Elecciones en Paraguay: Regreso al statu quo

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Horacio Cartes, nuevo presidente de Paraguay.

El Partido Colorado, una especie de PRI paraguayo, que gobernó el país durante 60 años, 35 de ellos en dictadura, regresa al poder tras unas elecciones caracterizadas por el clientelismo y la corrupción

Horacio Cartes, nuevo presidente de Paraguay.
Horacio Cartes, nuevo presidente de Paraguay.

Alberto Acevedo

Horacio Cartes, un multimillonario empresario de 56 años, a quien en el pasado se le sindicó de tener vínculos con el narcotráfico, y que ya estuvo en prisión una vez acusado de evasión de divisas en un país donde la principal actividad económica es el contrabando, es el nuevo presidente del Paraguay, tras ganar las elecciones del 21 de abril, con un 49.51% de los votos.

Cartes fue la fórmula ganadora del Partido Colorado, que ya estuvo en el poder durante más de seis décadas, incluyendo un período de dictadura de 35 años, tiempo en el cual el manejo de la política doméstica se caracterizó por una acentuada corrupción administrativa, que permitió el saqueo del erario público mientras el pueblo paraguayo se sumía en la penuria.

De hecho, hoy el 53% de la población está en la pobreza y un 20% por debajo de esa línea, en condiciones de extrema miseria. Estudios económicos de la Universidad Católica de Asunción indican que el 10% más pobre de la población se lleva el 1% de la renta nacional, mientras el 1% más rico se embolsilla el 41% del producto interno bruto.

De esta manera, los colorados regresan al poder a recuperar sus privilegios, tras una “primavera democrática” bajo la batuta del presidente Fernando Lugo, a quien le dieron un golpe de estado hace diez meses. De alguna manera, estas elecciones, convocadas por un presidente de facto, constituyen una manera de “lavar” ese pasado conspirativo y legitimar el orden oligárquico.

Otros sectores

Efraín Alegre, del Partido Liberal Radical Auténtico, un ex ministro de Obras Públicas y representante del ala neoliberal de su partido, ocupa el segundo lugar, con el 36.84% de las preferencias electorales.

Una coalición de izquierda, que había llevado a Lugo al poder, se fraccionó después del golpe y se presentó dividida a las elecciones. Un sector, denominado Avanza País, con la candidatura de Mario Ferreiro, obtuvo el 5.69% de los votos; el Frente Guasú, respaldado por el ex presidente Lugo, postuló al candidato Aníbal Carrillo, que alcanzó el 3.43% de la votación. Una coalición de mujeres, que integró una agenda feminista, lanzó la candidatura de Kuña Pyrenda, que tuvo un registro aun menor en el censo electoral.

El actual presidente, Federico Franco, que asumió a nombre del Partido Liberal tras el golpe de estado a Fernando Lugo, ya había preparado el camino de regreso al poder del oficialismo, desmontando las medidas sociales del anterior mandatario, que tanto incomodaron a la burguesía de ese país.

Lo que viene

El sistema de salud gratuito, que se prestaba a la población más pobre, fue abolido por decreto presidencial. Los subsidios que se venían entregando a unas 20 mil familias en condiciones de extrema pobreza fueron eliminados. También se abolió la asistencia social para los campesinos; producto de este empeoramiento de la política de asistencia social, el trabajo informal se disparó al 66%.

Franco sentó la doctrina de que “los sindicatos deben desaparecer” y, producto de esa concepción, el movimiento obrero organizado ha sido virtualmente liquidado. En favor de transnacionales como Monsanto se ha desarrollado una especie de “agricultura sin agricultores”, y casi cien mil campesinos al año abandonan la tierra, en favor de los nuevos empresarios.

En la perspectiva futura, debe anotarse que Horacio Cartes no es una figura funcional al Partido Colorado. Su representación fue un matrimonio de conveniencia, donde circularon a raudales el dinero y el clientelismo, y no es extraño que en el futuro inmediato se presenten fracturas en el frente gubernamental. Entre tanto, la izquierda liderada por Fernando Lugo, ahora senador de la república, se convierte en la tercera fuerza política del país, un contrapeso a los planes de la burguesía corrupta paraguaya, y en la lucha por la justicia social.