La erradicación de coca no ve la realidad campesina

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Esta política lleva muchos años, pero tras los acuerdos incumplidos por parte del gobierno, se sigue trabajando por una salida que beneficie al campesinado

Campesinos cocaleros
Unidad campesina en el Foro Municipal Por la Vida Digna y el Buen Vivir de las Comunidades. Foto Prensa Rural.

César Solarte – Agencia Prensa Rural

La guerra contra las drogas tiene muchos matices y protagonistas. Uno de ellos es el campesinado, el colono, que no tiene más riqueza que ese pedazo de tierra que con mucho esfuerzo y años de trabajo ha convertido en su alternativa de vida.

Producir en los campos colombianos es muy difícil. Primero, porque al colono no le titulan las tierras. Los intereses económicos no permiten la titulación porque allí donde algún campesino sin título se ha ubicado existe algún megaproyecto. O porque este campesino ha sido desplazado y amenazado, y no ha logrado legalizar sus tierras.

Las únicas vías son trochas para bestias de carga. Las pocas carreteras que existen se encuentran en pésimo estado y el campesino es quien en forma comunitaria le hace mantenimiento.

La única alternativa

Al campesinado le presentaron en muchas regiones una opción: producir base de coca, que es el primer producto que sale de la hoja de coca, y que negocia un comprador directamente en la vereda, aproximadamente a dos millones de pesos por kilo de base.

Esa base se la lleva el comprador, y con los grandes narcos la convierten en cocaína para exportar.

Pero al final el campesino solamente se queda con unos pesos para sostener a su familia.

Represión y paro

En marzo la Fuerza Pública llegó con erradicadores a la zona rural de San Pablo, Simití y Cantagallo, en el sur de Bolívar. La comunidad se organizó e inició un paro para evitar que arrancaran las plantas de coca.

Tras dos semanas de paro, los erradicadores se retiraron y los campesinos plantearon que el gobierno les diera un plan de sustitución gradual con inversión en el campo con proyectos productivos.

De esta manera organizaron el martes 31 de marzo el Foro Municipal Por la Vida Digna y el Buen Vivir de las Comunidades, con cerca de 200 campesinos y los tres alcaldes.

Terminado el foro, los delegados se enteran de que las avionetas han fumigado no solo los pocos cultivos de coca que quedan sino todos los de pancoger.

Ese mismo día es decretado un paro general campesino en el Sur de Bolívar, con bloqueos que dieron paso a refriegas con la Fuerza Pública. Se pudo llegar a acuerdos entre las partes y en Morales (sur de Bolívar) será instalada una mesa de tierra y territorio que abordará el asunto de los cultivos de coca y problemáticas de minería.

Propuestas

Esta discusión lleva muchos años, pero tras los acuerdos incumplidos por parte del gobierno, se sigue trabajando por una salida que beneficie al campesinado.

En el pliego de la Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular se exige la derogatoria de la política antidroga y acordar una política de sustitución gradual y concertada de cultivos de coca, marihuana y amapola, así como el fin de las fumigaciones y de la erradicación manual.

En la negociación entre el gobierno y las FARC-EP se llegó a un acuerdo que fija las bases de un nuevo programa de sustitución de cultivos ilícitos y desarrollo alternativo de alcance nacional.

El campesinado solo desea que se tengan en cuenta sus propuestas y que la paz no solo sea el silencio de las armas sino la verdadera inversión social en el campo.