lunes, abril 22, 2024
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Hacia un orden mundial multipolar

Los acuerdos suscritos entre los jefes de Estado de China y Rusia prometen el diseño de ‘una nueva era’, no solo en las relaciones bilaterales, sino en los asuntos internacionales

Alberto Acevedo

Los acuerdos de cooperación comercial, financiera, técnica, científica y militar suscritos por los presidentes de Rusia y de China, Vladimir Putin y Xi Jinping, la semana pasada, tienen una variedad de facetas, que hacen de la cumbre de los mandatarios de las dos potencias, una reunión que tiene importantes repercusiones para las relaciones internacionales.

Lo más importante de la cita es que se suscribieron al menos diez documentos de cooperación que comprometen no solo las buenas relaciones entre las dos naciones, sino que irradian optimismo en el comportamiento de estas con el resto del mundo. Xi Jimping escogió a Moscú como destino de su primera visita a un país amigo después de su reelección para un periodo de cinco años al frente del gigante asiático.

Se entrevistó con Putin, después de que la Corte Penal Internacional en una bobalicona disposición ordenó la captura del gobernante ruso. Enviando el mensaje de que ni las órdenes de captura de la CPI ni las sanciones de Estados Unidos y demás potencias occidentales, van a afectar de manera significativa el rumbo de la economía y la política rusas. Pero, además, se trata de un encuentro amistoso entre los jefes de Estado de las dos mayores naciones del mundo que comparten fronteras y vecindad.

Una nueva era

Sin embargo, el rasgo de mayor trascendencia, parece ser la idea que los dos mandatarios manejaron en una declaración conjunta en la que indicaron que la sustancia de los acuerdos suscritos en la importante visita, servirán de insumo para la construcción de un orden mundial multipolar, nuevo y fresco, que sirva de faro a una etapa de nuevas relaciones entre las naciones y pueblos del mundo.

El documento estipula que las relaciones ruso-chinas de asociación global e interacción estratégica están entrando “en una nueva era”, alcanzando el nivel más “alto de su historia”, con un desarrollo continuo gracias a los esfuerzos constantes de ambas partes.

Moscú y Pekín señalan que sus relaciones no tienen el carácter de un bloque ni de confrontación y “no están dirigidas contra terceros países”. Asimismo, “no están sujetas a influencias externas y demuestran vitalidad y energía positiva”. De igual forma, constatan que los intentos de sustituir los principios y normas generalmente aceptados del derecho internacional por un ‘orden basado en reglas’ “son inaceptables”.

Gobernanza mundial equitativa

La declaración conjunta se propone prestar un fuerte apoyo mutuo a los intereses fundamentales de la otra parte, especialmente la soberanía, la integridad territorial, la seguridad y el desarrollo.

Busca profundizar y ampliar continuamente la cooperación práctica en el proceso de modernización para el desarrollo y la prosperidad conjuntas. Promover un orden mundial multilateral, la globalización económica y la democratización de las relaciones internacionales, además de fomentar el desarrollo de la gobernanza mundial de manera más equitativa y racional.

Rusia y China señalan que cada Estado posee sus propias características históricas, culturales y nacionales y que “tiene el derecho a elegir su propio camino de desarrollo”, sin la necesidad de una “democracia suprema”.

“Las partes se oponen a que un Estado imponga a otro sus valores, a que se tracen líneas ideológicas, a que se cree una falsa narrativa sobre la supuesta oposición entre democracias y autocracias, y a que se utilicen la democracia y la libertad como pretexto e instrumento político para ejercer presión sobre otros”, resalta el texto, destacando que el Gobierno ruso concede “gran importancia” y estudiará la Iniciativa de Civilización Global china.

Soberanía estatal

Moscú, además, ha reafirmado su compromiso con el principio de “una sola China”, reconociendo que Taiwán es parte integrante de China, además declaró que “se opone a la independencia de Taiwán en cualquiera de sus formas”, apoyando “firmemente” las acciones de Pekín para proteger su soberanía estatal y su integridad territorial.

La visita del jefe de Estado chino a Moscú se realizó entre los días 20 al 22 de marzo. El día 20, Putin y Xi Jinping publicaron sendos artículos en los diarios Rossíyskaia Gazeta y Renmin Ribao, en los que evaluaron las relaciones entre Rusia y China. El portavoz presidencial ruso Yuri Ushakov, calificó como vistita de Estado el encuentro, pero indicó que se dedicaría estrictamente a los negocios.

En efecto, Moscú y Pekín se proponen llevar a cabo una “asociación energética aún más estrecha”, apoyando a sus empresas en la ejecución de proyectos de cooperación energética en los sectores del petróleo, gas, carbón, electricidad, energía nuclear y otros.

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