La batalla de ideas

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Fidel Castro: Una comunión con su pueblo.

El fortalecimiento, desarrollo y crecimiento del país se basa en el ser humano, como eje fundamental para el sostenimiento de la revolución.

Fidel Castro: Una comunión con su pueblo.

Rubiel Vargas Quintero

Se inicia el 5 de diciembre de 1999, surgió a partir del secuestro del niño cubano Elián González por la mafia miamense, las Brigadas Técnicas Juveniles marcharon frente a la oficina de intereses de los Estados Unidos para reclamar la devolución del niño Elián. La cual se transformó de manera inmediata en una apología de la justicia y felicidad de los niños y niñas del pueblo cubano. A ese empeño se le denominó “batalla de ideas”, por ser una batalla de pensamiento, de debate sobre la justicia y la injusticia, de réplicas y contrarréplicas, de fundamentos éticos, de solidaridad y rechazo de ese tipo de hechos políticos. Aunque en Cuba ya se venía desarrollando, es en este momento histórico donde se eleva a dicha categoría.

Fundamentos

La batalla de ideas se fundamenta estratégicamente en el desarrollo de una sociedad del conocimiento, del proceso revolucionario, no solo para Cuba, sino para América Latina y el Caribe. El fortalecimiento, desarrollo y crecimiento del país se basa en el ser humano, como eje fundamental para el sostenimiento de la revolución.

Se trata de construir una sociedad en que la economía retome su función propia: asegurar las bases materiales de la vida física, espiritual y cultural de todos los seres humanos, donde las relaciones sociales sean igualitarias, donde las actividades colectivas se realicen de manera democrática, donde la multiculturalidad sea reconocida, donde la espiritualidad sea abierta y plural, todo basado en la relación entre los seres humanos y la naturaleza.

Con estos criterios marxistas, y martianos, se avanza hacia una nueva intensidad del conocimiento. Esto exige nuevas concepciones del mundo, nuevos métodos organizativos de la sociedad, nuevos paradigmas éticos, nuevas formas de conductas sociales, y una disciplina dialéctica no solamente en aspectos económicos, sociales, y políticos, sino también en lo ideológico. Es una revolución dentro de la revolución que vincula a todas las esferas de la sociedad.

La acción política de la Revolución Cubana se despliega con un debate de carácter ético en defensa de sus avances en la justicia social, de la integridad nacional y el internacionalismo. Se acompaña por un conjunto de programas (más de doscientos) que se llevan a cabo en las diferentes esferas de la sociedad y que ha contribuido a la realización de importantes cambios positivos en la calidad de vida de los cubanos.

Doctrina del saqueo

Fidel Castro en sus varios discursos como comandante en jefe, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de los consejos de Estado y de Ministros, trataba al neoliberalismo como la “doctrina del saqueo total de nuestros pueblos”.

Como estadista palpaba la situación política, social y económica de América Latina, sus análisis demostraban cómo aumentaban el desempleo, la desigualdad, la privatización de la educación, de la salud, de los servicios públicos, la desatención de amplios sectores de la sociedad tales cómo los niños, las mujeres, los ancianos, cómo se incrementaba la violencia social y se perdía la esperanza porque la teoría del neoliberalismo es la doctrina del saqueo total de los pueblos.

En sus reflexiones sobre el Estado, decía que en las reuniones cumbres de jefes de Estado “siempre hacían un intento de desacreditar al Estado y de reducirlo a su mínima expresión y de que toda la actividad productiva debe ser solo una actividad privada, porque la actividad privada es la única que puede administrar, es la única que puede ser eficiente”. Siempre entraba en la defensa del Estado, recordaba que en los mejores tiempos del anarquismo, como símbolo de la desaparición del Estado, con todo el respeto que el anarquismo merece, ya que mencionaba que respetaba más al anarquismo que al neoliberalismo. Entraba en la defensa del Estado.

Explicaba qué habían hecho en Cuba como Estado con los hospitales, con la salud, con la educación, con la mortalidad infantil que estaba en 9,3 por cada mil nacidos vivos en el primer año de vida. Todo esto fue obra del Estado. Fue obra del Estado la formación de más de 70 mil médicos, del fortalecimiento del avance de la ciencia y la tecnología en el campo de lo científico, los cientos de miles de profesionales formados por las universidades que son hijos de trabajadores, campesinos, gente humilde del pueblo. Todo esto ha sido obra de la Revolución, del Estado revolucionario.

Desarrollo de la conciencia

Fidel desde muy temprano desarrolló la conciencia social y política en función de su pueblo. Con José Martí desplegó todo el arsenal cultural revolucionario, ampliándolo posteriormente con el marxismo. Insistía que la conciencia es la única arma fundamental para desarrollar las fuerzas productivas, que se forjan en la lucha de clases, en la educación política, y en el análisis de la situación concreta en lo nacional e internacional.

Estas acciones se materializaron en una sociedad que sigue forjando una sociedad mejor. La teoría se materializa cuando la sociedad se apropia de ella. Es el caso del heroico pueblo cubano. Materializó la idea del socialismo en forma de justicia social.