Contingencia social de Peñalosa: Violencia contra las mujeres del Distrito

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Con la nueva administración hubo un cambio negativo profundo en los avances que las mujeres habían logrado con sus luchas permanentes y su persistencia por establecer políticas de derechos donde estuvieran el cuerpo y sus deseos presentes en la dinámica gubernamental.

Aida Marina Aguirre

En el año 2004, se crea el Consejo Consultivo de Mujeres por iniciativa del alcalde Luis Eduardo Garzón, para desde allí vigilar, proponer y recomendar la defensa de los derechos de la mujer en la ciudad de Bogotá con una mirada democrática y de izquierda.

Esta instancia de participación creada en el Distrito Capital con la presencia de las distintas organizaciones de mujeres provenientes de las 20 localidades, se constituyó por primer vez en Políticas Públicas de Mujer y Género, con enfoques diferenciales, que permitiera sacar de la marginalidad la implementación de los planes de desarrollo distritales en los que la política rectora para resolver los problemas de las mujeres solo se suscribía al ámbito de planes de familia, que en realidad mantenían a las mujeres en el mismo estado de mendicidad, impidiendo acciones donde las mujeres pudieran superar su baja autoestima a través de una relativa autonomía, para que pudieran ellas mismas construir planes de desarrollo locales a través de sus propias lideresas, ganando un espacio propio para reunirse, en lo que se le llamó la Casa Matriz, situada en la localidad de La Candelaria.

Posteriormente se logró que paulatinamente se construyeran las 20 casas de igualdad y oportunidades, donde las mujeres territorializaron las condiciones para promover la equidad de género, lo que se conoció como “Bogotá con Igualdad de Oportunidades para las Mujeres”. Este programa permitió trazar políticas estratégicas de largo alcance, con la responsabilidad y garantías de la institucionalidad, en donde se garantizaba la protección de los derechos de las mujeres y la eliminación de todas las formas de violencia y discriminación contra ellas.

De igual manera se constituyó un red circular, para hacer visible al Distrito como un ente rector de las políticas públicas, en favor del movimiento social de las mujeres, de las niñas y los niños; un “Distrito Capital con sentido de lo que significa trabajar desde procesos que hicieran posible lo que luego se conocería como las tres dimensiones, que están expresadas en términos de procesos: ins­titucionalización, transversalización e interlocución”.

Estas categorías son fundamentales para la despatriarcalización de dinámicas gubernamentales que siempre vieron a las mujeres, como un sector vulnerable, poniéndolas fuera de la concepción de una población mayoritaria, sujetas de derechos, y ese fue el sentido de ser de la construcción de las políticas públicas de mujer y género como el derecho a una vida libre de violencias, y para ello se trazaron unos lineamientos para la prevención y protección de las mujeres tanto en el espacio público como el privado y la erradicación de lógicas culturales que agredan a la mujeres.

Secretaría de la Mujer

Estas líneas de acción permitieron que, con el paso del tiempo, en nuevos gobiernos democráticos en el Distrito, se construyera la Secretaría de la Mujer como elemento que garantizaba trazar las políticas públicas de mujer y géneros, con presupuesto propio que le da una relativa independencia en el ejercicio de la implementación de un modelo de desarrollo democrático, distinto a modelos tercerizados, que conllevan jugosas ganancias para el sector privado.

Sin embargo con la nueva administración del señor Peñalosa, quien ya había sido alcalde y había desmantelado la ciudad con el modelo neoliberal, hubo un cambio negativo profundo en los avances que las mujeres habían logrado con sus luchas permanentes y su persistencia por establecer políticas de derechos donde estuvieran el cuerpo y sus deseos presentes en la dinámica gubernamental. En la medida en que la confrontación armada se agudizaba la violencia contra las mujeres, no precisamente por causa de la confrontación armada, es porque la vida de la ciudadanía tenía unos aspectos patriarcalizadores.

Con esta nueva administración, las mujeres del Distrito Capital vienen sufriendo un retroceso en la territorializacion de la Política Pública de Mujer y Genero (PPMG) especialmente en las casas de igualdad de oportunidades para las mujeres (CIOS), espacios estos adquiridos por la lucha constante de las mujeres para hacer efectivos sus derechos y obtener los servicios ganados como son el acompañamiento y atención psicosocial y socio-jurídico para las que lo requieran y que hayan sido violentadas en cualquiera de sus derechos.

Cambios

Parece que la Secretaria de la Mujer, que fue creada por la insistente lucha y movilización de las mujeres en las anteriores administraciones, olvidó el objetivo para el cual fueron creadas, sin importarle que el 53% de la población bogotana son mujeres y que por muchos años han sufrido todo tipo de discriminaciones y violencias sin que al actual Gobierno distrital le importe mucho por su carácter capitalista y patriarcal, dándole más importancia a la gran industria del cemento y construcción de carreteras, complejos de vivienda urbana e incluso en contravía del medio ambiente convirtiendo a la ciudad en una cloaca.

Esta Secretaría perdió totalmente el enfoque de géneros, limitando la funcionalidad de las casas de mujeres a casas fachada ya que no hay ningún tipo de atención para las mujeres, porque la Secretaria Distrital no ha tenido el interés de nombrar las profesionales que deben atenderlas, aduciendo que el Distrito está en contingencia por el cambio de administración y que a las funcionarias que había se les acabó el contrato.

Ya se cumplieron ocho meses de “contingencia” y todavía no se han nombrado las funcionarias. Lo que ha llevado a un retroceso en la lucha por la eliminación de todo tipo de violencia contra las mujeres, llegando hasta ocurrir feminicidios en varias localidades, precisamente porque no hay dónde denunciar los casos de violencia al interior de las familias, tal como ocurrió en días pasados en la localidad de Engativá, donde se hizo caso omiso a las distintas llamadas de urgencia que hizo la víctima a la casa de igualdad y oportunidades.

Derechos de petición

A los derechos de petición que muchas lideresas de varias localidades le han puesto a la Secretaría, no se les da repuesta de fondo sino que se limita a contestar “estamos en contingencia y todo está funcionando bien”. Tampoco ha valido recordarle que hay reglamentos y acuerdos nacionales e internacionales que fomentan la garantía y cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres, los cuales deben ser cumplidos por el Estado sin ninguna barrera, como la Convención de Belem do Pará que promueve la erradicación de todo tipo de violencias contra las mujeres y hace énfasis en la promoción, reconocimiento, goce, ejercicio y protección de los derechos de las mujeres.

Se le ha recordado que las casas fueron creadas e institucionalizadas según el acuerdo 583 de 2015 para el apoyo, protección, difusión y reconocimiento de sus derechos.

Las actividades de las casas están casi paralizadas, los procesos organizativos se están acabando, el reconocimiento del derecho a la participación y a la representación desapareció, así como el derecho a la paz y convivencia con equidad de géneros en un momento tan importante como el actual donde el enfoque de género lo han mal llamado ideología de género. Pero la Administración no se ha pronunciado, siendo uno de sus deberes la defensa de los derechos de las mujeres.

Se nota con mucha preocupación que todo lo ganado con muchos esfuerzos por las mujeres del Distrito en estos quince años de lucha y resistencia, se acabe por la contingencia social del señor alcalde Enrique Peñalosa y la responsable de la Secretaría de la Mujer, es la justificación para eliminar los avances sociales de los anteriores gobiernos que tenían una mirada democrática de la construcción de ciudad.

Hoy que con la firma de un acuerdo de paz, las políticas de gobierno en el Distrito Capital parecería que correspondieran a la guerra, pues no hay que olvidar que el conflicto armado en Colombia se desató precisamente por las inequidades en las que los gobiernos tenían sometido al país. Este Gobierno distrital, que hoy está acabando con las políticas públicas conquistadas por las mujeres, es el mismo que sin sonrojarse desalojó violentamente a hombres y mujeres que defendían el proceso de paz y se habían ubicado a un costado de la Plaza de Bolívar.