“No soy yo quien grita”

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Fotograma del documental ‘No soy yo quien grita’. Foto Señal Colombia

VOZ habló con Yira Plaza O’Byrne, directora y protagonista del documental que cuenta la historia de Luis Plaza, un sindicalista de la Unión Patriótica víctima de un atentado contra su vida. La pieza cinematográfica propone una mirada autocrítica de las luchas políticas y la forma como se transmiten a través de las generaciones

Mónica Andrea Miranda Forero
@Emedemoni_ 

¿Cuáles son las principales expectativas con el documental?
-Queremos que las personas que vean el documental puedan tener una reflexión acerca de las generaciones que en el país han venido sembrando unos pensamientos, unos ideales para transformar la realidad y que lastimosamente han sido asesinados o sus voces han sido silenciadas. Lo que más me interesa es que quien lo vea, entienda que la historia de Colombia se repite sistemáticamente.

Igualmente, la idea es que la gente también conozca cómo es la vida de un líder social en un país donde se asesinan estos liderazgos a diario. Pasar de ser una cifra para darle un rostro, que tiene familia, sueños y una vida propia. Al instalarnos en la vida de mi padre y de mi familia alcanzamos a acercarnos de forma más familiar a esa realidad.

Generaciones por el cambio

¿Por qué la decisión de hacer un documental rememorando un momento específico en la la vida de tu padre?
-Mi papá está vivo por suerte. Él sufrió un atentado en 2014. En esa agresión murió un escolta y es importante conocer esto porque en toda la persecución que ha vivido la izquierda, también hay otros seres que también están ahí protegiendo la vida de esos líderes. Es un documental en el que yo me encuentro con mi papá. Es un diálogo entre dos generaciones donde emergen unas preguntas. ¿Cuál es el lugar que tenemos nosotras hoy para transformar también esta realidad?

La generación de mi papá, que es la generación que en los ochentas hizo parte de la Unión Patriótica, es una generación que tuvo una forma de luchar y de construir. Entonces, yo también quiero transformar esta realidad y construir condiciones más justas y dignas de vida, pero entonces, ¿Cuál es ese camino que tomó mi generación?

A mí me sorprende porque la película se rodó en el contexto de esta nueva realidad con la victoria de Petro y Francia, que es realmente algo muy esperanzador. La película evoca ese momento victorioso de la Unión Patriótica en las elecciones de 1986, cuando por primera vez un partido de izquierda tiene buenos resultados, tanto en elecciones al Congreso como a la presidencia. Pienso que lo ocurrido este año es una segunda oportunidad para que una propuesta alternativa pueda construir un cambio para el país.

¿Qué sorpresa nos traerá el documental?
-Yo creo que es introducirse en la intimidad de un líder social, que durante toda su vida ha sido perseguido por su pensamiento. Mi papá no es el gran “político” reconocido a nivel nacional, pero si es un líder de poblaciones y comunidades pequeñas. Por lo tanto, es importante que se pueda conocer ese liderazgo. Cuando en Colombia hablamos de líderes sociales, parece como que esa palabra, de cierta manera es un abstracto y se deja de lado que son personas que tienen una vida, una familia.

“Me cansé de tanta preguntadera”

¿Qué fue lo más difícil de hacer en este documental?
-Ser la narradora y contar la historia en primera persona, pues evidentemente hay un vínculo afectivo. Es doloroso el proceso de encontrar ese material de archivo y elaborar una reflexión. Es contar la vida de mi padre, pero también contar mi propia historia en la que yo también fui militante. Ahí estoy involucrada emocionalmente con todo.

Por otro lado, también la producción ha sido compleja sobre todo por el tema de la financiación. Duramos realmente varios años luchando por buscar presupuesto, si se considera que el guion de la película se escribió en el 2015. Todo el proceso de creación del cine es muy largo, pero por suerte obtuvimos una beca en el fondo de escritura en Medellín y luego nos ganamos la coproducción con Señal Colombia. El año pasado nos ganamos el estímulo de posproducción de documental del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico lo cual nos permitió terminar la versión larga que dura entre 70 y 80 minutos.

¿Qué memoria/anécdota nos puedes contar mientras estabas haciendo el documental?
-A mi papá le hacen el atentado en el 2014. Él en 2015 se va exiliado a España y vuelve al país en el 2016. Entre 2016 y 2017 yo lo grababa todo el tiempo mientras estaba en la casa y cuando va a las reuniones en Bogotá porque no puede volver a Cartagena, entonces él va a estas reuniones y en esa convivencia de estar todo el tiempo juntos fue como redescubrí su historia.

De hecho, una de las cosas que quedó en el documental es que él me recrimina porque yo ya no estoy haciendo ni actividad ni acciones políticas. Entonces, yo le pregunto, “¿acaso el cine no es revolucionario?” Algo gracioso es que al final cuando estábamos haciendo las últimas entrevistas, me dijo, “ya me cansé de tanta preguntadera, ya no más”.

Además, encontré un montón de material de archivo de la Unión Patriótica y del semanario VOZ. Tengo la idea de hacer otro documental porque la UP se merece rememorarla y hacer todo lo que se pueda para construir esas memorias. La idea es no quedarnos en los homicidios y las desapariciones, sino recordar realmente las iniciativas y propuestas que se cultivó en ese momento.

Nuevo momento

¿Qué significado tiene sacar a la luz pública este documental en este momento que estamos viviendo?
-Es muy potente y pertinente que la película se pueda proyectar en este momento en el que el país ha decidido dar un cambio. Es un filme que ha podido dialogar lo que nos ha pasado en los últimos años, con esta realidad de persecuciones y amenazas frente a quienes pensamos diferentes. Es una oportunidad brutal para que se pueda conversar con un público más amplio, para conocer todo lo que hay detrás de aquellas personas que han dado su vida por un cambio.

Lo que esperamos es hablar con crítica y autocrítica sobre lo que hemos hecho como seres humanos en medio de ese deseo de transformar la realidad y participar activa y políticamente en lo que eso conlleva. Es increíble. Con toda la historia que tenemos, no pensamos que esto fuera a ser posible, pero lo estamos logrando. Es un momento muy esperanzador en el cual nos merecemos empezar a vivir sabroso.

¿Cuándo y dónde podremos ver el documental?
-El documental tiene dos versiones. Una para televisión que es la pieza que se estrenó en Señal Colombia y una que vamos a estrenar en salas de cine y que está próxima a salir. Esperamos que finalizando este año salga esa versión. Por ahora probablemente Señal Colombia lo va a reprogramar y a retransmitir