Alonso Ojeda Awad: “Situación de los DDHH es intolerable”

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Alonso Ojeda Awad.

Entrevista con el conocido académico y defensor de los derechos humanos, recién designado vicepresidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH)

Alonso Ojeda Awad.
Alonso Ojeda Awad.

Hernando López

El doctor Alonso Ojeda Awad, conocido académico y defensor de los derechos humanos, fue designado vicepresidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH), como reconocimiento a su labor, en especial en la Defensoría del Pueblo y al frente del Programa de Paz de la Universidad Pedagógica Nacional. Su vínculo con el CPDH ha significado un mayor compromiso con la causa de los derechos humanos, la paz, la democracia y la justicia social.

VOZ habló con el destacado profesional y sus respuestas reflejan el conocimiento que tiene del tema vital para la democracia y la paz estable y duradera.

–El CPDH es un referente muy importante de la defensa de los DDHH en Colombia. Sus foros nacionales han marcado un hito por la amplia participación. En el Comité han participado destacadas personalidades de la vida nacional y el ex canciller Alfredo Vázquez Carrizosa fue su primer presidente. ¿Qué significa para usted haber sido designado vicepresidente del CPDH en la reciente asamblea de sus miembros?

–En primer lugar quiero agradecer la fraternal deferencia del Semanario VOZ para expresar mis sinceros agradecimientos a la asamblea reciente del CPDH realizada en Bogotá, que tuvo a bien designarme como vicepresidente, en reconocida votación democrática. Para mí este es un alto honor en el cual me comprometo a defender los sagrados derechos humanos de la sociedad colombiana, tan golpeados, tan desconocidos, tan atropellados en todas las administraciones, especialmente en las últimas. Sé que quienes me designaron conocen mi ya largo compromiso con las causas de los humildes y olvidados de mi nación.

Desde los años 60 que conocí y me vinculé con el sacerdote y capellán universitario Camilo Torres Restrepo, mi vocación de servicio y de entrega ha tenido el sello indeleble de trabajar y luchar tesoneramente por la defensa, el reconocimiento y la promoción de los DDHH. Cuando me desempeñé como embajador extraordinario y plenipotenciario de Colombia en Budapest (Hungría) formé parte del Grupo de Embajadores de Latinoamérica, que aportó significativos esfuerzos a la defensa de los derechos humanos y a la paz en la dolorosa guerra de Yugoslavia, conocida como la de los Balcanes.

Tengo claro que detrás de mí hay una pléyade de hombres y mujeres ilustres y valientes, como el ex canciller Alfredo Vázquez Carrizosa, quien fue su primer presidente, y el nunca olvidado profesor universitario Héctor Abad Gómez, quienes con su honradez cristalina y su claridad política fijaron los rumbos exactos para los defensores de los derechos humanos de todos los tiempos.

El Estado debe responder

–¿Cómo ve el panorama del país en materia de derechos humanos?

–Muy grave y muy preocupante. Sistemáticamente recibimos mensajes de todas las provincias colombianas denunciando las graves violaciones a los derechos humanos que se vienen presentando. Los homicidios contra la población civil se han vuelto pan diario. Las violaciones a los derechos humanos de las comunidades indígenas que protestan son intolerables.

Este Estado que se dice social y de derecho tiene el deber de hacer cesar la persecución contra los indígenas, las comunidades negras, los grupos políticos de oposición como Marcha Patriótica, porque si no, tendrá que responder ante la comunidad internacional por estas sistemáticas violaciones que originan agentes del Estado. Así las cosas, la sociedad civil debe mantenerse vigilante y presta a denunciar toda violación de derechos contra la población indefensa de Colombia.

–¿Qué planes tiene el CPDH para este año de 2015?

–La difícil situación de derechos humanos que acabo de describir nos plantea a la CPDH la urgente tarea de ponernos al frente de la vigilancia, denuncia y sanción para quienes violan la Constitución política. Estamos en la tarea de activar los mecanismos de comunicación rápida y oportuna entre la dirección del CPDH y todas sus regionales para responder en forma acertada a esta situación. Esperamos una buena y efectiva relación con los medios de comunicación del país, en su tarea de informar y denunciar atropellos a los derechos humanos.

Hay que establecer una red de comunicadores y defensores para mantener informada a la opinión pública nacional del Estado acerca de la vigencia y el respeto de los DDHH. Esperamos que las autoridades nacionales e internacionales comprendan la dimensión humanística de nuestro compromiso y colaboren en estas tareas y misiones de obligatorio cumplimiento por Constitución Nacional.

Relación entre paz y DDHH

–¿Ve usted alguna relación entre la paz que se busca en La Habana y los derechos humanos?

–Hay una estrecha e íntima relación entre los esfuerzos de paz que se hacen en La Habana y la vigencia práctica de los derechos humanos. La cruel guerra que ha padecido la sociedad colombiana y en especial los sectores más vulnerables como los campesinos, las comunidades de base, los indígenas, los afros, los obreros, los sectores políticos de visión democrática y alternativa, son los que han llevado el peso más fuerte y doloroso de esta desigual contienda.

Por eso es urgente por parte del gobierno del presidente Santos decretar un cese bilateral del fuego que permita suspender las sistemáticas agresiones que se viven en el campo y en los poblados de Colombia. La paz es el único camino que puede garantizar hacia el futuro una verdadera y real política de protección y defensa de los derechos humanos en Colombia.

Por eso nuestro compromiso debe estar ratificado en hacer realidad, en campos y ciudades, una vida social, económica y política de respeto, reconocimiento, defensa, a la vigencia de los compromisos en derechos humanos que ha ratificado el país en muchas ocasiones. Solo así será posible merecer algún día, no lejano, el reconocimiento de: “Colombia, sociedad libre de violaciones a los derechos humanos”. Por eso debemos continuar trabajando tesoneramente.