Cumbre de las Américas, camino al fracaso

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Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba Andrés Manuel López Obrador, presidente de México

La Casa Blanca ha convocado en Los Ángeles una cita latinoamericana que excluye a varios países de la región. Algunos gobernantes condicionan su presencia a que la reunión los incluya a todos

Ricardo Arenales

La cumbre de las Américas, citada por la administración Biden para los días 6 al10 de junio próximo en la ciudad de Los Ángeles, por su carácter excluyente no parece cuajar en el espíritu de la mayoría de los gobernantes de la región, y podría estar destinada al fracaso.

Según anuncio del Departamento de Estado, Cuba, Venezuela y Nicaragua, y eventualmente los gobiernos de otras naciones, no tendrían nada que aportar a la agenda de la reunión, que tiene que ver con salud, economía, migraciones y democracia, aun cuando son tópicos medulares para todos los países del hemisferio.

La manera en que se conoció la convocatoria, despertó de inmediato el rechazo generalizado de numerosos gobiernos y, hasta ahora, varios jefes de Estado han dicho expresamente, que si se excluye a Cuba, a Nicaragua o Venezuela de la reunión, ellos no asistirán.

Ases bajo la manga 

En realidad, como lo enseña la lógica, no es que las naciones aludidas no tengan una opinión relevante sobre problemas medulares que transversalizan la vida política y social del continente. Quizá lo que realmente suceda es que a Washington no le interesa lo que estos países vayan a decir en un escenario como ese, sencillamente porque sabe que el discurso de los que llama “gobiernos molestos” no seguirá el guion señalado por la actual administración estadounidense para la región.

Y ese guion, para el cual Washington no quiere interferencias, puede estar relacionado con un viejo sueño americano: la creación del Área de Libre Comercio de las Américas, la recordada ALCA, que fue derrotada en la anterior Cumbre de las Américas de Mar del Plata, en 2005. O quizá un nuevo Consenso de Washington para América Latina, para frenar el avance e influencia de China y Rusia en la región, como lo ha expresado en diversas oportunidades la Casa Blanca.

Pero además, como lo señaló algún observador, la de Los Ángeles es una cumbre que no es verdaderamente continental, con una convocatoria que prioriza la situación interna y electoral de los Estados Unidos, de cara a las elecciones de noviembre en ese país.

Visión panamericanista 

La cumbre se convocó bajo el lema “Construyendo un futuro sustentable, resistente y equitativo” y su misión es promover, de acuerdo a lo manifestado por voceros del gobierno anfitrión, el combate a la pandemia del covid-19, una recuperación ‘verde’, un manejo “integral” del fenómeno migratorio y la búsqueda de un consenso hemisférico respecto a los desafíos que enfrenta hoy la democracia, como forma de gobierno en toda la región.

Entre las reacciones a la convocatoria excluyente, está la del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien dijo que Estados Unidos no comprende que América Latina y el Caribe cambiaron para siempre, y que no hay cabida para instaurar la Doctrina Monroe y la visión panamericanista, con las cuales pretende imponer su dominación hegemónica en el hemisferio occidental.

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, dijo por su parte, que evitar la presencia de Cuba en esa reunión sería un grave retroceso histórico e iría en detrimento de los objetivos de la concertación. La Casa Blanca pretende hacer una cumbre de amigos, que sean capaces de escuchar lo que dice Estados Unidos, aceptar la agenda estadounidense y replicar lo que dice su dirigencia.

“Yo no iría”

A la polémica terció el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien indicó que su participación en la Cumbre de las Américas no está ciento por ciento confirmada. Dijo que si Estados Unidos excluye de la reunión a Cuba, el gobierno de México será representado por una comitiva, pero no por el presidente. “Si se excluye, si no se invita a todos, no iría yo”. “Sí, porque no quiero que continúe la misma política en América Latina y quiero, en los hechos, hacer valer la independencia, la soberanía y manifestarme por la fraternidad universal. No estamos para confrontaciones”, precisó el mandatario azteca.

También los países de la Comunidad del Caribe, Caricom, podrían no asistir a la cumbre si se excluye a Cuba y se insiste en reconocer a Juan Guaidó como el presidente de Venezuela. Otros gobiernos progresistas harían lo mismo. El Caricom está integrado por 15 países como socios plenos, cinco asociados y ocho observadores.

Espacio de encuentro 

Una posición similar fue adoptada por organismos regionales tan representativos como el Grupo de Puebla y la Celac. “El Grupo de Puebla invita al gobierno del presidente Biden a realizar la próxima Cumbre de las Américas sin excluir a los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua”, dijo el Grupo en una declaración. Dejar por fuera a estos países, que han sufrido “los costos asociales del impacto depredador del virus del covid-19” no tiene ningún sentido si al fin de cuentas se analizará como tema central de la cumbre el manejo de la pandemia y el cambio climático en la región, puntualiza Puebla.

Por su parte la Celac reivindica el diálogo y la cooperación como herramientas claves para el bienestar de los pueblos. Por eso considera que esta Cumbre de las Américas “representa una gran oportunidad para construir un espacio de encuentro en el que participen todos los países del hemisferio de modo abierto e inclusivo, bajo el objetivo unificador de concertar acciones conjuntas”.