Manuel Antonio Velandia Mora
Gracias a todoæs quienes lograron el matrimonio igualitario por su trabajo incansable. Hace seis años este fue un día de celebración para todo el país. Detrás de cada logro hay activistas, estudiantes, grupos, colectivos y toda la gente que ha hecho actos de valentía y resistencia. ¡La igualdad es imparable!
Se ve al matrimonio entre parejas de personas del mismo sexo (usualmente cisgénero) como un gran avance legislativo y por supuesto lo ha sido en Colombia (2016), pero el matrimonio de este tipo no es una novedad, Países Bajos, el primero en que fue posible, lo logró en el 2000, Bélgica (2003), España y Canadá (2005), Sudáfrica (2006), Noruega y Suecia (2009), Argentina, Islandia y Portugal (2010), Dinamarca (2012), Brasil, Inglaterra/Gales, Francia, Nueva Zelanda y Uruguay (2013), Luxemburgo y Escocia (2014), Finlandia, Irlanda y Estados Unidos (2015), Groenlandia (2016), Australia, Malta y Alemania (2017), Austria, Ecuador, Taiwán e Irlanda del Norte (2019), Costa Rica (2020), Chile (2021), Suiza (2022)
Sin embargo, este tipo de uniones no es el primer tipo de vínculos reconocidos establecidos entre personas del mismo sexo que ha existido en la historia. Ya desde la antigüedad se conocen diferentes tipos de uniones entre dos hombres o dos mujeres (siendo lo primero más habitual), pues existían por ejemplo en China o la Antigua Roma. En la Edad Media en que la homosexualidad era perseguida también podían encontrarse este tipo de enlaces.
La adelphopoiesis o adelfopoiesis un tipo de unión reconocida y practicada por la iglesia católica en que se unía tanto a nivel religioso como legal a dos personas del mismo sexo. Generalmente se trataba de dos hombres, aunque también existen casos de mujeres. Hacía referencia a una especie de adopción o hermanamiento legal (en latín fraternitas iurata o ordo ad fratres faciendum). La unión comprometía a las partes al mutuo, compartir bienes, trabajos y tareas e incluso familia (de tal manera que incluso ante el fallecimiento de uno el otro permanecía vinculado a la familia de su compañero/a). Se prometían fidelidad, la unión eterna hasta la muerte e incluso la posibilidad de ser enterrados juntos.
Este tipo de ritual se mantuvo durante la Edad Media hasta principios de la Edad Moderna, aun cuando no era practicado con frecuencia, pero mucho más frecuente en territorios orientales. En la Iglesia católica se canalizaron a parejas de este tipo, siendo ejemplo de ello los santos Cosme y Damián (en la imagen).
La adelfopoiesis no estaba centrada en el amor erótico y romántico aun cuando si refleja una apertura mental que con el paso de los siglos se ha venido perdiendo, y que parecen olvidar los cristianos a la hora de discriminar a las parejas del mismo sexo. La fuente principal de esta nota es el libro de Boswell, J. titulado “Las bodas de la semejanza: uniones entre personas del mismo sexo en la Europa premoderna” publicado en 1996 en Barcelona por Muchnik Editores.