Maltrato y lucha de clases

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El maltrato y el abuso sexual afectan física y mentalmente a los afectados, y son generadores de violencia en la familia y en la sociedad. Foto Kat J, en Unplash

¿Una mujer, una niña o un niño que son víctimas de maltrato y abuso sexual pueden vivir sabroso?

Oscar Hernando Avellaneda (*)

Cuando una niña o un niño son maltratados soportan no solo el dolor a causa de los castigos físicos, también sufren ansiedad, miedo y dolor emocional que los acompañará toda su existencia impidiéndoles disfrutar con plenitud la vida. Igualmente, una mujer a diario maltratada física y psicológicamente no puede vivir sabroso.

¿Tiene relación el maltrato con la lucha de clases? Junto con la aparición de la propiedad privada y las clases sociales se consolidó el patriarcado y las mujeres pasaron a ser propiedad privada de sus maridos, trabajadoras “domesticadas” al servicio de los “machos”, que disponían de ellas a su voluntad y utilizaron el maltrato físico para lograr su sometimiento y obediencia.

Base de la cultura patriarcal

La primera sociedad dividida en clases sociales fue el esclavismo y con él surgió la lucha de clases. Los esclavistas luchaban para someter a los esclavos (y también a las mujeres y los niños) aplicando por un lado la represión violenta y por otro el engaño ideológico con el fin de convencerles de que eran “seres inferiores” y sin derechos, mientras que los esclavos luchaban contra la opresión, en busca de su libertad y para recuperar su dignidad humana.

Al esclavismo le siguieron la sociedad feudal y el capitalismo, variando las formas de producción económica, pero continuando el maltrato, la explotación y el dominio cultural que obligó a las mujeres a aceptar como “normal” ser golpeadas y humilladas, al igual que hacerlo con sus hijas e hijos para ser “corregidos” y “disciplinados”, situación que aún persiste en la mayoría de las familias colombianas y es la base de nuestra cultura patriarcal, machista y violenta.

Experiencias Adversas en la Infancia

Esta situación debe cambiar no solo porque impide vivir sabroso, sino también porque se ha comprobado que el maltrato infantil y la disfunción familiar son causas frecuentes de enfermedad y muerte.

La primera investigación que demostró este hecho fue publicada en 1998. Estudió siete categorías de Experiencias Adversas en la Infancia, EAI: Maltrato psicológico, físico y sexual, ser testigo de violencia contra la madre, vivir con personas que consumían alcohol y otras drogas, existir con enfermos mentales, o con personas que alguna vez habían sido encarceladas, y relacionó el número de categorías de EAI con comportamientos de riesgo, estado de salud y enfermedad, demostrando que los adultos que habían sufrido cuatro o más de estas experiencias adversas en la infancia, comparados con los que no habían experimentado ninguna, tenían un riesgo 4 a 12 veces mayor de sufrir depresión e intento de suicidio, ser alcohólicos o drogadictos, 2 a 4 veces mayor riesgo de ser fumadores, tener promiscuidad sexual, sufrir enfermedades de transmisión sexual y un aumento de 1.4 a 1.6 veces más inactividad física y obesidad severa.

Pero aún más grave, un mayor número de EAI demostró una relación directa con mayor ocurrencia de enfermedades crónicas: cardiopatía isquémica, cáncer, fracturas, enfermedad pulmonar crónica y enfermedades del hígado.

Las siete categorías estaban fuertemente interrelacionadas y las personas con múltiples EAI tenían mayor peligro de múltiples factores de riesgo para su salud (1).

No repetir 

Por lo tanto, el maltrato y el abuso sexual afectan física y mentalmente no sólo a cada individuo, sino también son generadores de violencia en la familia y la sociedad, e incrementan los gastos en salud. Esta situación debe cambiar.

Como lo señaló la periodista y columnista Helena Urán, “Colombia pasa por un momento en el que el nuevo Gobierno busca dejar atrás el orden establecido desde hace décadas; uno que produjo desigualdad y dolor e intenta ahora transformar la sociedad hacia una más plural, menos bélica, más humana, con una cultura de derechos humanos y respeto”.

“En este proceso de reeducación hacia la paz y la democracia del país será necesario dar muchos pasos y hacerlo de manera articulada (…) para realmente entrar en el terreno de la reconciliación, la prevención, la no repetición y la construcción de la paz, el país debe, por un lado, atender las patologías que ha dejado la realidad de la violencia en aquellos que han sufrido traumas extremos a causa de crímenes de lesa humanidad, pero también en el resto de la población, que padece las afectaciones de vivir en una cultura de violencia, discriminación y/o precariedad”.

“Pero, además de la atención al trauma individual, es necesario que, sobre las masacres, desapariciones forzadas y demás crímenes de guerra, los medios de comunicación informen de una manera humana y se cuestionen si su manera de informar los hace cómplices de estructuras de poder injustas o por el contrario da herramientas al ciudadano para armarse su propio criterio (…) ya es hora de caminar hacia un futuro con paz.” (2)

Derechos humanos de la niñez

El socialismo, como etapa previa al comunismo, es el camino indispensable para acabar con el patriarcado, las clases sociales y la lucha de clases, sin embargo, hoy en Colombia la vía hacia la paz tiene como necesidad urgente una Colombia Humana y amorosa para nuestras niñas, niños y adolescentes, libre de maltrato y abuso sexual.

El maltrato viola los derechos humanos de la niñez, por cuanto impiden su sano desarrollo y el bienestar que merece todo ser humano, y que fueron consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la ONU el 20 de noviembre de 1989, ya ratificada por todos los países excepto por los Estados Unidos.

En Colombia la Ley 1146 de 2007 señala la necesidad de prevenir la violencia sexual y dar atención integral a los niños, niñas y adolescentes abusados sexualmente, y la Ley 2089 de 2021 prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes y cualquier tipo de violencia como método de corrección contra niñas, niños y adolescentes.

Para vivir sabroso urge construir desde nuestras familias, nuestras organizaciones sindicales y sociales en conjunto con los ministerios de Salud, Educación y Trabajo “un mundo adulto amable con los niños”, como señaló el XXIX Congreso Colombiano de Prevención y Atención del Maltrato Infantil celebrado el pasado 8, 9 y 10 de septiembre, espacio organizado por la Asociación Afecto contra el Maltrato Infantil.

(1)http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S2307 21132018000100003&script=sci_arttext&tlng=en
(2)https://cambiocolombia.com/opinion/puntos-de-vista/no-queremos-repetir

(*) Médico Pediatra y miembro de la Asociación Afecto contra el Maltrato Infantil