Las argelianas en alianza

0
Corregimiento, El Sinaí, encuentro de mujeres por la paz. Foto JUCO, Argelia Cauca

Es urgente y necesario que la organización de mujeres se fortalezca y madure, para que no sean convidadas de piedra

Corregimiento, El Sinaí, encuentro de mujeres por la paz. Foto JUCO, Argelia Cauca
Corregimiento, El Sinaí, encuentro de mujeres por la paz. Foto JUCO, Argelia Cauca

Ana Elsa Rojas Rey

El municipio de Argelia se encuentra ubicado al sur del departamento del Cauca y forma parte de la unidad del Pacífico por estar entre la vertiente de la Cordillera Occidental y el Océano Pacífico.

Fue fundado el 8 de noviembre de 1967. Cuentan sus habitantes que la colonización empezó por los años 1905 a 1918. Sus fundadores provenían de todas partes del país, lo que permite que el mestizaje de indígenas, negros y blancos conforme una gama cultural de una riqueza incalculable.

En los inicios de la consolidación poblacional, su riqueza era la cera de laurel, que utilizaban para la fabricación de velas y sus derivados, pero en la medida en que aparece la energía eléctrica desaparece el único comercio de la región. Luego se hace visible la producción del café y el cacao, cultivado por pobladores venidos de la región de Antioquia.

La falta de vías de penetración adecuadas fue acabando con esta fuente de riqueza. Hoy la agricultura principal es la hoja de coca, donde hombres y mujeres se dedican a su cultivo.

El olvido del Estado ha hecho que sus moradores, en su mayoría cansados del manejo de los politiqueros que no hacen presencia sino en épocas electorales, se hayan organizado en distintas agremiaciones, entre ellas las mujeres, quienes después de muchos intentos lograron consolidar la organización de Mujeres Capaces, y en una alianza con la Organización Campesina de Trabajadores de Argelia convinieron realizar el Primer Encuentro de Mujeres Campesinas, con el objetivo de hacer conocer sus derechos de manera organizada e impedir que ellas sean víctimas del maltrato físico y psicológico a que han sido sometidas.

Pero lo que más les preocupa es que sean utilizadas por el narcotráfico ya que desde hace varios años, los y las campesinas organizadas han venido planteando la sustitución de los cultivos de coca, y los gobiernos nacional y departamental responden con la militarización del territorio.

Sujetas de derechos

Esta titánica tarea la encabezan dos dirigentas muy conocidas de la región y que se atrevieron a plantearle a las y los moradores del municipio que las mujeres son sujetas de derechos, y no objetos de limosnas. Por ello, resolvieron desprenderse de los partidos, que desde hace muchos años se han dedicado al manejo manipulador a través de programas miserables, como mercados, bonos, o “subsidios” para las personas de la tercera edad, que muchas veces viajan hasta un día para reclamar sumas irrisorias de ochenta mil pesos cada mes o dos meses.

A las mujeres las inducen a votar por el politiquero de turno con el chantaje de quitarles el bono de Familias en Acción, lo que las hace vulnerables para tomar decisiones autónomas en su vida privada y pública.

El encuentro se realizó el sábado 29 de marzo en el corregimiento del Sinaí, por ser este uno de los que inicia un proceso de organización independiente por los años 1982 y de clase, distinto a los que tradicionalmente se han dado en el municipio; se contó con la presencia, entre otros, con la Juventud Comunista y Marcha Patriótica, quienes junto con las mujeres son rectores de las nuevas iniciativas organizativas.

En una alianza con la organización de mujeres, la Asociación Campesina de Trabajadores del municipio de Argelia, con el propósito de reconstruir el tejido social roto por el paramilitarismo años atrás, hombres y mujeres se reencontraron y participaron en el proceso electoral de la Unión Patriótica y Alianza Verde, donde apoyaban la candidatura al Senado de Carlos Lozano Guillén, que aunque no se ganó en Senado, se ganó en organización y fuerza, preparándose para un proceso de paz, con justicia social.

La presencia de más de dos mil personas, entre ellas 1.500 mujeres, fue el reflejo de la preocupación que ellas tienen para que, en un posible proceso de posconflicto, las mujeres no vayan a quedar por fuera de las decisiones que se tomen en una asamblea nacional constituyente. Para que esta sea una realidad, es urgente y necesario que la organización de mujeres se fortalezca y madure, para que no sean convidadas de piedra o, simplemente, estén lejos de un proceso que, si no se le inyecta la movilización y la presión para la realización de la misma, se seguirá en la misma miseria que hasta ahora han vivido.

El primer encuentro, que se realizó en el marco del 8 de marzo, marcó un hito para el municipio. Estuvo acompañado de delegaciones de los municipios del Bordo, Patía, Miranda, Cauca, Popayán y una delegada de Marcha Patriótica de la ciudad de Bogotá.