En un mitin, frente a muchos hombres blancos, dijo: “no puedes tener capitalismo sin racismo”. El gobierno de EE.UU. comenzaba a ver a Malcolm como un enemigo del sistema.

Libardo Muñoz
El 21 de febrero de 1965 cayó asesinado a balazos un símbolo de la lucha por los derechos de los negros, Malcolm X, nacido en North Omaha, Nebraska, Estados Unidos, el 19 de mayo de 1925.
Malcolm hablaba en el Audubon Ballroom, de Manhattan, Nueva York, en una reunión de la Organización de la Unidad Africana. Parecía un día cualquiera en la ciudad en la que fueron vecinos Bertolt Brecht, John Steibeck, Truman Capote y Tennesse Williams.
No lejos de la que sería la escena de la muerte de Malcolm X, el Empire State se alzaba imponente en el horizonte color ceniza de la ciudad, y se le comenzaba a conocer como “La capital de los Cielos” que en ese momento era el edificio más alto jamás construido.
Un sujeto creó un alboroto en el auditorio y gritó algo así como: “quita tus manos de encima me han robado la cartera” mientras Malcolm hablaba. En realidad, se trataba de crear confusión para que el asesino disparara al pecho de quien sería uno de los grandes protagonistas de las luchas sociales del siglo XX, Malcolm Early, bautizado con el nombre oficial de El-Hajj Malik El-Shabazz.
Estudiante brillante
El brillante estudiante de secundaria que fue el joven Malcolm, abandonó decepcionado sus estudios cuando un profesor racista le dijo que su aspiración de ser abogado “no era ningún objetivo realista para un negro”.
Sin sospecharlo siquiera, aquel profesor encendía una hoguera que habría de arder en el corazón de Malcolm hasta caer con el pecho perforado a perdigonazos de una escopeta de cacería.
Un año antes de su asesinato Malcolm X adoptó el discurso contra el imperialismo de su propio país, EE.UU.
“Ahora soy un internacionalista”, dijo Malcolm al percatarse de que estaba convirtiéndose en un racista a sí mismo. Dejaba atrás el discurso racial que no conduce a nada.
El padre de Malcolm, Earl Little fue un pastor bautista, luchador también por los derechos de los negros, murió arrollado por un tranvía pero ese accidente fue puesto en duda ya que había recibido amenazas del Ku-Klux-Klan.
Tres hermanos de Malcolm fueron asesinados y su madre terminó los últimos días de su vida en la penumbrosa habitación de un manicomio.
Malcolm X se hizo amigo de Fidel Castro y de la Revolución cubana que en ese momento no tenía diez años en el poder.
En un mitin, frente a muchos hombres blancos Malcolm X dijo: “no puedes tener capitalismo sin racismo”. El gobierno de EE.UU. comenzaba a ver a Malcolm como un enemigo del sistema.
Pocos días antes del atentado contra su vida, la casa de Malcolm fue incendiada.
En el proceso de su definición personal, Malcolm X tuvo una tormentosa relación con el bajo mundo de las drogas, el robo, el proxenetismo, fue lustrabotas en el village y en una ocasión limpió los zapatos del célebre pianista Duke Elligton de quien se escuchaba por esos días el gran éxito de “Take The A Train”.
Un buen ejemplo
Al ser examinado Malcolm X para el servicio militar, los médicos dejaron escrito en el reporte: “mentalmente incapacitado”.
“Me arrepiento de haber participado en algo que nunca debió ocurrir” dijo Thomas Hagan al salir de la cárcel en 2001, después de pagar condena tras aceptar ser el único autor de los disparos contra Malcolm X, un asesinato organizado por la Nación del Islam.
El Director de cine estadounidense Spike Lee realizó una gran película sobre aspectos de la vida de Malcolm X, con la actuación de Denzel Washington en un convincente papel estelar que le significó una nominación al Oscar de la Academia que no obtuvo porque Al Pacino lo superó ese año en “Perfume de Mujer”.
La cinta de Lee sobre Malcolm X fue escogida para ser preservada en el Registro Nacional del Cine de la Biblioteca del Congreso de los EEUU, como “cultural, histórica y estéticamente significativa”.
Denzel Washington ganó el Oso de Plata en el 43 Festival de Cine de Berlín por la actuación que le dio vida a Malcolm X ante millones de conmovidos espectadores en el mundo entero.
Malcolm X además de su ejemplo de luchador antiimperialista dejó una autobiografía en la que se encuentran frases premonitorias y actuales como esta: “Hay una Revolución en marcha en todo el mundo”.