“Podríamos alimentar al país”

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Maryory Ortiz

La abogada y candidata del Pacto Histórico a la Cámara de Representantes por Boyacá, Maryory Ortiz, habló con VOZ sobre el momento político nacional y su intención de llegar al Congreso para representar al pueblo boyacense

Mónica Andrea Miranda Forero
@Emedemoni_

¿Cómo te empezó a interesar la política?

-A mí la política me empezó a interesar porque empecé a leer. Mi mamá y mi tía me acercaron a la lectura. Cuando empezó mi adolescencia, ya estaba acostumbrada a una rutina, entonces para esa época ya había leído aproximadamente 10 o 12 libros sobre el conflicto armado, y ahí empecé a acercarme a la política.

Cuando estaba en grado 11 quedé como representante estudiantil del colegio, y ese mismo año hicimos un paro pues teníamos una pelea muy fuerte con la Secretaría de Educación de Tunja y ganamos. Desde ese momento entendí que se podían ganar cosas desde otros escenarios. Fuera de eso, he liderado varios colectivos LGBTI, de estudiantes y con el campesinado. Mi experiencia política ha sido en la calle, en la plaza y con la gente de verdad.

¿Por qué ser representante a la Cámara por Boyacá?

-A mí me gusta mucho leer, estudiar y discutir, y esas son las tres cosas que se hacen en el Congreso. Siempre he sentido que una de las labores de mi vida es aprender y compartir lo que aprendo y me parece que esa labor pedagógica de la norma en tanto transformadora de la sociedad es muy importante. Dentro de todas las formas para cambiar la realidad, el parlamento se convierte en estratégico. Pero además de eso, más que llegar por llegar a la Cámara de Representantes, está la posibilidad de reunir un montón de luchas que he dado durante mucho tiempo y que recogen las causas de la gente.

Dirigente estudiantil y comunitaria

¿Qué tanta influencia tiene la formación y el activismo estudiantil en la propuesta de llegar al parlamento?

-Debo decir que mucha. Cuando estaba en secundaria peleaba porque tuviéramos mejores docentes, porque no nos cambiaran las plantas docentes, porque todos pudiésemos acceder a una mejor educación. Cuando estaba en la universidad peleaba por educación pública y de calidad que sea capaz de transformar la realidad. Definitivamente fue una gran escuela.

También hay un reconocimiento como lideresa social y comunitaria.

-Por supuesto, el escenario de pelea trasciende. En la lucha cívico-comunitaria estamos buscando cómo hacer para que las ciudades sean un escenario equilibrado, para que no solo crezcan y se expandan sino para que en realidad entren en diálogo con el territorio respetando el ambiente y las diferentes formas de vida.

Las ciudades se han convertido en lugares sin estética, y yo creo que las ciudades deben ser lugares donde vivir sea cómodo, sea agradable y esto lo permite el acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, a la fuente de empleo, al transporte, etc.

Necesitamos tener las posibilidades y la capacidad real de fortalecer estos escenarios de diálogo que a la política tradicional y elitista no le interesa, pero que a los proyectos sociales, que creemos en la democracia sí nos importa. Yo creo que es importante que volvamos a discutir dentro del departamento la forma como se está habitando la ciudad y el campo.

Yo soy una mujer de origen campesino y me doy cuenta que Boyacá contribuía al Producto Interno Bruto, PIB, casi en un 30% a punta de azadón. Hoy en día Boyacá no llega ni siquiera al 10% de participación del PIB, de hecho, está por debajo del 5%.

Garantías al campesinado

Entonces, se podría decir que la propuesta para Boyacá es integrar el campo y la ciudad.

-Se necesita que la acción parlamentaria de una bancada alternativa como la del Pacto Histórico brinde garantías a todos los departamentos de Colombia que, como Boyacá, tienen la capacidad de producir alimentos de todo tipo de manera permanente. Colombia es un país afortunado para la producción de alimentos porque se puede cultivar y cosechar todo el año en distintos climas y suelos.

Se trata entonces de devolverle las garantías que le han sido quitadas al campesinado. Porque a partir de los Tratados de Libre Comercio, se le ha negado garantías al campesinado con la idea del equilibrio de mercado. Se necesita recoger las peticiones de la gente de verdad y volverlas acciones legislativas porque quienes han llegado al Congreso no han hecho nada por nuestro departamento, pensando solo en las grandes empresas.

Se tiene que cambiar esa lógica parlamentaria y virar a la comunidad, a la gente de a pie, a la gente normal. Las soluciones y las propuestas deben ser colectivas. Si Boyacá quisiera, podría alimentar al país.

¿Cómo lees el actual momento político que estamos viviendo?

-Este momento tiene varias lecturas que hacer. Colombia en una época se escapó del fenómeno latinoamericano de izquierdas. Mientras Latinoamérica vivía una oleada democrática, Colombia estaba viviendo uno de los momentos más antidemocráticos de su historia. Pero en este instante donde se está consolidando una segunda ola progresista, al parecer y de acuerdo a la moral de la gente, nos estamos sumando. Ya no somos la cola de vagón del continente.

Si hacemos parte de este momento de la historia, vamos a tener una posibilidad real de construir una economía latinoamericana de México hacia abajo, y eso a mí me parece muy valioso porque habíamos intentado salir de ese mundo bipolar de Estados Unidos–Rusia, pero hay factores que han cambiado esa configuración en el mundo. Estoy convencida que Colombia puede adelantar una agenda económica, política, social y cultural sur-sur, que beneficie a los pueblos y no a las élites.

Levantamiento social

¿Cuál es la lectura que se hace del estallido social y sus implicaciones en el actual momento político?

-Es un fenómeno global donde hay un momento de levantamiento social. Eso no es casualidad en tanto que las medidas económicas a nivel global se han tomado simultáneamente. Entonces eso hace que las respuestas sociales así no sean simétricas, se genere más o menos un compendio parecido partiendo de las diferencias. Colombia viene de un momento de crisis donde como normalmente pasa, se dieron muchas tensiones y en ese momento llegó el covid y se frenó un poco el estallido, pero no se pudo evitar del todo. Cuando se frena una crisis no se evita, se contiene y en un momento va a explotar.

Sumado a esto, los sectores más débiles de la economía estaban en la calle, trayendo como resultado un desempleo masivo, disminuyendo los ingresos económicos e incrementando las desigualdades sociales. Mi hipótesis es que el uribismo está buscando todos los elementos jurídicos para dejar endeudado al país y sin recursos el manejo del gobierno y del Estado para dejarle el camino libre al próximo presidente (que probablemente no sea de su cochada) y que no tenga cómo gobernar. Eso en un marco de crisis que el Banco de la República anunció desde antes que empezara la pandemia.

Petro presidente

¿Gustavo Petro será presidente?

-En ese propósito estamos. Los retos de un gobierno popular son muchos con cuatro dificultades: 1. Un descontento social muy fuerte; 2. El paramilitarismo replegándose; 3. Un uribismo fuerte y 4. Arcas vacías. Así entonces, nuestra salvación es que la democratización latinoamericana regrese. Las medidas de choque que plantea Petro pueden llegar a frenar un poco esta crisis económica y social, pero si no se concretan, va a ser muy complejo. Si Petro gana, la derecha se va a estar revolcando en su propia mugre. La idea es transformar este sistema paquidérmico, patriarcal, misógino, egoísta y lento.