Los pájaros le tiran a las escopetas

0
En la capital del país Enrique Peñalosa ha sido el beneficiado con las dudosas encuestas.

En un ambiente de restricciones, manipulación mediática y ausencia de garantías democráticas plenas, voceros de la clase política tradicional buscan retomar el control de gobiernos como el de Bogotá. Fortalecer la unidad, vencer el miedo y la manipulación se constituyen en prioridad

En la capital del país Enrique Peñalosa ha sido el beneficiado con las dudosas encuestas.
En la capital del país Enrique Peñalosa ha sido el beneficiado con las dudosas encuestas.

Gabriel Becerra

El momento de transición que vive el país a propósito del avance y las posibilidades de la firma definitiva de un acuerdo de paz estable y duradera, implica a su vez un nuevo momento en la conflictiva lucha de clases. Al poder tradicional la posibilidad de un cambio en la correlación de fuerzas lo lleva de forma preventiva a fortalecer desde ya una barrera ideológica, jurídica y política que aleje al pueblo de los referentes alternativos con opción de gobierno y de poder en unas nuevas circunstancias.

En la actual coyuntura varios hechos de un mismo cuadro de democracia restringida, lo evidencian: la manipulación de encuestas y la campaña mediática en contra de la candidatura de las izquierdas y sectores democráticos en Bogotá; las agresiones persistentes contra la oposición social y política, y, el cubrimiento diferenciado de los escándalos de corrupción.

Encuestas a la carta

Diversos argumentos de carácter técnico, entre otros, la exclusión que se hace de una parte importante del electorado al realizarse las encuestas mediante llamadas telefónicas, han puesto en evidencia la abierta manipulación que varios monopolios informativos, muy especialmente el diario El Tiempo, de propiedad del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, y varias encuestadoras, realizan a favor de los candidatos de la derecha, en especial, de Enrique Peñalosa en la capital de la República.

Esta práctica de quienes se autoproclaman defensores de la “libertad de prensa” en otros países, hace parte de la campaña que grupos de poder financiero y político aplican para confundir e impedir que Clara López, candidata de una amplia convergencia social y política, llegue al Palacio Liévano.

Por ahora, la campaña de la izquierda tramitó un recurso ante el Consejo Nacional Electoral, CNE, y ha informado de la apertura de investigación administrativa contra las firmas encuestadoras Gallup, Datexco y Cifras y Conceptos por serias irregularidades en el proceso metodológico utilizado para realizar sus respectivos sondeos de opinión. Igualmente, el máximo organismo rector en materia electoral informó mediante un comunicado de prensa que “abrió investigación a varios medios de comunicación, tanto impresos, radiales, de televisión y portales web”.

El Tiempo, El País de Cali, diario La República de Bogotá, Vanguardia Liberal de Bucaramanga, El Colombiano de Medellín, entre otros, a los que se les encontró falencias a la hora de divulgar la información”. Así mismo, el CNE prohibió la difusión de sondeos de opinión ocho días antes de las elecciones y ordenó que en los debates políticos que se realicen con motivo de la actual campaña, deben ser invitados todos los candidatos sin excepción. Todo ello, con el propósito de “garantizar y proteger el derecho del elector a recibir información veraz e imparcial”.

El miedo y la amenaza como herramienta política

El otro componente que sobresale en la actual coyuntura política electoral es el mantenimiento del miedo y la amenaza, como forma de exclusión política. Analistas han alertado sobre agresiones directas e indirectas, principalmente en contra de candidatos de la Unión Patriótica, UP, en varias regiones del país. Estas agresiones camufladas a través de franquicias distintas de grupos paramilitares, hoy llamados “bandas criminales”, son el instrumento de mafias económicas y familias tradicionales que persisten y se encuentran lejos de ser desmontadas.

A lo anterior, se suman procesos de judicialización dirigidos en contra de candidatos y líderes sociales en zonas de larga tradición de lucha, mediante montajes y la utilización de falsos testigos. En casos como el de Guapi, es evidente que la detención de Marino Grueso ha tenido como propósito obstaculizar su campaña electoral a la Alcaldía.

Otro componente en la estrategia del miedo es la estigmatización. Funcionarios públicos, principalmente policías y militares, mantienen la tesis del enemigo interno. Mientras superiores en reuniones hacen actos de contrición y hablan de exhaustivas investigaciones, en las regiones, principalmente agrarias, utilizan sus emisoras o intervenciones de diverso tipo para señalar a organizaciones o líderes civiles como auxiliares de la guerrilla. De ahí la importancia, entre otras razones, del cambio de doctrina en las instituciones de policía y militares.

El uso electoral de la lucha contra la corrupción

En este campo de la lucha contra la corrupción se ha venido impulsando una matriz de opinión que señala y reitera los delitos cometidos en la administración de Samuel Moreno Rojas, que comprometen a su círculo más cercano, la inmensa mayoría proveniente de los partidos tradicionales, con una campaña de desprestigio y desconfianza hacia toda la izquierda y sus candidaturas. El interés es claro: desconocer los avances en política social y otros campos de la administración pública, para afirmar una imagen de caos, corrupción y desprestigio por la gestión de los gobiernos de izquierda.

Rechazar la corrupción por principio, pero a la vez saber leer e identificar la campaña en curso en contra de los últimos gobiernos de la capital, exige una permanente labor de información y pedagogía con los ciudadanos que les permita informarse desde otra perspectiva y rescatar su protagonismo.

Difícilmente, los candidatos de la derecha, en particular el candidato Enrique Peñalosa, admirador público del ex gobernador Álvaro Cruz y de su esposa, Luz Zoraida Rozo, su ex secretaria privada, hoy procesados en un nuevo capítulo del carrusel de la contratación, que a la vez es respaldado por el partido del vicepresidente, Cambio Radical, aliado de la mafia política de “Kiko” Gómez en La Guajira y otras mafias en la mayoría de los departamentos de la Costa Atlántica y el país, puede presentarse como el representante de la transparencia y el defensor de los recursos públicos. No faltaba más: ¡Los pájaros tirándole a las escopetas!