Crece el terror en las comunidades

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Clamor de las comunidades por el derecho a la vida.

Estos hechos de dolor y violencia desarmonizan y desestabilizan a las familias, la vida comunitaria y afectan el territorio

Clamor de las comunidades por el derecho a la vida.

Carolina Tejada

Siguen creciendo las amenazas y los atentados contra la vida de líderes sociales de diferentes territorios del país, al tiempo que los llamados de la comunidad internacional exhortan al Gobierno de Santos a examinar esta creciente oleada de violencia en el marco de la terminación del proceso de paz con la guerrilla de las FARC-EP.

No más mujeres víctimas de la guerra

A través de una comunicación pública, líderes del territorio indígena de Puracé, del pueblo kokonuko en el departamento del Cauca, anunciaban la muerte de dos mujeres de su territorio. Estos hechos se llevaron a cabo en el kilómetro 31 en la vía que comunica al Cauca con el vecino departamento del Huila, en el sitio sagrado denominado Laguna de Andulbio o también conocido como Laguna de San Rafael.

Estos hechos se registraron el pasado 29 de noviembre, siendo aproximadamente las dos de la tarde. Según versiones preliminares, las dos mujeres fueron asesinadas por actores armados y aún se desconocen los autores intelectuales y materiales.

Se trata de las mujeres indígenas Marly Yuliet Gómez, de 23 años de edad, comerciante de profesión, y Shirley Dayana Lozada Ramírez, de 23 años, naturales de La Plata, Huila. La comunidad asegura: “Estos hechos de dolor y violencia desarmonizan y desestabilizan a las familias, la vida comunitaria y afectan nuestro territorio”. Al tiempo que manifiestan: “Lamentamos que en el marco del proceso de paz sigan ocurriendo hechos de violencia y pérdida de vidas humanas, por eso hacemos un llamado y exigimos a las autoridades y los organismos de control y organizaciones nacionales e internacionales que velan por los derechos humanos para que pronto se esclarezcan los hechos y se brinden las garantías en defensa del derecho fundamental a la vida”.

A través de su comunicado, también hacen un llamado a los pueblos indígenas, a las organizaciones campesinas, afros y otras estructuras sociales, para que “estemos atentos, alertas y en pie de lucha ante las arremetidas violentas de grupos armados de todo orden, para que todos juntos rechacemos estos actos y denunciemos ante la opinión pública las afectaciones y vulneraciones de nuestros derechos fundamentales”.

San José de Apartadó

Esta misma situación de zozobra la viven las comunidades en Apartadó. El 1 de diciembre se presentaron nuevos atentados en contra de la vida de líderes sociales y dirigentes agrarios y campesinos en diferentes territorios en el país. Esta vez la Comunidad de Paz de San José de Apartadó sufrió un nuevo atentado.

Por medio de un comunicado público la comunidad llama la atención sobre su situación, al paso que afirma: “Iniciamos este diciembre de 2016 con un nuevo atentado contra la Comunidad de Paz; se nos quieren apagar a como dé lugar los anhelos de seguir construyendo comunidad de paz”.

Los hechos hacen referencia a que el jueves 1 de diciembre, cerca a las 11:40 de la mañana, dos miembros de esta comunidad, entre los que se encontraban Arley Tuberquia, miembro de Consejo Interno de la Comunidad de Paz, fueron abordados a la altura del barrio Mangolo en la ciudad de Apartadó, por dos sujetos que se movilizaban en motocicleta de alto cilindraje quienes se identificaron como paramilitares, y quienes portando armas de fuego amenazaron e intimidaron a los líderes de paz, señalándoles de guerrilleros, y según afirmaban, deberían matar sin compasión.

A los integrantes de este territorio, además de intimidarles y requisarles, les hurtaron el dinero que iba como destino el pago de productos agrícolas de las familias de la Comunidad de Paz, anunciando que no dejarían continuar con dicha “comunidad guerrillera”. Los hechos sucedieron en presencia de varios transeúntes. Los sujetos huyeron no sin antes advertir que no se denunciara nada o se atendrían a las consecuencias.

Ese mismo jueves, el líder Edwin Arteaga, también de la Comunidad de Paz, se dirigió a la estación de policía para colocar una denuncia por la pérdida de las llaves de su vehículo durante los mencionados hechos. Pero en lugar de ser atendida su solicitud, esta persona fue inmediatamente detenida y señalada de sospechosa por los agentes de la Policía.

La Comunidad de Paz hace un llamado a la solidaridad, a los organismos de control del Estado, y a la comunidad internacional a que pongan los ojos sobre este territorio, pues han sido varias las ocasiones en las que los grupos paramilitares y la Fuerza Pública atentan contra la humanidad de los campesinos e indígenas sin que exista un tratamiento que inste a la defensa de los derechos humanos y al respeto por la construcción de paz.