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Justicia para los 13

41 años después de la desaparición de 13 jóvenes en Bogotá y sus alrededores, la Universidad Nacional dará grados honoríficos a ocho estudiantes, todo gracias a la persistencia y resistencia de las buscadoras organizadas en el Colectivo 82

Valentina Bolaño Senior
@Vale_BoSe

Los primeros que pintaron al Che Guevara en la Universidad Nacional fueron los hermanos Sanjuán: Alfredo, estudiante de ingeniería catastral en la Universidad Distrital y arquitectura en la Universidad Nacional, y Humberto, estudiante de antropología de la misma institución.

Días antes, estudiantes habían sacado la estatua de Francisco de Paula Santander como manera de protesta. Los hermanos Sanjuán mediante la pintura terminaron de mostrar una ideología crítica que estaba surgiendo en la juventud del país frente al sistema. Estaba finalizando el gobierno de Julio Cesar Turbay (1978 – 1982), donde la persecución política era profunda para todo aquel que fuera simpatizante o activista de la oposición. La doctrina del enemigo interno estaba presente en la sociedad.

Colectivo 82

En 1982 se dio la desaparición de 13 jóvenes en Bogotá y alrededores, la mayoría de ellos estudiantes de la Universidad Nacional, los cuales fueron detenidos y torturados en el marco de una investigación de la División de Investigación, Policía Judicial y Estadística Criminal, DIPEC F2, a mando del coronel (R) Nacín Yanine Díaz por el secuestro y asesinato de los hijos de Jader Álvarez, un narcotraficante de la época.

Es así como comienzan las prácticas criminales en contra de los 13 jóvenes que tenían una posición crítica frente al gobierno, que defendían los derechos de los menos favorecidos para así torturarlos y desaparecerlos. Entre ellos estaban los hermanos Sanjuán y Gustavo Campos Guevara.

Este último, estudiante de ingeniería de sistemas en la Universidad Nacional, desaparecido el 23 de agosto de 1982. Campos Guevara era poeta, escribía sobre el pueblo y su resistencia, estudioso, trabajador y con conciencia social.

Las familias empezaron a exigir justicia por separado, sin embargo, en el proceso de la búsqueda se dan cuenta que la desaparición de los jóvenes estudiantes son sistemáticas, por tal razón, se unen y fundan la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Asfaddes, para seguir su búsqueda, asimismo, crean conjuntamente el Colectivo 82 donde están todos los familiares de los 13 jóvenes desaparecidos presuntamente por el F2 en 1982.

Las buscadoras son primordiales para la construcción de paz. En la sociología es conocida como maternidad social cuando sus hijos, hermanos u hombres cercanos son víctimas de crímenes de Estado, ellas salen a la esfera pública, trascienden la relación tradicional y se vuelven unas denunciantes.

VOZ escuchó las historias de Teresa Sanjuán y Rosalba Campos Guevara, buscadoras del Colectivo 82, donde hablan sobre la resistencia, la búsqueda incansable y los grados honoríficos a los ocho estudiantes desaparecidos.

Alfredo, Humberto y Gustavo

Marcha por los 13 jóvenes desaparecidos en 1982. Foto cortesía

Alfredo era el mayor de los hermanos, tenía 34 años cuando desapareció, estudiaba ingeniería catastral en la Universidad Distrital y arquitectura en la Universidad Nacional; mientras que Humberto era el menor de toda la familia, tenía 22 años y empezando su vida universitaria estudiando antropología en la UN.

El 8 de marzo de 1982, Alfredo y Humberto no llegaron a la casa para cenar. La familia Sanjuán enseguida se dio cuenta que había pasado algo grave cuando eran las 11 de la noche y no había rastro de ellos. En ese momento vivían en un apartamento esquinero en Chapinero, el mismo lugar donde hicieron el dibujo del Che para llevarlo a la Nacional. Había mucho ruido esa noche, una tienda permaneció abierta y estaban varios hombres alrededor, pero ellos no llegaban.

El 9 de marzo salieron a recorrer las universidades en busca de Alfredo y Humberto, pero no había razón de ellos. La familia Sanjuán empieza a buscar en todos lados, mientras la prensa comienza a escribir, no obstante seguían sin respuesta. Así pasó la primera semana y desde ese momento, no han parado de buscar.

Gustavo Campos desapareció el 23 de agosto de 1982, estudiaba ingeniería de sistemas en la UN y también trabajaba. Fue raro que no llegara a la cena porque era un hombre responsable. “Mis papás comenzaron a llamar a la Policía Nacional para reportar su desaparición”, comenta Rosalba Campos, hermana de Gustavo, quien recuerda que la familia siempre estuvo presente en la búsqueda de justicia.

Estaban en todas las marchas, enviando cartas a diferentes entes de control y medios de comunicación para a exigir justicia por la desaparición de su hijo y de todos los jóvenes.

Colectivo 82

Pedro Pablo Silva y Orlando García Villamizar fueron los primeros en desaparecer, después siguieron Alfredo y Humberto Sanjuán. En un Comité de Presos Políticos de casualidad se encontraron los familiares de estos cuatro jóvenes y se cruzaron los contactos, pero cada una seguía con su búsqueda.

El padre Javier Giraldo se puso en contacto con cada una de las familias y les pide una reunión para así empezar el Colectivo 82. Las familias buscadoras desde ese momento no se han detenido, su objetivo es saber dónde están, por qué se los llevaron y quiénes fueron.

Últimamente, el Colectivo 82 ha comenzado a tejer memoria. Teresa Sanjuán tiene en su casa diferentes tejidos con los rostros de sus hermanos. “Hago pulseras, cuadros, velas, hemos pintado en la plaza pública, en construcción de tejidos sociales desde la memoria, seguimos yendo a colegios y universidades donde hablamos de la desaparición forzada”, expresa la hermana Sanjuán alrededor de las fotos de sus hermanos, en las piernas los documentos de su desaparición y en las manos una taza de café con el rostro de Alfredo.

La resistencia de las buscadoras

“41 años de resistencia, persistencia y resiliencia”, dice con voz fuerte Teresa. No es fácil, aún se le quiebra la voz cuando ve las fotos de sus hermanos: “Y si no hay justicia mientras yo esté viva, mi hija seguirá la búsqueda y después la hija de mi hija, hasta que nos digan donde están”.

Rosalba Campos, también buscadora de justicia, comenta que muchas veces se pierden las fuerzas pero que seguirá con la lucha incansable de sus padres que desde siempre estuvieron denunciando, marchando y exigiendo la aparición de Gustavo, su hermano.

El Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Cajar, son los apoderados del caso Colectivo 82. Reinaldo Villalba, uno de los abogados explicó que los grados honoríficos se dan por la resistencia de todas las buscadoras, que han sido pilar fundamental para el desarrollo del caso.

“Hay 41 años de impunidad, pero siguen en la búsqueda de la justicia. El paso a seguir es solicitar a la Fiscalía la valoración médico legal sobre psiquiatría al coronel (R) Nacín Yanine Díaz, quien al parecer ordenó la desaparición de los 13 jóvenes.”, dice el abogado

“Es un logro en esta lucha de búsqueda de la verdad. Alfredo es el primero en graduarse de la Universidad Distrital, pero lo habíamos buscado por hace años, sin embargo, en la Universidad Nacional querían que fuera grado póstumo, lo cual no debe ser así”, expresa Teresa Sanjuán, quien explica que los grados póstumos son para personas que se reconocen como fallecidas, sin embargo, los ocho estudiantes de la Universidad Nacional son desaparecidos.

Finalmente, los grados son una reparación simbólica a la lucha de las buscadoras de hace 41 años. “Con esto la Nacional reconoce que si fueron estudiantes de allá y que no hay justicia todavía”, finaliza Rosalba Campos.

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