domingo, abril 6, 2025
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¿Por qué son tan importantes las adhesiones?

Faltan pocos días para que la ciudadanía acuda a la última cita electoral del año. Mientras las distintas candidaturas ejecutan nuevas estrategias para ganar y reciben contradictores en sus comandos de campaña

Simón Palacio
@Simonhablando

Dos candidaturas diametralmente opuestas en lo programático e ideológico, pero que comparten un discurso antiestablecimiento y de cambio, se disputan la Presidencia de la República en una situación de alta politización de la sociedad, donde según los recientes sondeos, darían como resultado un inédito empate técnico.

Como es previsible en la convulsionada campaña electoral que finalizará el próximo 17 de junio, las dos aspiraciones no solo han modificado su estrategia política de acuerdo a las necesidades de la campaña, sino que han emprendido acercamientos con distintas fuerzas y sectores políticos que fueron contrincantes en la primera vuelta presidencial, asegurando valiosos apoyos para lograr el objetivo de llegar con fuerza al solio de Bolívar.

La “Rodolfomanía”

Como sorpresa del pasado 29 de mayo, la candidatura del ingeniero Rodolfo Hernández ha gozado de un ambiente favorable para los propósitos de su campaña. Se ha configurado una especie de “Rodolfomanía” que ha saturado el espacio político con mensajes a favor y en contra del santandereano.

Sin embargo, y más allá de este fenómeno previsible, la campaña del candidato de la Liga de Gobernantes Anticorrupción se sigue posicionando como una iniciativa independiente, a pesar de las polémicas adhesiones.

En resumen, la candidatura de Hernández ha recibido extraoficialmente la adhesión del derrotado candidato presidencial del Equipo por Colombia Federico Gutiérrez; de la casi totalidad de dirigentes políticos del Centro Democrático como María Fernanda Cabal, José Obdulio Gaviria o Paloma Valencia; del controvertido exfiscal y abogado Néstor Humberto Martínez; del exdirector de la Policía, Rodolfo Palomino; e incluso de fuerzas políticas autoidentificadas como de centro, siendo el caso del Nuevo Liberalismo de los hermanos Carlos Fernando y Juan Manuel Galán, y del exgobernador de Boyacá, Carlos Amaya, un ejemplo de los variopintos apoyos que hoy tiene el santandereano.

Como capítulo aparte quedará el fracasado intento que hicieron los dirigentes del Centro Esperanza Sergio Fajardo, Jorge Enrique Robledo y Juan Fernando Cristo en lograr un acuerdo programático. Solo la historia juzgará el portazo propinado por el ingeniero Hernández a las pretensiones del “centro político” de pescar en río revuelto.

Cada corazón suma

Por su parte, la campaña del Pacto Histórico que lidera Gustavo Petro y Francia Márquez también ha recibido importantes adhesiones, con un diferencial respecto a su contendor. Llegada de diversas fuerzas y liderazgos, que no se identifican con el proyecto de la convergencia de centro izquierda, son en este caso oficializadas y promocionadas para impactar en la opinión pública y así canalizarlos para lograr el objetivo de ganar la Presidencia.

A la campaña de Petro han llegado el excandidato presidencial verde Antanas Mockus; las lideresas del Nuevo Liberalismo, Mabel Lara y Yolanda Perea; el excandidato presidencial por el Centro Esperanza, Alejandro Gaviria; el exministro del Interior, Guillermo Rivera; el senador electo por el Partido Verde, Ariel Ávila; y la fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, Luis Guillermo Murillo; entre otros liderazgos.

Con este acercamiento de importantes dirigentes del liberalismo, el doble reto que tiene la campaña del Pacto Histórico es confrontar el crecimiento del ingeniero con una estrategia que logre evidenciar el talante autoritario del candidato rival, al mismo tiempo que se despliega una ofensiva para posicionar la idea de un cambio seguro liderado por el senador Gustavo Petro.

El cascarón vacío

“Existe claro interés por tomar partido en esta segunda vuelta. Por el lado de Hernández vemos un alinderamiento no solo de los sectores más de derecha sino también de sectores del centro-derecha como los hermanos Galán y Carlos Amaya, que si bien están derrotados en las urnas tienen importantes cuadros que conocen el manejo del Estado y pueden llenar el cascarón vacío que tiene la propuesta de gobierno del ingeniero”, dice la politóloga y profesora universitaria Laura Espinosa.

Para la académica, la pretensión de mantener la “independencia” del candidato santandereano está relacionada a una jugada estratégica del Establecimiento: “No solo Uribe y el Centro Democrático no han oficializado alguna adhesión, sino que Rodolfo tampoco ha aceptado. No obstante, hay pruebas de un acercamiento que solo puede ser entendido como una forma de asegurar gobernabilidad, pues Hernández carece de una fuerza política en el Congreso y de un programa convincente de gobierno”.

Según el sociólogo e investigador del Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep, Santiago Garcés, las diversas adhesiones al ingeniero deben ser interpretadas a partir de una sensibilidad común: “Se está alineando detrás de Rodolfo Hernández no solamente el conjunto de maquinarias políticas y lo más representativo del Establecimiento económico que se veía derrotado, sino todas las fuerzas políticas que quieren que Petro no gane”.

Para Garcés, los distintos acercamientos del autodenominado centro-político develan los verdaderos intereses de estos sectores que vendieron un discurso antipolarización: “Tenemos a un liberalismo de élites profundamente izquierdofóbico, que paradójicamente contradice permanentemente los planteamientos básicos del liberalismo moderno”.

¿Un cambio encadenado?

Al comparar las dos campañas, Espinosa identifica una situación particular para la convergencia de centro izquierda. “Mientras Rodolfo mantiene independencia y la promociona exitosamente, las adhesiones a la campaña Petro-Francia implican que el Pacto Histórico tendrá que seguir cediendo en su iniciativa reformista. Pero hay algo claro, el sector más liberal del bloque de poder prefiere negociar con Petro porque representa una opción más racional, que aventurarse a un arriesgado salto al vacío con Hernández”.

Otro campo en disputa es el de la opinión. “Las adhesiones mediáticas suman no solo en términos de votos, sino también en impacto en la opinión. Por ejemplo, Antanas Mockus que hoy no tiene un caudal electoral que se pueda cuantificar, pero que es una figura importante en materia de transparencia política, arrastra una considerable franja de votos informados o indecisos”, comenta Laura.

En opinión de Garcés, lo anteriormente identificado, también debe ser valorado por el votante que prefiera al Pacto Histórico: “Es positivo que expresiones liberales y de centro se pongan de acuerdo con un cambio de modelo, no una ruptura definitiva, pero si un cambio que propende por conquistar justicia social en lo económico y la reconstrucción del Estado en un sentido progresista en lo político”.

En conclusión, la agitada movida de la coyuntura política, recuerda al viejo refrán popular que dice: se vota en primera por el candidato que convence, mientras que en segunda se vota por quién le toca y en contra de quien menos le gusta. Y así vamos.

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