¡La valentía del movimiento educativo: motor de la paz!

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Movilización de estudiantes universitarios.

Entrevistas a Jesús Alberto Castilla Salazar, senador de la República por el Polo Democrático Alternativo; y Gloria Cecilia Arboleda, profesora de la Universidad del Cauca, secretaria general de la junta directiva de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU).

Isabel Mesa

Del 1 al 3 de octubre del presente año, en el campus de la Universidad Nacional de Colombia, en la ciudad de Bogotá, se realizó la Escuela Nacional Multiestamentaria de Dirigentes Universitarios, liderada por la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU) y la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU), la cual contó con la presencia de importantes representantes de la vida nacional, entre ellos el representante a la Cámara Alirio Uribe, los profesores Miguel Ángel Beltrán y Alfonso Conde, y el secretario general del Partido Comunista Jaime Caycedo.

El senador Alberto Castilla y Gloria Arboleda, secretaria de la junta directiva de ASPU, nos presentaron algunas impresiones sobre el actual proceso de diálogo en La Habana, el papel de los universitarios en la construcción de la paz y la importancia de los escenarios multiestamentarios.

–¿Cómo ve el senador Alberto Castilla el proceso de diálogo entre el gobierno y la insurgencia y el camino de la construcción de la paz?

–Hoy el país vive toda la ilusión y la esperanza de poder resolver su conflicto armado, pero confiamos también en contar con unos caminos llenos de garantías por los cuales pueda transitar la sociedad colombiana hacia la construcción de la paz que siempre ha querido.

El movimiento social tiene una concepción de paz, tiene unos caminos que ha unificado para alcanzar la paz, un instrumento para alcanzar la paz, en ese sentido nos da mucho entusiasmo que se resuelva el conflicto armado, pero nos preocupa entonces que ese segundo camino que es el que se requiere, el de las garantías, esté siempre atravesándosele obstáculos. No se escucha al movimiento popular, no se escucha al movimiento educativo, campesino, al de mujeres, trabajadores, en la construcción de su agenda y en el aporte a la construcción de la paz. Esa es una preocupación que existe, pero empiezan a surgir amenazas para las voces que reclaman un modelo distinto, un modelo incluyente, realmente un modelo de paz.

La paz no puede entenderse bajo la lógica de los actuales proyectos mineros para empresas multinacionales, la paz no puede entenderse como decisiones de gobierno de facilitar licencias de explotación de minería, la paz en nuestro concepto tampoco significa utilizar el fracking, como mecanismo de inyección de agua para presionar la explotación petrolera, la paz digamos no significa un modelo de educación al servicio de las empresas privadas, toda esta confrontación sobre la concepción de paz, es la que quisiéramos que entrara en un debate público de garantías, con el gobierno nacional, con los empresarios inclusive, pero que nos diera un aliento de soñar con la paz.

Yo creo hoy que el movimiento social y popular tienen que seguirse ganando los escenarios de participación, donde la agenda del movimiento social se vuelva la agenda de la paz. En ese sentido seguiremos soñando y tenemos tiempo para seguir desarrollando toda nuestra movilización, toda nuestra exigencia de derechos, saludamos una posible firma de acuerdos entre la insurgencia y el gobierno, y le apostamos a la construcción de la paz, salida del movimiento social y popular.

–¿Cuál considera es el papel del movimiento estudiantil en la apuesta de paz que el movimiento social y popular propone?

–El movimiento estudiantil es la masa crítica, que está en el aula y permanentemente produce y reproduce el pensamiento crítico, soñado y construyendo un país distinto. El movimiento estudiantil debe acompañar a todo el movimiento social y popular en la lectura de la realidad, acompañar con su valentía, con su fuerza, a todo el movimiento social en la búsqueda de escenarios de participación.

El movimiento estudiantil debe aportar su rebeldía en no aceptar las leyes impuestas, los modelos de desarrollo que se quieran imponer y reclamar un espacio de participación y reflexión permanente, un llamado a ser protagonistas en la construcción de paz, pues el camino de la paz necesita de un modelo pedagógico y educativo que pasa por defender la soberanía y la naturaleza. En ese sentido, es determinante su capacidad, sabiduría y su aporte a la construcción de país.

–Le preguntamos a Gloria Arboleda su impresión sobre encuentros multiestamentarios como el de la Escuela Nacional, los retos del movimiento educativo. ¿Cuál es la importancia del encuentro?

–En relación con la importancia de la escuela, y sobre todo el reencuentro de los estamentos universitarios, es de vital importancia como instrumento para expresar la autonomía. Nosotros como estamentos vitales de la universidad no estamos comunicados, no estamos llegando a acuerdos, no propiciamos debates pertinentes sobre el presente y el futuro de la universidad, sobre el presente y el futuro del país, y sin ellos no habrá un ejercicio real de la democracia.

En este momento consideramos que en las universidades no existe realmente un ejercicio de la autonomía porque no existen verdaderos procesos democráticos y eso tiene que ver con que los diferentes estamentos autónomamente nos organicemos, nos encontremos, demos los debates y lleguemos a los acuerdos necesarios. En relación a la escuela, es un estadio superior al simple encuentro. Creo que todos necesitamos cualificación y en estos encuentros es muy importante ese proceso, somos realmente actores de la educación y por lo tanto debemos estar en una permanente formación y de esa misma forma podremos cumplir mejor el compromiso que tenemos tanto académico al interior de la institución, como académico y político en la sociedad.