viernes, abril 4, 2025
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El chicharrón del Salario Mínimo

La complejidad de este debate en política económica integra variables del orden nacional e internacional que afectan el poder adquisitivo de los salarios. Algunas se pueden controlar desde el Gobierno, otras no. Los subsidios se convierten en un salvavidas para la economía nacional, mientras se reconstruye el aparato productivo y la producción de alimentos, entre otras condiciones

 Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

La señora Miriam Rodríguez es dueña del Restaurante Jimmy’s Parrilla. Es una pequeña empresa que cuenta con tres puntos en Bogotá, en los que tiene contratados 27 empleados, todos con prestaciones, “Hay que liquidarles todo ahorita a fin de año”, comenta y agrega que por sus altos costos es muy difícil pagarles salud y pensión.

A propósito de la propuesta de las centrales obreras en la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, para que en 2023 el Salario Mínimo aumente en 20%, esta empresaria muestra preocupación porque “No serían solo los 200 mil pesos, pero es que sobre ese salario va el resto, seguridad social, prestaciones, y eso sube el costo por cada empleado, y sumando eso en el año se sube mucho y nos veríamos muy afectados”.

Asegura que a ese reajuste se sumarían los altos incrementos de insumos, materias primas y mercado que requiere para el funcionamiento de su negocio, y que desde febrero de este año “empezaron a subir de manera impresionante”.

Esto provocó que en dos oportunidades en 2022 tuviera que aumentar el precio de los almuerzos que vende: los de $12.500 pasaron a $14 mil; los que estaban a $14 mil, quedaron a $16 mil; y a otros que valían $18 mil tuvo que subirles a 20 o 22 mil pesos.

No cree que al aumentar el Mínimo ella venda más si no se controlan las alzas de los productos de la canasta básica: “Van a ganar 200 mil pesos más, pero van a tener que pagar más en todo”, comenta sobre quienes devengan este salario. Sin embargo, está de acuerdo con la desindexación de más de 200 servicios y actividades que aumentan con el Mínimo, aunque tiene dudas con que se cumpla, “a veces todo se queda simplemente en el papel”.

Primeros compromisos

En relación con los indexados o ligados al Salario Mínimo, la ministra de Trabajo Gloria Inés Ramírez expresó: “Nos han hecho llegar una lista de los productos y actividades que serán desindexadas del salario mínimo, podemos decirles que estamos desatando no solamente los 84 productos anunciados, sino que vamos por 200 actividades que son las que se trabajarán con mayor profundidad y al detalle. Nuestro objetivo es reducir el impacto inflacionario producto del incremento del salario mínimo”.

La meta gubernamental es recuperar el poder adquisitivo de los salarios y controlar la inflación que se proyecta, que estaría reducida a un 7% a finales de 2023, ya que en esta hay actividades que aportan un 6,14, sobre todo las asociadas con agricultura, educación y transporte.

Al volver al caso de doña Miriam, se evidencia una incredulidad acerca de controles de precios, porque en su trabajo ve a diario en las centrales de abastos la cantidad de mercado que hay y los precios tan elevados: “¿Por qué todo está tan caro si uno ve que no hay desabastecimiento? Se ve demasiada comida en Paloquemao, Abastos, y entonces uno dice ¿por qué llegamos a pagar por un bulto de papa 200 mil pesos? Es algo increíble, y uno dice ¿por qué dejan que pase eso, por qué nadie lo controla? Una carga de plátano costaba 30 mil pesos y en cuestión de dos meses pasó a 90 mil”.

Actualmente, el bulto de papa está en 120 mil pesos. Doña Miriam comenta que era normal que en diciembre este tubérculo valiera $100 mil y que en enero volviera a valer $50 mil: “Pero es que en marzo pagamos bulto de papa a 230 mil pesos. Luego bajó como a $80 mil y ahorita otra vez subió y ya nos advirtieron que va a seguir subiendo y que va a estar sobre los 200 mil, por ahí el 24 y el 30 de diciembre”.

Primeras propuestas

Según la CUT, los empresarios no se han mostrado de acuerdo con el control o bajar los precios de los medicamentos. Foto J.C.H.

Hay que recordar que el 9 de diciembre las centrales obreras presentaron su propuesta de 20% para el incremento al Salario, y se quedaron a la espera de que los empresarios hicieran lo propio. Y estos, aunque no lo hicieron en la mesa, la presidenta de la Asociación Colombiana de Micros, Pequeñas y Mediana Empresas, Acopi, Rosmeri Quintero quien justificando que la inflación a noviembre fue de 12,53 y la productividad 1,24, expresó que lo razonable sería apenas un 14%. Quintero representa a las empresas que generan alrededor del 85% del trabajo, pero en las que también hay una alta informalidad.

Por otra parte, desde el Gobierno se pronunció el ministro de Hacienda José Antonio Ocampo, quien aseguró que este reajuste no puede superar el 14%, lo que para el negociador de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Fabio Arias, es una imprudencia porque él no hace parte de la mesa de Concertación y quien está al frente de esta es la ministra de Trabajo. Al cierre de este artículo, el Gobierno no había emitido algún pronunciamiento oficial con un valor a reajustar.

Ahora bien, este año una de las particularidades de esta negociación es que el Gobierno ha coincidido con las centrales obreras en discutir temas de política económica, para que el incremento salarial no sea absorbido por las alzas o la inflación de 2023. Así lo ha dicho en pronunciamientos el propio presidente de la República Gustavo Petro.

Por su parte, la CUT había propuesto la congelación y disminución de los precios de los medicamentos; la modificación de la fórmula del cobro de la energía; contener la tasa de interés; el control del precio del dólar o la devaluación, la recuperación de la empresa de fertilizantes Ferticol y un mínimo vital de agua para las familias.

Para Francisco Maltés, presidente de esta central sindical, es cuestionable que los empresarios no hayan presentado una cifra a reajustar, aunque hayan manifestado su necesidad de acuerdo. Y, sobre los puntos presentados asegura que ellos se muestran de acuerdo con rebajar la tasa de usura y la modificación de la fórmula del kilovatio de energía, pero no tienen la misma actitud con la rebaja de los precios de los medicamentos y de otros servicios.

Al identificar cómo el Gobierno puede ayudar a controlar la inflación para que el salario no sea absorbido por las alzas, Arias dice que tiene en la mano los productos regulados como servicios públicos y combustibles: “Inclusive puede reducir algunos como la tarifa de la energía eléctrica. En agua, gas, telefonía y en todo eso el Gobierno puede hacer cosas para que una vez determinado el aumento de salario, cualquiera que sea, se pueda mantener estable y no se lo devore la inflación como pasó este año”.

Controles y subsidios

La papa es uno de los productos que más ha aumentado de precio en el último año y aún no se ven controles, por lo contrario, tienden a subir. Foto J.C.H.

Este tipo de medidas sí ayudaría bastante a miles de familias. Así lo deja ver la señora Sara Beatriz Espinoza, quien trabaja desde hace 14 años en la empresa productora y exportadora de flores Mountain Roses, en Madrid, Cundinamarca. Hace oficios varios porque fue reubicada por una enfermedad.

Sobre el Salario Mínimo cree que está muy mal porque ha habido un desmejoramiento de la calidad de vida, por las alzas en los alimentos, la canasta familiar: “Por ejemplo en mi casa teníamos un plan de Claro con televisión, Internet y telefonía, y nos tocó bajarle a solo televisión porque no nos alcanza”.

Acerca de controlar o bajar las tarifas de servicios públicos, Sara Beatriz lo ve con ilusión porque es un costo que hace mella en su economía: “Imagínese que veníamos pagando un recibo del gas entre seis mil o $6.500 y en menos de seis meses lo llevamos en 15 mil pesos. Bajar eso nos ayudaría bastante, pero que le suban más al salario”.

Su familia está integrada por su esposo y sus dos hijos. Cuentan con vivienda propia, lo que les alivia los gastos mensuales. Su esposo trabaja de manera independiente. Dice que le ha tocado cohibirse de muchas cosas porque los salarios no les alcanzan ya que sus costos son altos porque sus hijos están en la universidad: “Nos ha tocado lucharla para sacarlos adelante. Si pagáramos arriendo no hubiéramos podido darles estudio a los muchachos. Por eso, creo que la propuesta de las centrales obreras, de 200 mil pesos más en el Mínimo, es insuficiente porque se debe tener en cuenta el alto costo de la vida”.

Tanto para ella como para doña Miriam Rodríguez los precios de los alimentos son fundamentales en sus economías. Por eso, para el economista y analista Mario Osorio, el éxito de lo acordado en la mesa de Concertación dependerá de los controles del Gobierno en aspectos como las importaciones de alimentos, lo que no se logra en pocos meses. Por lo tanto, para que haya resultados rápidos puede subsidiar la tasa de cambio, “que los productos que se importan a 100 pesos por dólar, por decir algo, entonces, alguien tiene que pagar ese subsidio y debe ser el Estado. El Banco de la República, en un momento determinado, debe vender divisas”.

Otras variables

Los precios de las carnes se pueden controlar con relativa facilidad, lo que aliviaría a miles de familias, expresan dirigentes sindicales. Foto J.C.H.

Para Osorio, la idea es que al controlar esa tasa de cambio se abaraten las importaciones de productos básicos, lo que redundará en bajos costos de producción de bienes nacionales, objetivo que también se logra con aranceles.

Según Fabio Arias, los subsidios serán lo fundamental y es algo que ya inició a hacerse el pasado 7 de diciembre, con 500 mil pesos que se están dando a madres cabeza de familia con hijos estudiando, a través del Departamento de Prosperidad Social y que busca cubrir 324 mil hogares.

No solo es eso. Se sabe que desde el Ministerio de Agricultura se están adelantando gestiones para, vía subsidios, bajar rápidamente los precios de los alimentos, en lo que está de acuerdo Arias porque -dice- que al no tener suficientes herramientas, al Gobierno le es muy difícil controlar los precios. El reflejo de estas acciones puede ser inmediato en productos como las carnes. “A largo plazo debe haber una política de protección de la producción de alimentos en el país”.

Justamente, son los cárnicos productos esenciales en el negocio de doña Miriam, en el hogar de la señora Sara y en la vida de millones de colombianos. En ese sentido, la señora Sara explica cómo ha sido afectada por los altos precios en la alimentación, pues su familia ha tenido que reducir costos porque “cada vez que uno va al mercado todo es más caro. Me parece terrible lo de la canasta familiar. Hemos bajado el consumo de carne, huevos, ya no podemos darnos ciertos gusticos que teníamos”.

Lo que se espera

Parece paradójico que una pequeña empresaria como doña Miriam se muestre afectada por el alza en los salarios. Sin embargo, es fácil entender que siempre ha experimentado que este sube menos de lo que suben los alimentos y los productos necesarios para su negocio.

A ella, el presidente de la CUT le dice que el efecto inmediato sí puede ser como ella dice, pero que a corto plazo más gente va a poder comprar más, “hoy pueden ser 10 almuerzos los que vende, luego serán 15”. Y agrega que la mayoría de trabajadores en restaurantes no están formalizados, que a muchos les pagan menos del Mínimo y que la idea es que haya condiciones para que se formalicen. Aspecto que quedaría consignado en una reforma laboral o en un estatuto del trabajo, lo que se discutirá en 2023.

Al tener en cuenta que el año entrante soplan vientos de recesión en todo el mundo, el presidente de la CUT comenta: “Lo que predice el Banco de la República y el DANE es que en Colombia vamos a pasar de crecer del 7,5 al 1,7 en 2023, por eso, la mejor fórmula de anticiparse a una caída del PIB es que la gente tenga plata para gastar, y esos son nuestros argumentos con los empresarios, ¿quieren vender más?, gasten más en salarios”.

Con lo anterior, Mario Osorio hace énfasis en que se debe desarrollar una política flexible de manejo de los precios, que, sin caer en un control absoluto, permita su rebaja en los productos de primera necesidad, y empezar a producir algunos alimentos como el maíz, ya que este incide en el costo de otros productos que consumen los colombianos.

El problema es que los recursos para subsidiar varias cosas son limitados, y no hay reformas tributarias que aguanten. En consecuencia, debe encontrarse un punto en el que estos se desmonten. Para Osorio, ese momento será cuando baje la tasa de cambio o cuando la producción de alimentos en el país haya crecido, o se den las dos circunstancias.

Así las cosas, hasta el momento el Gobierno ha mostrado toda la disponibilidad de avanzar por buen camino en el objetivo de mejorar las condiciones de vida de millones de colombianos. Y, en la complejidad del tema del poder adquisitivo de los salarios, puede tener el manejo de variables determinantes como los subsidios, la producción de alimentos, la tasa de cambio y otras para el control de la inflación. No obstante, debe enfrentarse a grandes poderes políticos, económicos y mediáticos, y juega contra el tiempo para entregar resultados.

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