¡Ahora y siempre somos más quienes queremos la paz!

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¡Jóvenes son los que luchan por la justicia social, jóvenes son los que marchan por la paz y la democracia!

j bogota

La Marcha del Silencio liderada por Jorge Eliécer Gaitán el 7 de febrero de 1948 inspira los esfuerzos actuales de cientos de miles de voces que claman como lo mencionaba el mismo desde su “ardiente corazón, lacerado por tanta injusticia, bajo un silencio clamoroso, para pedir que haya paz y piedad para la patria” en el marco de una clara posibilidad de paz en el país, demostrando que ahora y siempre somos mas, quienes queremos la paz!

Y que solo un pueblo organizado y decidido apelando a la fuerza de la gran mayoría de desposeídos, puede desplazar sin cobardía a la ultraderecha, al militarismo y a los enemigos de la paz que, a expensas del poder económico y político, se han valido del poder de la eliminación física y de un orden jurídico-constitucional oprobioso, para mantener los vestigios de un poder de elite, enconchado en la sombra del poder de la tierra y los grandes negocios, so pena de la eliminación de miles de ciudadanos que comulgaban con las ideas del radicalismo liberal, en el nefasto periodo del atrasado gobierno de Mariano Ospina Pérez, o los miles de asesinados que continuaron durante el periodo de Turbay Ayala y se extendieron por décadas hasta hoy, a costa del legado de campesinos, intelectuales y trabajadores que abrazaron el aliento de cambio y de apertura democrática de la Unión Patriótica.

Este 9 de abril representa un sentido esfuerzo del pueblo colombiano por apoyar los diálogos de La Habana y la solución política al conflicto social, económico y armado colombiano; en el cual la juventud se embate como tiro al blanco del Estado, ya que los jóvenes siguen ocupando el penoso primer lugar en desapariciones forzadas y reclutamiento militar por parte del Estado; al lado de esto, la pobreza generalizada, el sistema de salud como factor de detrimento de las condiciones de vida, la creciente concentración de la riqueza y de la tierra, y las precarias libertades políticas son el pan de cada día en el marco del conflicto.

De esta manera debemos trabajar, ¡por la más amplia y convergente unidad juvenil! ¡Por la paz con justicia social, como garantía de una paz estable y duradera! Alrededor de la solución política, en donde desde abajo se exprese el gran torrente de jóvenes que desde asambleas, festivales, constituyentes, paros y movilizaciones están trabajando al lado del campo popular por constituirse en poder por los derechos juveniles, la paz y la democracia; por lo que con todas y todos debemos impulsar las Constituyentes Juveniles por la Paz, como el proceso donde se trabaja con amplitud por aportar a un de tipo de salida política al conflicto en función de la mayoría de la juventud y sus intereses más sentidos.

Saludamos al sinnúmero de expresiones juveniles y organizaciones juveniles reunidas en este propósito a quienes invitamos a que al lado de este proceso que aporta a la construcción de un tipo de salida a la crisis nacional e internacional, se construya el 18 Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes a realizarse en la hermana república del Ecuador en diciembre de 2013, refrendando a la juventud como factor determinante en las grandes luchas de los pueblos por la paz, la solidaridad y la transformación social, en un mundo en el cual el imperialismo se presenta a sí mismo como inevitable y la lucha contra el imperialismo, su presencia en el continente y las nueve bases militares en Colombia pruebe que la juventud elige su propio futuro, construyendo la alternativa a un mundo donde la unilateralidad, y el nuevo viejo orden mundial ha buscado imponerse a toda costa.

En este marco se pone de presente el valioso acumulado de la juventud colombiana desde el histórico movimiento de los festivales nacionales de la juventud que iniciara próximamente su proceso de X Festival Nacional, como un aporte al torrente de iniciativas por la paz desde el movimiento social y popular, donde se concita toda la alegría, combatividad y diversidad, alrededor de parches de barrio, colectivos veredales, jóvenes agrarios, estudiantes y artistas; y conde se expresan los acumulados de las luchas por los derechos a la objeción de conciencia, a la protesta, a la libertad de asociación, a la libertad de expresión, a la educación, a la salud, a la tierra, al trabajo digno y contra la estigmatización y criminalización de la vida juvenil y por la paz.

Este magno esfuerzo es un ejercicio para refrendar y fortalecer la lucha por otra Colombia posible, y con la conmoción que atraviesa el espíritu de los que llenamos las plazas y calles, trabajemos por devolver la esperanza de un proyecto democrático de país en paz y con justicia social, donde la vida sea el más alto valor a proteger y la posibilidad de luchar por un nuevo orden intelectual, popular y moral sea la más alta dignidad.

¡Unidad juvenil! ¡Por la paz con la justicia social! Apoyemos la solución política

Juventud Comunista Colombiana
Unidad en las calles: por la paz, la esperanza y el socialismo