Quiebra de la salud
La situación de la salud pública, privatizada mediante la ley 100 de corte neoliberal, hizo metástasis. Una a una las grandes empresas que monopolizan el sector están quebrando a consecuencia de las malas administraciones y del negocio en favor del interés privado. En turno está Coomeva EPS que no tiene prestadores para la atención de enfermedades de alto riesgo. Le adeuda a la Liga Colombiana contra el Cáncer la suma de cuatro mil millones de pesos y en otros centros hospitalarios le cierran las puertas a sus afiliados. El sistema colapsó pero el gobierno lo mantiene porque el modelo no se puede cambiar, es inmodificable. Para la oligarquía la propiedad privada es intocable.
Gómez Méndez y VOZ
El pasado lunes 7 de noviembre el diario El Tiempo publicó una amena crónica del ex fiscal Alfonso Gómez Méndez de la celebración de los cincuenta años de la terminación de su bachillerato en el colegio Manuel Murillo Toro de Chaparral, Tolima. Cuenta anécdotas políticas de hace medio siglo, entre ellas que su padre era el distribuidor de VOZ de la Democracia (“hoy VOZ”) que compartía con condiscípulos de izquierda al igual que las revistas Documentos Políticos y Problemas de la Paz y del Socialismo. Con frecuencia Gómez Méndez cuenta la labor que cumplía su padre, sastre y militante comunista, como responsable de VOZ en el histórico municipio tolimense.

Solos y sin compañía
El senador Jorge Enrique Robledo agravó la división interna en el Polo Democrático Alternativo con el autolanzamiento de su precandidatura presidencial, recibida con bombos y platillos en la “gran prensa”. Desde todas corrientes del Polo hubo protestas porque es excluyente. En una entrevista con Cecilia Orozco Robledo dijo que su candidatura no es sectaria pero para nada acepta alianzas con las FARC, Petro o Clara López. Algunos dicen que la intención del Moir es expulsar a quienes no estén de acuerdo con Robledo para quedarse con el monopolio del Polo, solos y sin compañía.
Sube la paz
Después del revés en el plebiscito en que ganó el “No” por escasa mayoría, parece increíble que la más reciente encuesta le asigne un nivel de aceptación del 74 por ciento al Acuerdo de Paz con las FARC-EP. Inclusive aumentó el nivel de aceptación a la guerrilla entre los encuestados. Son las paradojas y contradicciones en el proceso político colombiano. Los enemigos de la paz son cada vez menos.