COP21: Mucho tilín, tilín y soluciones no se ven

0
Los mandatarios que presidían la COP21 celebran con júbilo el acuerdo por unanimidad de la Declaración de París.

La XXI Conferencia de las partes (COP21) sobre el Cambio Climático, realizada en diciembre en París, capital de Francia, con presencia de 195 mandatarios, dejó más expectativas que realidades. Para nada afecta el poder irracional y explotador del capital y de las transnacionales, principales responsables de la emisión de gases efecto invernadero

Los mandatarios que presidían la COP21 celebran con júbilo el acuerdo por unanimidad de la Declaración de París.
Los mandatarios que presidían la COP21 celebran con júbilo el acuerdo por unanimidad de la Declaración de París.

CALG

Antes de la COP21 el Protocolo de Kioto trató de tomar medidas para disminuir en un 5 por ciento la emisión de gases efecto invernadero, entre 2008-2012, sin ningún éxito. Estados Unidos y Canadá no lo firmaron, mientras otros países industrializados lo hicieron pero con desdén. El Protocolo de Kioto quedó como un simple antecedente en la lucha ambiental, que le dio pasó a la COP21 que tuvo al menos la presencia de las grandes potencias industrializadas y capitalistas.

El Protocolo de Kioto fue adoptado en 1997, pero apenas entró en vigencia el 16 de febrero de 2005 porque completó el número de 55 países que lo ratificaron. Por cierto, un respaldo bastante precario. El objetivo de lograr la disminución de gases de efecto invernadero a 2012 no se logró, entre otras cosas porque estableció un sistema complejo de compromisos en que unos países debían reducir de manera drástica los gases de efecto invernadero hasta en 5 por ciento, pero otros podían mantenerlo en niveles de 15 y 20 por ciento como en los casos de España y Grecia. Como ya está dicho, Estados Unidos que genera el 36 por ciento de estos nocivos gases para el planeta, nunca ratificó el Protocolo de Kioto.

Antes de la XXI Conferencia de París (COP21) hubo otros intentos para prevenir el deterioro del clima en el mundo. En 1992 la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, con la presencia de los mandatarios de 150 países trató de “prevenir interferencias humanas peligrosas en el sistema climático”. Después hubo muchas reuniones, pasando por el Protocolo de Kioto, que fueron un saludo a la bandera porque las grandes potencias nunca asumieron un compromiso serio para frenar una terrible tragedia humanitaria ambiental en el siglo XXI.

La Conferencia de París

La XXI Conferencia de las partes (COP21) sobre el Cambio Climático se reunió en diciembre del año pasado, en medio de una enorme expectativa de los organismos internacionales (ONU y otros), de los ambientalistas y sectores democráticos=! en todas las latitudes que esperaban importantes y radicales acuerdos para proteger el clima en el planeta, en particular la disminución de los gases de efecto invernadero. Cuya principal responsabilidad la tienen los países más industrializados del mundo.

Al terminar la reunión, el 13 de diciembre, hubo júbilo por el acuerdo final en torno a la Declaración de la reunión, apoyada por los 195 mandatarios que se encontraban en la sala. Fue aprobada por unanimidad.

La base del acuerdo es el compromiso de los 195 mandatarios, de todas las condiciones y latitudes, de buscar una economía baja en carbono. El objetivo es lograr que el aumento de las temperaturas se mantenga por debajo del 2 por ciento, máximo en 1.5 grados. Cada cinco años tendrán que disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.

Pero en realidad, como dicen algunos especialistas en el tema ambiental, los acuerdos son un catálogo de buenas intenciones. Ahora viene un proceso hasta los primeros meses de 2016 en que al menos 55 países deben firmar el Acuerdo de París, con la dificultad que Estados Unidos en campaña presidencial está sometido a la amenaza republicana porque de ganar los conservadores las elecciones reversarán los acuerdos ambientales.

Acuerdo endeble

El Acuerdo es endeble porque es entre las cúpulas dominantes y a espaldas de los pueblos. Mientras se reunían en París los 195 mandatarios, en las calles de la capital francesa protestaban miles y miles de manifestantes en su mayoría jóvenes.

El deterioro del medio ambiente no se debe a una consecuencia del desarrollo, sino a los excesos del capital y de las transnacionales que saquean los recursos naturales y energéticos de los países menos industrializados de forma irracional. Es el capitalismo salvaje del siglo XXI.

Acuerdos sin modificar el viejo orden capitalista no funcionan. La economía crece pero también la miseria y la pobreza, aumenta la brecha entre ricos y pobres. En Colombia, la locomotora minera del gobierno Santos le abrió las puertas a las transnacionales para explotar las minas con combustibles fósiles. Contaminan el ambiente, los ríos y los dos océanos que bañan las costas colombianas. “Los gobiernos de los países semicoloniales no exigen un cambio radical de energías fósiles, sino que, subordinados a la economía mundial, exigen su derecho al uso de estos combustibles para hacer crecer sus economías. La industria petrolera, junto con la industria agrícola y ganadera mantienen técnicas de producción altamente contaminantes. Son los dueños de los monopolios de esas industrias los principales responsables de la destrucción de los bosques, la desertificación, la pérdida de biodiversidad, la contaminación del agua y las emisiones de GEI”, dice un vocero de la izquierda europea.

En la COP21 se estableció que la Declaración y los compromisos son vinculantes, pero no se fijaron sanciones para los que no cumplan, se harán apenas controles y balances periódicos.

En definitiva hay más dudas que certezas. El capital siempre es salvaje y los capitalistas solo miran con mezquindad sus bolsillos.

Principales acuerdos de COP21

* Que la temperatura global no alcance el 2 por ciento. Limitar a 1.5 por ciento en 2020.

* Plantea “un pico de las emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible” y una “neutralidad de las emisiones del mismo durante la segunda mitad del siglo”.

* Revisar los compromisos en 2020. La primera revisión obligatoria será en 2025.

* Los países industrializados y más desarrollados, como Estados Unidos, deberán esforzarse por reducir a corto plazo la emisión de gases de efecto invernadero.

* Revisión periódica. Las recomendaciones son vinculantes pero no hay sanciones para los que no cumplan.

* Creación del Fondo Climático de 1.000 millones de US a partir de 2020.