“Sueño con estudiar teatro en una universidad”

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Alejandro Ramírez Hernández.

Alejandro Ramírez Hernández es un joven bogotano de 26 años, a quien conocimos haciendo demostraciones artísticas en un semáforo de la ciudad. Un joven soñador y seguro de sí mismo, quien gustosamente nos compartió un poco de su experiencia

Ivanovich Jiménez

Cuando caminamos por las calles de las principales ciudades de Colombia, es muy común observar gran cantidad de compatriotas que se ganan la vida en el rebusque. Según la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el 68% de la población laboral activa en Colombia se encuentra en la informalidad, sin acceso a condiciones dignas de trabajo ni seguridad social, y sin esperanzas de acceder a una pensión. Los semáforos de las calles se han convertido en el escenario de trabajo para muchos jóvenes que, sin la posibilidad de acceder a una educación ni un trabajo digno, se ganan la vida realizando diferentes actividades, que van desde la venta de un dulce, limpiar un parabrisas, hasta actividades de tipo artístico, a cambio de unas cuantas monedas.

Alejandro Ramírez Hernández es un joven bogotano de 26 años, a quien conocimos haciendo demostraciones artísticas en un semáforo de la ciudad. Un joven soñador y seguro de sí mismo, quien gustosamente nos compartió un poco de su experiencia:

–Alejandro, cuéntanos un poco sobre tu actividad, ¿a qué te dedicas y cómo es tu día a día?

–Yo me dedico al circo callejero hace aproximadamente cinco años, yo le transmito alegría a la gente. Con lo que me gano acá en los semáforos ayudo económicamente a mi madre, porque mi padre falleció y me pago los estudios, ya que estoy terminando el bachillerato por las noches, porque creo que nunca es tarde para salir adelante. Yo me levanto todos los días a las cuatro de la mañana para poder estar muy temprano en el semáforo. Lo que me gano depende de cómo me vaya en el día, a veces me hago 20 o 30 mil pesos, pero hay días en que no me va muy bien.

De aquí me voy como a las tres de la tarde para mi casa a descansar un poco y a alistarme para ir al colegio. Acá en esta actividad nos encontramos con gente muy generosa que valora lo que hacemos, pero también a veces algunas personas que piensan que soy un delincuente o algo parecido, llaman a la Policía, quienes llegan a sacarnos del sitio y no nos dejan trabajar en ocasiones.

–¿Por qué te dedicas a esta actividad y no estás, de pronto, estudiando una carrera universitaria o trabajando en algo un poco más estable?

–Yo me dedico a trabajar acá en el semáforo, porque no tengo otra posibilidad de trabajar en lo que sé hacer y lo que me apasiona, que es el circo. A mí me gustaría seguir trabajando en esto, pero en otras condiciones, lastimosamente en Colombia si tú eres un cirquero, o un pintor o un bailarín, no tienes posibilidades de tener un buen trabajo. Para mí lo que estoy haciendo no es algo deshonroso, porque me estoy ganando la vida sin hacerle daño a nadie, pero sí me gustaría que mi trabajo valiera más que las pocas monedas que generosamente me dan los conductores que pasan por el semáforo.

Por eso estoy terminando el bachillerato, creo que soy buen estudiante, porque eso sí no lo descuido, y espero graduarme pronto porque sueño con estudiar teatro en una universidad y dedicarme a lo que es mi pasión. En Colombia, un joven como yo no tiene las oportunidades para cumplir este tipo de sueños, acá no tengo posibilidades de estudiar en una universidad, porque son muy costosas, por eso mis planes son irme a Argentina, donde sí me es más fácil ingresar a estudiar teatro, que es lo que tanto quiero.

–¿Qué opinión tienes de que, así como tú, haya tantos jóvenes que tengan que ganarse la vida en los semáforos?

–A mí me parece bien que esos jóvenes que no pueden tener las oportunidades que quizás tienen otros de estudiar, trabajar, etc., luchen por tratar de salir adelante, pero también me da tristeza que ese tipo de cosas pasen. Yo creo que si hay unos jóvenes limpiando vidrios y otros estudiando en las mejores universidades es porque algo está pasando, y lo que creo que pasa es que estamos en un país muy desigual, y el gobierno tiene la culpa de eso.

–Tú dices que el gobierno tiene responsabilidad en esa realidad, ¿qué le dirías?

–Si yo pudiera hablar con el presidente solo le diría una cosa: Apoye más el arte y no la guerra, porque así como vamos, yo creo que nunca va a haber paz. En este país estamos muy mal, hay mucha desigualdad y mucha pobreza y el gobierno en vez de invertir en arte, educación, trabajo etc., le invierte mucho dinero a la guerra, y otra parte se la roban los políticos corruptos. Muchos jóvenes queremos salir adelante, jóvenes soñadores, que están acá en los semáforos porque no han tenido oportunidades para realizar sus sueños. Yo creo que si el gobierno quisiera, haría esfuerzos por darle más oportunidades a personas como yo.

–¿Cómo te ves en los próximos 20 años?

–Yo me veo siendo un artista profesional, quizás un director de teatro. Me estoy esforzando por poder cumplir ese sueño. Así como yo estoy seguro de que muchos de los jóvenes que también les toca este momento duro de la vida, tendrán sus sueños y ojalá trabajen para poderlos cumplir. Ahora estoy joven y puedo montar monociclo, pero sé que con los años mi físico no va a ser el mismo, por eso creo que si estudio lo que me gusta, mañana podré seguir siendo un artista, pero desde otro papel, y ojalá sea de director de esto que, como ya dije, es lo que me apasiona.

–¿Qué mensaje les mandas a esos jóvenes?

–Que luchen por sus sueños, que sigan adelante yo se que este país algún día va a cambiar y ojalá los que nazcan más adelante no tengan que vivir lo que nos ha tocado a nosotros. Que sueñen, pero que trabajen por cumplir sus sueños.