Del Catatumbo violentado al Congreso

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Juan Carlos Quintero Sierra, candidato a la Cámara por la circunscripción de paz por el Catatumbo

Una de las regiones más olvidadas y ultrajadas por la guerra, tiene como candidato al Congreso de la República a Juan Carlos Quintero Sierra quien aspira a una de las curules especiales de Paz

Carolina Tejada

El Catatumbo es una región selvática, rica en recursos naturales que se encuentra localizada al nororiente del departamento de Norte de Santander. Este territorio, conformado por 11 municipios, colinda con el vecino país de la República Bolivariana de Venezuela.

Dados los altos niveles de violencia política que los grupos armados, irregulares y regulares, han ejercidos durante años sobre la población mayoritariamente campesina, que dejan a su paso altos niveles de desplazamiento forzado, asesinatos selectivos y masacres, torturas, amenazas a la vida, entre otros, sumado al abandono estatal, la región fue vinculada a las zonas focalizadas para los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, PDET, surgidos del acuerdo de paz.

Allí han surgido liderazgos sociales que han instado al establecimiento, a vincular en su agenda estatal la realidad de la región; los altos niveles de desigualdad social y los efectos del conflicto y, así mismo, han promovido la exigibilidad de derechos y alternativas a las problemáticas sociales, como lo ha sido la protección del territorio, fortalecer el agro, proyectos productivos y la desmilitarización de la vida civil, etc. Exigencias que han conllevado a que, en medio del conflicto, los mismos grupos armados arremetan contra líderes y lideresas.

Un liderazgo regional al congreso

Este es el caso de Juan Carlos Quintero, un líder innato de la región y quien, debido a su liderazgo social ha sido en diversas ocasiones víctima de ataques y persecución política. Sin embargo, ha mantenido un importante papel en la región, promoviendo escenarios de diálogo para la paz y el cumplimiento de los acuerdos de La Habana. Juan Carlos, además, fue el coadyuvante de la tutela presentada por el senador Roy Barreras para que las circunscripciones especiales de paz fueran aprobadas.

Ese liderazgo y reconocimiento, lo llevaron a ser hoy el candidato más fuerte por el campesinado de la región, los movimientos campesinos y de víctimas, para ocupar una de las 16 circunscripciones especiales de paz, finalmente aprobadas para estas elecciones en el país.

El líder campesino cuenta que las motivaciones para inscribirse como candidato a la curul de paz, número cuatro por el Catatumbo, son varias: “por primera vez en la historia vamos a tener una representación propia y genuina del territorio que va a permitir legislar para las transformaciones que requiere el país, las víctimas, el campo colombiano y una región como la nuestra que ha sido abandonada y golpeada por la violencia y, por otro lado, porque sé que el nuevo congreso va en vía de mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía colombiana. Además, porque es un escenario que surge del Acuerdo de Paz en el que creo y estoy convencido que hay unas bases fundamentales para superar el conflicto y para construir la paz en toda Colombia”.

La región, señala el líder, ha sido víctima de diversas problemáticas; el conflicto armado y la violencia estructural, “es decir, el hecho de no tener educación, salud, infraestructura y vías para transportar lo que produce el campesinado, es también una violencia que el Estado ejerce sobre estas comunidades, porque no responde desde el punto de vista de sus obligaciones y deberes con generar condiciones de vida dignas para las comunidades indígenas y campesinas del Catatumbo. Y, desde lo institucional, como víctimas del conflicto armado, podemos decir que el Estado se ha quedado corto en garantizar una reparación integral, tanto de manera individual como a los sujetos de reparación colectiva”.

También señala que las distintas problemáticas nacionales también se ven en el Catatumbo, como, por ejemplo, “la falta de reconocimiento de los derechos indígenas, campesinos y de la mujer rural que están relacionados alrededor de la tierra y de la misma participación política. Así como el fenómeno de los cultivos de coca y marihuana que se suman a las problemáticas estructurales que tenemos y que son apremiantes para llevarlas al congreso de la república”.

Acogida de las comunidades a la candidatura de Juan Carlos Quintero. Foto: Fernando Molina

Una candidatura a contra corriente

El panorama político de la región ha sido históricamente complejo. El Catatumbo ha sido una región en la que ha primado la abstención para el Congreso de la República; según cuenta Juan Carlos, esta llega a superar el 60%. Por esta razón la campaña es un reto al que se le suma el poco conocimiento sobre las curules de paz.

Además, afirma que “el congreso tampoco cumplió en los ejercicios de pedagogía y es un trabajo que se nos ha doblado a quienes somos candidatos, hacer pedagogía y campaña en relación a las propuestas”.

Por otro lado, está la situación del conflicto, menciona Juan Carlos, que “si bien hasta el momento no ha habido complicaciones mayores que involucren a todas las candidaturas, sí hay una situación de orden público y de crisis humanitaria que no permite un desarrollo normal de las campañas políticas. Y el gobierno Duque no ha cumplido, faltando 26 días para las elecciones, con el desembolso de los recursos prometidos para estas campañas electorales y la instalación de los tribunales especiales que son quienes van a definir las inhabilidades y las presuntas acciones violatorias de la resolución y el acto legislativo de este proceso pues no está funcionando hasta el momento”.

En el Catatumbo, hay 14 listas en las que hay variedades e interés y políticos comprometidos con partidos tradicionales y con las élites políticas, asegura el líder. “Desafortunadamente, esta situación pone en riesgo el que las curules de paz, queden en manos de estos procesos políticos corruptos y tradicionales que ha habido históricamente en el país”.

Las propuestas para la región

Dentro de la agenda incluyente, que promueven las víctimas y organizaciones articuladas a la campaña de Juan Carlos, esta “una representación política que nos permita llevar al congreso temas elementales como lo son la indemnización de las víctimas, tanto el tema individual como el colectivo, además del control político para robustecer la implementación de la reforma rural integral, sobre todo lo relacionado con el Plan de Desarrollo del Catatumbo, el fondo de tierras y la formalización de la propiedad.

“También queremos trabajar por el fortalecimiento de la acción comunal, un estricto control político a la nueva Ley 2168 del 2021, que permitirá fortalecer las Juntas de Acción Comunal, trabajar por el reconocimiento del territorio indígena, y el reconocimiento de los campesinos como sujetos de derechos”

Dadas las características de la región, como mayor productor de coca del país, y en donde no se ha avanzado en la sustitución voluntaria y concertada de cultivos de uso ilícitos, esta campaña propone “impulsar una ley que prohíba el uso del glifosato como herramienta de combate contra los cultivos de uso ilícito y la ley de tratamiento penal diferencial que es una deuda del Acuerdo de Paz, que no la ha sacado adelante el congreso y que la empezamos a impulsar en este proceso”. Entre otras que buscan fortalecer el deporte, la recreación, la cultura, el tema del medio ambiente, asegura Juan.

Mensaje a las comunidades

¡Esta es una oportunidad única e histórica para estos territorios! Comenta, y envía un mensaje de esperanza: “esta es una oportunidad para aportar a la construcción de paz, a la ampliación de la democracia, la pluralidad democrática y es necesario concentrarse en lo que proponen los candidatos, siempre pensando en el beneficio de las comunidades y de sus derechos. Y en ese sentido nos toca hacer una pedagogía que permita que no se pierda ni un voto y que podamos votar correctamente el próximo 13 de marzo, no solo para la curul de paz, sino también para el senado, para la cámara y para la consulta presidencial”.