Los tiempos de odio quedaron atrás en Venezuela

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Los negociadores del gobierno venezolano y la oposición celebran los primeros acuerdos

La autorización que Biden concedió a la petrolera Chevron para que retome las operaciones de exploración de crudo en Venezuela, contribuye a aliviar las sanciones económicas y financieras que el mismo gobierno norteamericano ha impuesto al Estado bolivariano

Alberto Acevedo

Después de un año de parálisis en las conversaciones entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y un sector muy representativo de la oposición, el pasado 26 de noviembre se reanudaron los diálogos entre las partes, en un nuevo y prometedor clima político y de distensión, que busca ambientar acuerdos en los que el principal ganador será el pueblo venezolano.

El mismo día de inicio de la nueva ronda de negociaciones, las partes suscribieron el documento denominado Segundo Acuerdo Parcial entre el Gobierno Bolivariano y la Plataforma Unitaria, una coalición de fuerzas que se oponen al gobierno de Maduro.

El documento estipula la cooperación entre el Gobierno y la oposición en un plan de gastos humanitarios costeado con los dos mil 700 millones de dólares congelados en cuentas internacionales, tras las sanciones de Estados Unidos a Venezuela. Los recursos reforzarán el sistema público nacional de salud en equipamiento, recuperación de infraestructura, dotación de insumos, vacunas y medicamentos.

Acuerdo histórico

Además, ampliarán y reforzarán el servicio de energía eléctrica, la atención a una parte significativa de la infraestructura escolar, y a necesidades derivadas de la emergencia climática, así como programas de apoyo alimentario, según anunció el Gobierno venezolano. La delegación de Venezuela está liderada por el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez; la defensora de los derechos humanos y esposa del diplomático Álex Saab, Camilla Fabri; la ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez y la diputada de la AN, Génesis Garbet.

A propósito de Alex Saab, el gobierno de Caracas insistió en su pedido a las autoridades norteamericanas de que pongan en libertad al empresario, que tiene un estatus diplomático y hace parte del equipo negociador en México. Jorge Rodríguez calificó este acuerdo de histórico y el más importanteque se firmó en Venezuela en materia social.

“Los tiempos de odio quedaron atrás, Venezuela hoy tiene una paz que se luchó y trabajó para el goce y el sano esparcimiento de todas y todos. Disfrutemos en familia esta época navideña”, dijo por su parte el presidente Maduro a través de su cuenta de Twitter.

Nuevas variables

La nueva ronda de negociaciones apunta a crear un clima de paz estable en Venezuela, de entendimiento entre los distintos actores políticos, tal como lo insinúa el mensaje del presidente Maduro. En la búsqueda de este objetivo, actúan nuevos factores políticos externos y locales favorables. Algunos de ellos son:

La crisis mundial en la comercialización de materias energéticas, precipitada por el conflicto en Ucrania, que hace que el petróleo venezolano se torne imprescindible para Occidente. Las elecciones de medio término en Estados Unidos, cuyos resultados le permiten al gobierno de Biden aumentar su capacidad de maniobra frente a Venezuela.

En el contexto regional se agrega la autorización que esta misma semana el gobierno de Biden concedió a la petrolera Chevron para que retome las operaciones de exploración de crudo en Venezuela, lo que contribuye a aliviar las sanciones económicas y financieras que el mismo gobierno norteamericano había impuesto al bolivariano.

Otros factores

Este anuncio está ligado a otra circunstancia señalada por algunos observadores y es la existencia de problemas de liquidez del gobierno bolivariano, no solo por las medidas de bloqueo ya señaladas, sino por el cerco diplomático y los actos de sabotaje a las cadenas de producción y al sector eléctrico, en los que están involucrados organismos de inteligencia norteamericanos.

En el concierto regional, influyen factores como la llegada de Gustavo Petro al gobierno en Colombia y el reciente triunfo electoral de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil. El ascenso de Petro modifica la belicosidad de anteriores administraciones de la Casa de Nariño y contribuye a un ambiente nuevo de fraternidad entre las dos naciones hermanas.

Al menos dos factores más inciden en los resultados de las negociaciones con la oposición: la proximidad de las elecciones generales, fijadas para 2024, que podrían ser objeto de un adelanto, dependiendo de la envergadura de los acuerdos entre las partes. Y, finalmente, el cambio de discurso de la oposición, que renuncia a la idea de mantener artificialmente un “gobierno de transición” con un “presidente interino”. Este sector de la oposición que hoy se sienta a la mesa se convenció de que una capitulación del gobierno bolivariano es, por lo menos, una estupidez.

Hay que señalar, en esta mirada retrospectiva, que las gestiones de Petro ante los gobiernos francés y mexicano, el anuncio de Andrés Manuel López Obrador de que México actuará como mediador en la mesa, el aval de las Unión Europea y las Naciones Unidas al nuevo esfuerzo negociador, son entre otros, factores que le dan legitimidad a este nuevo capítulo de negociaciones.