miércoles, mayo 29, 2024
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El jazzista que quiso ser presidente de Estados Unidos

El trompetista Dizzy Gillespie lanzó su candidatura presidencial en las elecciones de 1964. Prometió cambiar el nombre de la Casa Blanca por Casa del Blues, retirar las tropas estadounidenses en la guerra de Vietnam y proteger a las clases populares. Esta es la historia

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

El trompetista, cantante y compositor estadounidense Dizzy Gillespie fue uno de los principales exponentes del jazz en el siglo XX. Se hizo famoso no solo por desarrollar, junto con el saxofonista Charlie Parker, el poderoso estilo bebop, sino también por su particular interpretación del instrumento donde inflaba sus mejillas como una rana. Ya en su carrera como solista, exploró fusiones de sonidos afroamericanos y afrocubanos con el calipso, la bossa nova y el rock. Al igual, tocó con todos los grandes. Un verdadero genio.

Sin embargo, también era reconocido por ser un bromista. Mucho antes de lanzarse en serio a la carrera por la presidencia de los Estados Unidos en 1964, solo por diversión prensó botones con la frase Dizzy for president. La campaña se la inventó Jean Gleason y Ramona Crowell, dos devotas fans.

Botón oficial de la campaña. Foto Jean Gleason

La buena acogida que tuvieron los pulsadores le permitió capitalizar la iniciativa y donar las ganancias al Congreso de Igualdad Racial y a la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur que lideraba Martín Luther King Jr. “Quería amenazar a los demócratas con una pérdida de votos y llevarlos a una posición más razonable en materia de derechos civiles”, confesaría tiempo después Gillespie en su autobiografía To Be or Not to Bop.

La Casa del Blues

Dizzy for president se convirtió en un fenómeno para la escena. Por eso, en el Festival de Jazz de Monterey de 1963 grabó la sesión y lanzó un álbum con el eslogan de su botón. Así mismo, su aclamada canción de bebop Salt Peanuts fue adaptada para invitar al voto.

En aquella oportunidad dijo que renombraría la Casa Blanca por la Casa del Blues. Incluso se atrevió a nombrar gabinete. El pianista Duke Ellington sería el ministro de Estado; el trompetista Miles Davis pasaría a ser el director de la CIA; como ministro de Defensa estaría el baterista Max Roach; mientras que el contrabajista Charles Mingus tendría la responsabilidad del Ministerio de Paz.

Por su parte, el pianista y cantante Ray Charles se encargaría de la Biblioteca del Congreso; el trompetista Louis Armstrong sería el ministro de Agricultura; la pianista y compositora Mary Lou Williams representaría a los Estados Unidos en la Ciudad del Vaticano; Thelonious Monk, pianista y leyenda del jazz, sería un embajador viajero; y finalmente, la Fiscalía general de la unión la lideraría el activista por los derechos civiles Malcolm X. Ministros y no secretarios. La razón es sencilla: «es más digno».

Dizzy también eligió como su fórmula vicepresidencial a la artista visual, comediante y actriz Phyllis Diller. Con esta designación, la campaña Dizzy for president se volcó por el vanguardismo, considerando que años después, Diller se convertiría en uno de los iconos gay en Estados Unidos.

¡Porque lo necesitamos!

Una de las principales propuestas de campaña de Gillespie fue proporcionar alojamiento y atención hospitalaria a las clases populares de las urbes estadounidenses. Así mismo, prometió que una vez fuera elegido como presidente, retiraría las tropas de su país en la guerra de Vietnam. “El objetivo es promover el cambio”, decía en sus presentaciones.

Muchos periodistas le preguntaron a que se debía tanta locura. La respuesta de Dizzy Gillespie fue contundente: «¡Because we need one!» (Porque lo necesitamos). Este sería el eslogan oficial de la carrera por la presidencia.

La campaña se puso tan en serio, que el circuito jazz fundó la Sociedad John Birks, en homenaje al verdadero nombre de Gillespie. Se recaudaron fondos en 25 estados y se alcanzó a inscribir la candidatura independiente en California. Finalmente sería retirada.

En 1964 la campaña presidencial de los Estados Unidos tuvo como protagonistas al demócrata Lyndon B. Johnson, quien siendo vicepresidente asumió la jefatura del Estado luego del asesinato de Kennedy en 1963 y aspiraba a la reelección, y el republicano Barry Goldwater. Finalmente ganó Johnson y el futuro de Estados Unidos fue la guerra de Vietnam.

“Habría luchado por un programa de desarme y el establecimiento de un gobierno mundial, en algún lugar… Me habría encargado de que todos tuvieran suficiente para comer, algo de ropa y un lugar decente donde quedarse. Todo el mundo, todo ciudadano, tiene derecho a ello. La educación sería hermosa, gratuita y subvencionada por el gobierno. Todo ello. Cada vez que quisieras aprender algo, te pagaría para que lo hicieras. La hospitalización también sería gratuita», fue la conclusión que le dio Gillespie al particular propósito de ser el presidente de los Estados Unidos.

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