Foto J.C.H.

La pésima prestación de los servicios de salud a los docentes y a sus núcleos familiares, ha provocado la muerte de 43 personas en los últimos tres años; por eso, maestros de La Guajira continuaron en cese de actividades hasta que les ofrezcan condiciones dignas en este derecho

Juan Carlos Hurtado F.

Cuando la Federación Colombiana de Educadores, Fecode, decidió levantar el paro nacional sin consultar con su junta nacional, el pasado 11 de septiembre, la Asociación de Educadores de La Guajira, Asodegua -con alrededor de 3.500 afiliados-, prefirió continuar en cese de actividades.

La medida fue tomada por las bases que se declararon en desobediencia sindical ante Fecode, pues aseguran que el acuerdo firmado en Bogotá no soluciona a la crisis de salud que deben soportar.

Luego de tres semanas de cese de actividades es común ver a niños de barrios marginados de Riohacha preguntar a profesores y a dirigentes sindicales, “Profe, ¿cuándo hay clases?”, a lo que responden que posiblemente la siguiente semana, que hay que estar pendiente de la radio.

Y es que al hacer un paneo a la problemática de salud para los casi cinco mil docentes de este departamento, es evidente su abandono, tanto así, que en los últimos años han muerto más de 40. Los docentes denuncian demoras en las citas de medicina general y con especialistas, y entrega de medicamentos. Pero además aseguran que en el municipio de Hatonuevo los servicios están suspendidos por mora en los pagos; la suspensión de los servicios de odontología en el municipio de Urumita, y las dos horas de servicio médico diario que había; proveedores y prestadores cierran puertas a maestros y beneficiarios por falta de pagos; hay trabas en la entrega de pasajes aéreos y terrestres para viajes a especialistas; el servicio de la Clínica Riohacha es de muy mala calidad al punto de empeorar el estado de los enfermos: el mes pasado ni termómetros tenían y los usuarios debían comprarlos.

Los maestros hace mucho tiempo perdieron la confianza en el prestador local Sociedad Médica y en la Clínica de Riohacha. Se ha llegado a un punto en el que los profesores deben llamar al gerente de la UT para que autorice la prestación del servicio de ambulancia. Son enfáticos en asegurar que el principal problema es la Unión Temporal Oriente Región 5, quien está a cargo de los servicios de salud para ellos y los beneficiarios.

Algunos casos

Un informe de veeduría de salud del magisterio en el mes de julio entrega los siguientes datos: En el hospital San Agustín del municipio de Fonseca no había servicio de urgencias los fines de semana ni los días festivos. En este mismo pueblo, a la profesora Rocío Jiménez Ariño, paciente de oncología no le entregan los medicamentos de control desde hace cinco meses.

Asimismo, la clínica Riohacha desde hace un año no había querido autorizar los exámenes de electromiografía y neuroconducción, a la profesora Danitza Fernández.

El problema mayor lo tienen con la Clínica Riohacha, institución de nivel tres y en la que VOZ pudo constatar que cuenta con varias áreas cerradas, entre ellas la de cirugías. De esta manifiestan entre otras cosas un pésimo servicio de urgencias al punto de provocar que pacientes se agraven; en el servicio de hospitalización no cuentan con médicos especializados; los pacientes remitidos deben esperar hasta cinco días y ver si cuentan con la suerte del servicio de ambulancia; el laboratorio clínico demora los resultados de exámenes hasta 15 días cuando los otros de la ciudad los entregan el mismo día.

La dilación y negación de los servicios obliga a usuarios con patologías urgentes a buscar tratamientos, cirugías y medicamentos con dinero de su propio bolsillo, sin que se hagan los reembolsos respectivos.

Cambio de UT

José Camargo, secretario de derechos humanos de Asodegua explica: “Cuando Fecode orientó el levantamiento del paro vimos que en la región no hubo condiciones para hacerlo. La crisis de salud no será solucionada con lo que se firmó en Bogotá. Solo hay que ver que por falta de atención médica, desde 2011 hasta 2013 han fallecido 43 compañeros. Solo en 2013 han muerto 20. La UT Oriente y la Fiduprevisora saben que la mala prestación de los servicios médicos están causando la muerte de los docentes en este departamento”.

Los maestros desconfiaron de los acuerdos del mes de abril, por lo que mantuvieron los comités de paro, y con lo firmado en septiembre tampoco encontraron solución. Esta pasa por cambiarles la Unión Temporal y la Clínica Riohacha, para la prestación de sus servicios.

“Hace pocos días tuvimos que hacer una colecta entre todos los docentes para pagarle un cardiólogo particular a un profesor gravemente enfermo, porque le negaron el servicio; gracias a eso sigue vivo. No sabemos por qué tenemos que llegar a esos extremos si contamos con un régimen especial de salud. Es que se ha llegado a extremos que una ambulancia no se mueve si no hay dos docentes enfermos, si hay uno solo no lo trasladan. Por eso lo que pedimos es que se vaya esa UT y que se concerte con la Fiduprevisora y el Ministerio de Educación una nueva”, anota el profesor José Camargo.

Aunque se argumenta que esos contratos no se pueden acabar, los dirigentes de Asodegua aseguran que sí porque existen cláusulas que los rompen por mala prestación. Y que se requiere investigar para comprobar que las muertes fueron por negligencias médicas y que haya las debidas indemnizaciones a las familias.

Al cierre de esta edición, había una reunión en Riohacha con la presencia de la Fiduprevisora y el Ministerio de Educación, para buscar soluciones a la problemática.