Alumnos con horarios de obreros

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Estudiantes del colegio distrital Virrey en Bogotá. Foto J.C.H.

“Esta jornada es un poco forzada y excesiva, por cuanto los niños de preescolar tienen unos ritmos muy diferentes que se deben respetar, en el sentido de que para ellos es agotador permanecer en una misma actividad por más de 20 minutos”.

Estudiantes del colegio distrital Virrey en Bogotá. Foto J.C.H.
Estudiantes del colegio distrital Virrey en Bogotá. Foto J.C.H.

Con sorpresa los pedagogos recibieron el horario de la jornada única impuesto por el MEN, con el que se le apuesta a que los estudiantes se muevan como operarios. Para el Ministerio de Educación, la jornada única tendrá el siguiente horario: preescolar de siete horas, media de ocho horas y básica de nueve, todas sin discriminación y respecto a las necesidades de cada población de aprendizaje y descanso impone un recreo de 30 y almuerzo de 40 minutos. Una fórmula que transforma al estudiante en operario asocial y al maestro en una máquina para comunicar sin reflexionar contenidos.

“Esta jornada es un poco forzada y excesiva, por cuanto los niños de preescolar tienen unos ritmos muy diferentes que se deben respetar, en el sentido de que para ellos es agotador permanecer en una misma actividad por más de 20 minutos. De ahí que los tiempos de descanso y clase en preescolar deban ser más cortos”, expuso Alejandro Álvarez, director del Instituto Pedagógico Nacional, IPN.

No se requiere ser experto para observar que estos horarios violan los principios mismos de la escuela y la formación integral, dialogante y transversal. Habla de horas de 60 minutos, cuando los de preescolar requieren de tiempo para adaptarse y aproximarse al saber y en los adolescentes para socializar e intercambiar progresos.

“El número de horas sentado en un pupitre no es indicador de mejorar el nivel o la calidad de la educación. Lo que se debe tratar de hacer es que la experiencia de ir al colegio sea constructiva y de crecimiento personal en todos los sentidos. Tanto así, que en la actualidad lo que se busca es romper la rigidez de los horarios para así abrir más los espacios y hacer actividades integrales. Considero que no es conveniente definir horarios, porque esto conduce a violentar la autonomía y perder la oportunidad de que los maestros aporten en el diseño y desarrollo de trabajos interdisciplinarios, de campo o transversales”, comentó Álvarez.