sábado, abril 13, 2024

Evo vs. Arce

Lo que está en juego no es solamente una aspiración presidencial en manos de uno u otro candidato, es la unidad del Movimiento al Socialismo, MAS, y la suerte del proyecto democrático en el país suramericano

Alberto Acevedo

Con dos años de anticipación y en medio de una marcada crisis política interna en las filas del gobernante Movimiento al Socialismo, MAS, debido a agudos enfrentamiento entre el presidente Luis Arce y el exmandatario Evo Morales, este anunció su postulación a las elecciones generales del año 2025, y señaló que lo “obligaron la derecha, el gobierno y el imperio” a tomar esta decisión.

La pugna entre los dos líderes izquierdistas es cada vez más aguda e irreconciliable, hasta el punto que el sector que lidera Evo Morales organizó en la última semana de septiembre pasado un ‘congreso’ del partido en Cochabamba. Sin la presencia de muchas de las organizaciones sociales que se agrupan alrededor del MAS, expulsó por cargos de traición, al actual mandatario y al vicepresidente David Choquehuanca.

Las diferencias comenzaron a hacerse visibles a finales de 2022, con críticas a la gestión del gobierno de Arce y denuncias de corrupción contra algunos de sus ministros. Otras discrepancias tienen que ver con la no convocatoria a elecciones judiciales o las diferencias de criterios para la selección de dos miembros de dirección ejecutiva dentro de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia.

Angurria de poder

Evo acusó en los últimos meses a los ministros de Gobierno, Eduardo del Castillo, y de Justicia, Iván Lima, de liderar acciones políticas en su contra y de tratar de involucrarlo en casos de corrupción.

“No nos vamos a rendir y vamos a estar en esta dura batalla democrática, ahora a construir propuestas, tengo una reunión con empresarios, saludo que vengan propuestas, hay que construir la agenda postbicentenario”, dijo Morales, quien fue elegido por cuatro veces consecutivas, pero dejó el cargo, tras una ofensiva de la derecha que lo llevó finalmente al exilio.

Una de las primeras reacciones a la postulación de Evo Morales y de su congreso, al que el gobierno no reconoció ninguna legitimidad, fue la del ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, quien acusó a Morales de llevar al MAS “a la sepultura”, por hacerle caso a personas que mienten y tienen “angurria de poder”.

No es una apreciación exagerada. Algunos observadores temen que de no haber entendimiento entre las cabezas visibles de las dos fracciones en que se encuentra dividido el partido de gobierno, podría ser el fin del MAS y de su gestión, uno de los más vigorosos procesos de renovación política en América Latina. Así piensa, por ejemplo, el exvicepresidente Álvaro García Linera, quien no asistió a la reunión de Cochabamba y dijo estar “triste, deprimido e indignado” por la pelea entre sus compañeros.

Contra la partidocracia

David Choquehuanca dijo por su parte que las organizaciones sociales se movilizarán “contra el retorno de la dedocracia y la partidocracia”, alrededor de un cabildo convocado por el Pacto de Unidad, para el martes de la presente semana. El también exministro de Evo Morales fustigó a algunos dirigentes sindicales y políticos que promueven “la división” de los sectores sociales.

El grupo político y social cercano al presidente Luis Arce decidió no asistir al congreso de Cochabamba y convocó al cabildo del 17 de octubre, de donde “saldrán resoluciones importantes en el marco del respeto y la madurez política que siempre ha caracterizado a las organizaciones sociales”.

A favor de Arce juega el respaldo de cinco grandes organizaciones sociales, emblemáticas. La Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia; la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa; el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Quillasuyo; la Confederación Sindicalista de Comunidades Interculturales de Bolivia, y la Confederación de Pueblos Indígenas. Es casi seguro que a esta lista se sume el respaldo de la poderosa Confederación Obrera Bolivia, COB, que no asistió al congreso de Cochabamba.

Evo o Arce

Sin el respaldo de su mentor, del que fue ministro de Economía durante dos mandatos, Luis Arce apuntaló un liderazgo entre las bases sociales y sindicales, mostrándose siempre abierto al diálogo. Por eso, en círculos del oficialismo se da por descontado que Arce buscará la relección, frente a una oposición fragmentada y el rechazo que la candidatura de Evo Morales despierta en numerosos sectores.

En estas condiciones, la pelea de fondo en el oficialismo parece girar en torno a quién será el candidato del MAS, si Evo Morales o Arce Catacora. En el caso de Evo, que ya fue proclamado por una fracción del partido, corresponde al Tribunal Constitucional decidir si convalida las aspiraciones del expresidente.

Lo que está en juego no es solamente una aspiración presidencial en manos de uno u otro candidato, es la unidad del MAS y la suerte del proyecto democrático en Bolivia.

Como suele suceder en estos casos, Estados Unidos no es una potencia ajena a estos movimientos. El 14 de septiembre pasado, la embajada de Estados Unidos en Bolivia anunció la llegada de la nueva encargada de negocios, la señora Devia Hevia.

Agente de la CIA

Devia Hevia, encargada de negocios de la embajada de Estados Unidos en Bolivia. Foto U.S. Embassy in Bolivia

Según la agencia de noticias La Octava y el portal Rebelión, Hevia fue designada al país suramericano para posicionar personal confiable de la administración Biden, para continuar una labor de desestabilización del país, alimentando y promoviendo la división entre los diferentes actores del gobierno boliviano.

El trabajo específico de Hevia y sus ayudantes será entre los sectores de derecha en el Congreso, para torpedear las relaciones entre Luis Arce y David Choquehuanca, de una parte, y Evo Morales y sus simpatizantes.

Desde los años noventa, la nueva encargada de negocios es ficha importante de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, así como del Departamento de Estado, siguiendo una línea de apoyo a la derecha regional y la desestabilización en países no afines con Estados Unidos.

Ha incidido en países vinculados al tráfico de drogas, vinculando a la DEA, donde sospechosamente esta institución, lejos de lograr su objetivo, cada año en aquellos países ha aumentado el tráfico de drogas.

Hevia ya estuvo vinculada en dos ocasiones a la embajada de Bolivia, en donde alentó a la derecha para que promoviera acusaciones contra Evo Morales, para justificar sanciones contra el líder indígena.

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