La Paz Total, perspectivas, problemas y soluciones

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El Alto Comisionado para la Paz Danilo Rueda en acción pedagógica sobre la Paz Total

En esta etapa, está muy claro que la paz total necesita de una maximización de todos los esfuerzos, para que sus perspectivas, problemas y soluciones conlleven a una paz estable y duradera

Redacción política

La paz total tiene tantos enemigos como problemas de construcción de la misma. No en vano es el reto más grande que tenemos como sociedad. Los sectores populares, sociales, alternativos, progresistas y de izquierda la apoyan y la defienden. Colombia no se ha apartado de la aspiración a una paz estable y duradera, con justicia social, completa e integral.

No obstante, el asesinato de líderes y lideresas por parte de los grupos armados, la presencia y acción transversal del narcotráfico, la confrontación entre grupos armados de toda índole, de los cuales, algunos se comprometieron con cese del fuego, el sostenimiento intacto del núcleo de dirección política e ideológica del paramilitarismo por parte de sectores de la extrema derecha, uribistas, militares activos y en la reserva, la perniciosa intervención de la CIA y la DEA en operaciones contrainsurgentes y de orientación paramilitar, son los verdaderos problemas que tiene hoy la paz total.

Si a ello agregamos la propuesta que ha hecho el presidente Gustavo Petro de revisar y ajustar el texto del acuerdo de paz de la Habana, entonces estamos ante el crecimiento de la complejidad, que tiende a generar un nuevo cuadro de crisis en el desarrollo de la Paz Total.

Danilo Rueda, afirmó hace poco en el Diario la Nación “Vamos a demostrar que la ‘paz total’ es posible” (…) “La paz avanza con el fortalecimiento de los procesos organizativos, con la escucha de quienes están padeciendo violencia y el ejercicio que está haciendo la oficina de paz es directamente con las comunidades afectadas, empezar a generar hechos de paz frente a los diversos grupos armados según la región”.

Pero la paz es más que un discurso y una visión, es más que una escucha y el primer obstáculo a vencer, es superar la etapa discursiva y comenzar a producir hechos sólidos que superen el umbral de incertidumbre que hoy se siente en la sociedad colombiana. Y efectivamente, la paz es posible, pero esta posibilidad depende de la conjunción de muchos factores, que deben tener un margen aceptable de control y direccionamiento.

Incluir ahora, en la complejidad que tiende a crecer en el desarrollo del proceso de exploración, diálogo y negociación con todos los grupos armados, es por decir menos, abrir otro frente de tensión que no conviene a la necesaria priorización y utilización racional de todas las capacidades del Estado, del gobierno y de la sociedad civil organizada para, ahora sí, construir una paz estable y duradera.

¿Complementar o renegociar?

Pero entre las múltiples interpretaciones, de la idea de revisar el acuerdo propuesto por el presidente Petro, hay voces que consideran que es positivo en la medida en que esto se traduzca en complementar y no renegociar.

El exvocero de paz Francisco Toloza

Por ejemplo, según el exvocero de paz del acuerdo de la Habana, Francisco Toloza, “antes que revisar el acuerdo, primero, estamos en mora de hacer un real análisis de lo cumplido e incumplido. Segundo, qué tanto de esos aspectos, pactados hoy hace casi 7 años, mantienen vigencia o cuales hoy son irrealizables por los tantos cambios que han sucedido en el país. Pero en lo esencial creo que el presidente Petro no llama a reformar ni renegociar lo acordado, sino, lo que yo escuché, al salir de la reunión con ProAntioquia, fue un llamado a complementar lo acordado y aquí creo que no hay contradicción entre cumplir lo acordado y complementar lo pactado en el 2016. Por ejemplo, en el acuerdo hay unas salvedades planteadas por las FAR-EP en su momento, en el punto 1, se plantea la Reforma Rural Integral que requiere medidas relacionadas con los TLC y esta fue una salvedad que quedó claramente en el acuerdo, entonces, Petro dice, sin unos ajustes al modelo económico, la propuesta de Reforma Rural va a ser insuficiente, yo estoy de acuerdo con ello. Frente al tratamiento de las drogas y cultivos de uso ilícito, la sustitución ha sido incompleta e insuficiente, hoy se está abriendo un nuevo paradigma de lucha contra las drogas que podría complementar el acuerdo en ese aspecto. Retomo la idea de Petro, no en la perspectiva de reformar o renegociar, sino, incluir algunos componentes de un acuerdo mucho más amplio que sería lo que algunos llaman el gran acuerdo nacional. Y Petro lo plantea y lo comparto, es rebasar las líneas rojas planteadas por el régimen a través del expresidente Santos para no tocar aspectos sustantivos de la fuerza pública, del modelo económico, problemas urbanos que han venido estallando, conflictos que no se van a poder resolver con lo pactado en la Habana, ejemplo, apertura democrática y garantías para lo protesta, como quedó demostrado en el 2019, 2020 y 2021, eso solo se puede resolver a través de una reforma a la fuerza pública. En tal sentido retomo la idea de complementar que fue la palabra que utilizó el presidente Petro en estos días”.

Antes que ajustar, cumplir

El Firmante del acuerdo de paz Benedicto
González

Pero otras voces como la del firmante del acuerdo de paz Benedicto González Montenegro, plantean una posición más de defensa íntegra del acuerdo y de poner como condición acelerar los avances en la implementación de lo acordado.

Refiriéndose a la propuesta del presidente Petro afirmo en una publicación en redes que “¿Qué sentido tiene hoy hacerle ajustes o anexos al “Acuerdo Final de Paz”?, cuando de lo que se trata es de cumplir lo que hasta el momento ha sido incumplido en materia de Desarrollo Rural Integral, participación política con apertura democrática, desmantelamiento de las estructuras herederas del paramilitarismo, sustitución de cultivos ilícitos, derechos de las víctimas e implementación de lo acordado, con participación de la ciudadanía. A esto se suma que modificar un acuerdo surgido de una negociación entre partes, cuando una de las partes firmantes (las FARC-EP), se extinguió con la firma del mismo, es inadmisible”.

Priorizar y ordenar las capacidades para la paz

En esta etapa, está muy claro, que la paz total necesita de una maximización de todos los esfuerzos, para que sus perspectivas, problemas y soluciones, conlleven a una paz estable y duradera.

Por ello, es importante el llamado que hizo el senador Iván Cepeda Castro, quien ha planteado el 27 de marzo pasado en el portal Colombia+20 del Espectador, que “la política de Paz Total es la única solución posible. Su ejecución no está exenta de defectos y equivocaciones. Pero plantea la cuestión que hoy es ineludible afrontar. Ya no es posible desactivar la carga explosiva por partes. Es urgente atender la pobreza, el abandono y el atraso en los territorios no solo con la nunca llevada a cabo presencia social del Estado, sino con pactos que vinculen a los empresarios a alianzas productivas que desarrollen la economía rural y urbana”.

El pueblo colombiano y en él, el movimiento popular y social, con sus capacidades, siguen comprometidos en este logro. Es necesario encausar estas capacidades y sus grandes potencialidades que en articulación con el Estado y el Gobierno del Cambio, le den vida y realidad a la Paz Total.