Este proceso resulta interesante para América Latina. Muestra que se está produciendo una ruptura de nuestro sometimiento a Washington y crece la atracción hacia el bloque emergente liderado por China
Alberto Acevedo
La cumbre de los BRICS concluyó el 24 de octubre pasado en la ciudad rusa de Kazán. Sus deliberaciones terminaron con la aprobación de una declaración final de 134 puntos, entre los que se destaca la creación de un sistema transfronterizo independiente de pagos. Para muchos analistas, esto podría concretarse en una moneda paralela al dólar y marcar el inicio de la desdolarización de la economía mundial.
Otro punto propone la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, para que el organismo incorpore a los países en desarrollo, y la preocupación por los conflictos en Medio Oriente, que amenazan con una confrontación de impredecibles consecuencias, además de los de Ucrania y África del Norte.
La cumbre de Kazán marcó la primera presencial de los líderes del BRICS, tras la ampliación de sus miembros. Creada en 2006 por Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica, este año sumó a Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos, para denominarse BRICS+. En la reunión de este año, se sumaron trece nuevos socios como ‘miembros asociados’: Cuba, Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Indonesia, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam.
Reforma de la ONU
La declaración de Kazán puntualiza: “Apoyamos las aspiraciones legítimas de los países en desarrollo de África, Asia y América Latina, incluidos los Estados del grupo BRICS, de jugar un papel más relevante en los asuntos internacionales, en particular en la ONU, incluido su Consejo de Seguridad”.
Los países del grupo de los BRICS reafirmaron su compromiso con la reforma integral de la ONU: “Al reconocer la Declaración de Johannesburgo de 2023, reiteramos nuestro apoyo a la reforma integral de la ONU, incluido el Consejo de Seguridad de la ONU, para reforzar su democratización y eficacia, así como ampliar la presencia de los países en desarrollo en todas las categorías de membresía en el Consejo, para responder a los desafíos globales más urgentes”.
Este proceso resulta interesante para América Latina. Muestra que se está produciendo una ruptura de nuestro sometimiento a Washington y crece la atracción hacia el bloque emergente liderado por China. Algunos temen que estaríamos frente a un nuevo ‘hegemón’, pero dependerá de los pueblos de América Latina la opción de capitalizar la transición sin arriesgar la soberanía. Y, a partir de allí, hacer el aporte latinoamericano al proceso de construcción de un mundo multipolar.
Invertir en el Sur
La reunión de los BRICS abrió una enorme expectativa alrededor de la idea de una desdolarización de la economía global. La declaración señala: “Saludamos el uso de monedas nacionales en transacciones entre los países BRICS y sus socios comerciales. Llamamos a fortalecer la corresponsalía bancaria entre los países BRICS y a garantizar la posibilidad de realizar pagos en monedas nacionales, de acuerdo a la Iniciativa de Pagos Transfronterizos de los BRICS”.
El grupo apoya la creación de un mecanismo para aumentar inversiones en el Sur global: “Saludamos la iniciativa de crear una nueva plataforma de inversiones que permita utilizar de manera más eficaz la infraestructura existente en el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS, para aumentar el flujo de inversiones en los países socios y los mecanismos del Sur global”.
Por su parte, los países del Sur muestran también el deseo de instaurar un orden financiero alternativo que permita eludir tanto al FMI como al dólar gracias, en particular, al Nueva Banco de Desarrollo BRICS+, cuya gestión está actualmente a cargo de Dilma Rousseff, que reúne todas las condiciones para convertirse en el gran banco del Sur, pues prestará dinero con la perspectiva de ayudar a los países, no de asfixiarlos.
Una ONU alternativa
Recientemente, Vladimir Putin también planteó la idea de construir un propio Parlamento BRICS. Dicho Parlamento, una ONU alternativa, permitirá la transformación de BRICS+ en una organización con vocación de desafiar y compensar el desequilibrio existente hoy en el seno de las Naciones Unidas.
Los países del BRICS también manifestaron en la declaración conjunta su preocupación por el impacto negativo de las sanciones ilegales en la economía y el comercio globales. “Estamos profundamente preocupados por el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales ilegítimas, incluidas sanciones ilegales, en la economía global, el comercio internacional y el logro de objetivos de desarrollo sostenible”, asegura el texto.
En el marco de la cumbre, los líderes del grupo se reunieron con voceros de países no miembros, que buscan estrechar relaciones bilaterales. Allí el presidente de China, Xi Jinping, expresó su decidido apoyo a los países del Sur global.
Pautas geopolíticas
En ese diálogo, Xi dijo que el ascenso colectivo del Sur global constituye una característica distintiva de la gran transformación que se vive en el mundo. “Apoyamos a más países del Sur global a tomar parte en la causa del BRICS como miembros plenos, países socios o en el formato BRICS plus, con miras a combinar la gran fuerza del Sur global para construir juntos una comunidad de futuro compartido de la humanidad”.
En perspectiva, esta cumbre es mucho más que la reunión de un bloque geoeconómico. Ya se valora como la inauguración de un Nuevo Orden Mundial. Los temas tratados tienen que ver con la cooperación en áreas de política y seguridad, economía y finanzas, y los contactos culturales y humanitarios.
Así, puede decirse que el mundo asiste a un acontecimiento que marcará un nuevo camino, hacia pautas geopolíticas que cambiarán su historia. Cambio que apunta a un relacionamiento multilateral de cooperación, basado en la justicia, la equidad y el respeto por la soberanía de los pueblos.