Galletas por firmas: Bogotá ya no es un botín

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Gustavo Petro, alcalde de Bogotá. Foto Redacción Bogotá.

El congresista y empresario Miguel Gómez Martínez, hijo de Álvaro Gómez Hurtado, y el ex alcalde Jaime Castro son solo algunos de los nombres tras el intento de revocatoria del alcalde mayor

Gustavo Petro, alcalde de Bogotá. Foto Redacción Bogotá.
Gustavo Petro, alcalde de Bogotá. Foto Redacción Bogotá.

Redacción Bogotá

Hace algunas semanas un periodista de VOZ fue testigo de cómo un grupo de jóvenes se disponían a dar paquetes de galletas en la avenida Caracas con calle 45 a transeúntes desprevenidos, eso sí, a cambio de una firmita para apoyar la revocatoria del alcalde Gustavo Petro. Al parecer el operativo de las galleticas se desarrolló en varios lugares de la capital de la república.

El encargado de llevar las firmas recogidas a punta de galletas (algo más de 600 mil) hasta la Registraduría Distrital el pasado 18 de abril fue Miguel Gómez Martínez, representante del Partido de la U.

Y es que desde la llegada de Gustavo Petro a la Alcaldía Mayor de Bogotá, son muchos los opositores, no tanto políticos, sino más bien descontentos con las decisiones que han afectado a algunas “mafias”, según el propio Petro, acostumbradas a desangrar a la Capital.

Muchas voces se han manifestado en respaldo del alcalde, que aunque tenga diferencias políticas, lógicas en un sistema democrático, se ha comprometido con la protección de lo público, lo cual no deja de causar ampolla entre los negociantes del patrimonio nacional.

“Los políticos siempre miran a Bogotá como un botín de oportunidades y, lo más grave, como el búnker de los grandes negociados, por donde se filtran contratos millonarios, que tienen a varios en la cárcel, otros en la antesala de ir a prisión, y los de menos, investigados por los organismos de control. Estamos hablando desde ediles, concejales, diputados y congresistas, -con algunas excepciones”, sostuvo Uriel Ortiz Soto en su columna de El Espectador.

El ex secretario de Gobierno de Bogotá, Guillermo Asprilla, manifestó antes de su destitución que tras la solicitud de revocatoria del mandato del alcalde Gustavo Petro estaría el ‘carrusel de la contratación’ en la capital de la república.

“Le quitamos al carrusel de la contratación la ciudad, ellos habían hecho de Bogotá su botín y hoy están organizados para revocarnos”, sostuvo el funcionario en su momento.

Otras voces señalan al uribismo como uno de los promotores de la campaña contra Petro, teniendo en cuenta que Peñalosa (su protegido) fue derrotado en las elecciones de octubre de 2011.

Según información publicada en “La Silla Vacía”, Gustavo Petro, en ese entonces congresista, quiso revocar el mandato del entonces alcalde Jaime Castro, por una situación similar de basuras. El medio señala que Jaime Castro, quien forma parte de un grupo que se denomina “Bogotá no se rinde”, quiere ahora devolverle el favor a Gustavo Petro.

Hay que decir que la excusa de los detractores con el asunto de las basuras no es justificación, ya que el alcalde mayor ha sentado su propósito en la protección de lo público y pidió a las empresas privadas que devuelvan los camiones compactadores ya que éstos en verdad pertenecen al Distrito, pues fueron adquiridos con recursos de los aportes de los habitantes de Bogotá en las facturas.

Lo cierto es que hoy Bogotá cuenta con una administración más incluyente, en donde los niños y niñas, las mujeres y los hombres pobres, las comunidades LGBTI, las comunidades indígenas, los afrodescendientes, así como los animales, son importantes.