Cartas

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La tarea de ayudar

La guardia no la podemos bajar, tenemos que seguir marchando a favor de la paz ahora más que nunca ni un paso atrás y a ustedes los del semanario les queda la tarea de ayudar. Gabriel Marín (vía Internet).

Fidel, gran hombre

Fidel Castro fue un gran hombre. Su ejemplo es perdurable a lo largo de la historia. Una de las personalidades de la historia más extraordinaria en todos los tiempos. No tengo la menor duda. Patria o muerte, ¡venceremos! Carlos María Toro (vía Internet).

La basura de la DEA

La DEA entrega informes en los que vincula a miembros de las FARC, entre ellos a varios comandantes que están en la delegación de La Habana, con el tráfico de drogas. Recicla viejos documentos y panfletos con la ambición de dañar el proceso que ya está en sus últimos pasos. Con desespero quiere trabar la paz que anhelamos los colombianos.

Siempre se apoya en las figuras dóciles, los traidores a la patria como el fiscal Néstor Martínez, que de una los apoya y sin beneficio de inventario. Cree que así pasará a la historia, pero en un tacho a la basura de la misma. Algunos medios replican esas falacias de los traquetos de la DEA que mientras dicen perseguir a los narcotraficantes meten perica como Uribe el asesino de la niña. Ramiro Garzón (vía Internet).

Fast track

El proceso de paz está en vilo por el llamado fast track que permitiría agilizar el trámite de las leyes para implementar los acuerdos de paz. Los “brillantes” magistrados de la Corte Constitucional decidieron viajar al exterior y postergaron el estudio de la legalidad del mecanismo para la siguiente semana, como si se tratara de algo secundario y no fundamental para la vida del país. Así proceden estos prohombres del régimen colombiano. En función de un viaje dejan pendiente decisiones trascendentales para los ciudadanos que son a los que ellos se deben. Pero así son. María Bueno (vía Internet).

Salario mínimo

Dios quiera que los señores de las centrales obreras no terminen rendidos por un plato de lentejas ante los empresarios y gobernantes que pretenden un salario mínimo pero bien mínimo para favorecer los intereses de los capitalistas. El pretexto es el de siempre “que un salario mínimo muy alto” es factor de devaluación e inflación, pero los astronómicos sueldos de esos señores empresarios, gerentes de empresas, son cómodos, pobrecitos hay que subirlos y subirlos sin consideración. Siempre con el visto bueno del gobierno de turno y de los dirigentes sindicales esquiroles que están a la cabeza de las centrales. Pedro Marín (vía Internet).

Paz esquiva

Como dijo alguna vez un articulista de VOZ la paz es esquiva. Y lo sigue estando. El gobierno y a quienes representa es vacilante, cree en la paz pero a su medida como en la ley del embudo. Quiero la paz pero no me hago muchas ilusiones con la burguesía colombiana, traidora y michicata. Ramón Díaz (vía Internet).