Corrupción en la Policía Nacional: Muchas verdades ocultas

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Revisando publicaciones de prensa en el presente año, no hay semana en que no sea capturada una banda de delincuentes con presencia de policías de todos los niveles

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El general Rodolfo Palomino se despide acompañado de la cúpula de generales de la Policía Nacional en señal de poder, influencia y solidaridad de cuerpo. Foto El Tiempo.com

Hernando López

El general Rodolfo Palomino no lo tumbó el “concurso de delitos” que se le imputan en el último tiempo y los cuales han sido tapados por el alto Gobierno y los organismos de control, sino por el escándalo de una supuesta red de prostitución al interior de la Policía Nacional, auspiciada por el director saliente, que ha recibido el nombre de “Comunidad del Anillo”, en medio de informaciones periodísticas con tufillo homofóbico que ya cobró el puesto de la directora de la F.M. de RCN, Vicky Dávila. Así como también la dimisión del viceministro del Interior, Carlos Ferro, quien aparece y es mencionado en el video divulgado por algunos medios de comunicación. El “delito” es la condición homosexual de los miembros de la Comunidad.

El debate está planteado no por la corrupción y la crisis moral y ética de la Policía Nacional y sus principales directivos, sino por la “Comunidad del Anillo” y si fue ético, desde el punto de vista periodístico, la difusión del video. Como debate académico es interesante, si se extiende, por ejemplo, al nefasto papel mediático de la información sobre el proceso de paz.

Pero es inaceptable desviar el centro del debate y las verdaderas razones por las cuales cayó el general Palomino, director de la Policía Nacional. Desde hace varios años, esta institución asociada a las Fuerzas Militares y a una razón castrense, está inmersa en zambapalos entre los generales y la alta oficialidad, que se oponen a la reforma estructural que necesita. En el pasado, la iniciativa de la figura del Alto Comisionado para controlar los desafueros, fue saboteada desde la cúpula policial, incluyendo al “mejor policía del mundo”, Rosso José Serrano.

Generales corruptos

En el proceso de contradicciones en la cúpula de la Policía varios generales han salido y otros fueron penalizados por narcotráfico y complicidad con el paramilitarismo. La subdirectora, hasta hace pocos meses, generala Luz Marina Bustos, fue obligada a renunciar; y lo mismo sucedió con el consejero de seguridad del presidente Juan Manuel Santos, general Luis Gilberto Ramírez, dado de baja sin mayor explicación. Como no eran de la cuerda de Palomino no resistieron la embestida del generalato. El nuevo director, Jorge Nieto Rojas, es persona cercana al círculo de Palomino.

En el transcurso de la crisis moral los escándalos salpicaron, por lo menos, a cuatro altos oficiales, jefes de seguridad de la presidencia. Germán Osorio Samper, Rodney Chávez, Mauricio Santoyo (preso en Estados Unidos) y Flavio Buitrago, por actos de corrupción, narcotráfico y paramilitarismo. Estos edecanes estuvieron con los presidentes Samper, Pastrana y Uribe Vélez.

El general Rodolfo Palomino está acusado por enriquecimiento ilícito, “chuzadas” a periodistas críticos y corrupción. Revela un incremento inusitado e inexplicable de su patrimonio, con lujosas propiedades en Fusagasugá y Sopó e inversiones cuantiosas en el negocio de tractomulas.

¿Qué hacer con la Policía Nacional? Es la pregunta que se hacen numerosos colombianos. Crece la audiencia de un antiguo debate en el sentido que la policía debe ser un cuerpo civil, adscrito al Ministerio del Interior, como lo es en la mayoría de los países.

No puede ser de otra manera. La corrupción es generalizada. Revisando publicaciones de prensa en el presente año, no hay semana que no sea capturada una banda de delincuentes con presencia de policías de todos los niveles. Paseo millonario, fleteo, extorsión, atracadores, son las formas delictivas más comunes en las ciudades. Pero es significativa la participación en las bandas paramilitares y de asesinatos extrajudiciales llamados “falsos positivos”.

La Policía Nacional reclama una reestructuración a fondo, como también las Fuerzas Militares, atormentadas por la doctrina anticomunista de la Seguridad Nacional.