FARC-EP agradecen presencia de delegados de ONU y Unasur

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José Bayardi, delegado de Unasur, y Jean Arnault, delegado de la ONU.

“Como es apenas lógico, un conflicto de estas características difícilmente puede mantenerse dentro del marco de las fronteras de un país, por lo que necesariamente tiende a afectar de distinta forma a sus vecinos; y a toda la región”.

José Bayardi, delegado de Unasur, y Jean Arnault, delegado de la ONU.
José Bayardi, delegado de Unasur, y Jean Arnault, delegado de la ONU.

Las FARC-EP agradecieron hoy en Cuba la presencia de delegados de Naciones Unidas y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la Mesa de conversaciones de paz para Colombia, que se desarrollan en La Habana.

La participación de Jean Arnault, delegado del secretario general de la ONU, y de la presidencia de Unasur, José Bayardi, constituye testimonio irrefutable del apoyo de la comunidad internacional al esfuerzo del pueblo colombiano por poner fin de forma civilizada a este largo y doloroso conflicto, indica el saludo de las FARC-EP.

En desarrollo del ciclo 41 de conversaciones entre representantes del gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), integrantes de la subcomisión técnica de la insurgencia se reunieron con Arnault y Bayardi, precisa el sitio web de la delegación de paz de esa guerrilla.

Sin el solidario acompañamiento de los pueblos, los gobiernos y los organismos internacionales será infructuoso este titánico esfuerzo que en La Habana estamos realizando, indica el texto, leído por el comandante Carlos Antonio Lozada.

Recuerda que son más de 50 años enfrentados los colombianos, desde cuando un grupo de 48 campesinos se vieron obligados a levantarse en armas para responder la agresión militarista del Estado a la región agraria donde vivían pacíficamente dedicados a sus labores del campo.

Precisa que el conflicto ha provocado más de 250 mil muertos, seis millones de desplazados, 50 mil desaparecidos, siete millones de hectáreas de tierra expropiada a sus humildes dueños y millones de compatriotas expulsados al exilio por razones económicas y políticas.

Asimismo, prosigue, centenares de dirigentes sindicales, líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados y más de seis mil militantes y dirigentes del movimiento político de izquierda Unión Patriótica ultimados a tiros por escuadrones de la muerte al servicio del régimen; sin hablar de otras gravísimas consecuencias sociales, económicas y ambientales.

Tras señalar que un conflicto de estas características difícilmente puede mantenerse dentro del marco de las fronteras de un país, apunta que esto explica la preocupación y el interés de los pueblos del continente y sus gobiernos, así como del conjunto de la comunidad internacional por contribuir a su solución política.

No obstante reconocer lo complicado de romper la desconfianza de más de medio siglo de crudo enfrentamiento, las FARC-EP aseguran que en ambas delegaciones hay voluntad política, franqueza, transparencia y la firme decisión de legar a las futuras generaciones un país más justo, en paz, en plena democracia, respetado y reconocido por la comunidad internacional.

El acuerdo que estamos construyendo parte del reconocimiento y el debido respeto por la contraparte y de la necesidad de poner fin a un conflicto que no tiene posibilidad de solución militar, subraya.

Por esta razón, afirma, su texto deberá ser producto del consenso de las dos delegaciones, donde el resultado final ha de ser un verdadero tratado de paz estable y duradero.

Lozada resaltó que las FARC-EP transmiten a la ONU y la Unasur su “indeclinable compromiso con la paz de Colombia, por hacer de América y el Caribe un territorio de paz; y con la paz mundial, a la vez que agradecemos profundamente que detengan su mirada en Colombia y nos extiendan su mano generosa para apoyarnos en la solución de este conflicto”.

Prensa Latina