Palabra itinerante: A galopar

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Rafael Alberti (1902-1999)

Rafael Alberti (1902-1999)
Rafael Alberti (1902-1999)
Jaime Cedano Roldán

Empieza en España el nuevo curso político y que mejor para hacerlo que en las puertas del viejo penal del Puerto de Santa María, donde hace trece años se echaron a la mar, su mar, las cenizas de Rafael Alberti, quien muriera a los noventa y siete años portando orgulloso y pretencioso el carnet de la Unión de Jóvenes Comunistas de España. Pero un encuentro de comienzo de año no podía ser para recordar la muerte. Al contrario, para evocar la vida, en este caso, los ciento diez años del nacimiento del poeta gaditano, republicano y comunista a quien la derecha pretendiera robarle el legado y el nombre y al no conseguirlo decidió sepultarlo en el olvido e intentar borrar su imagen, su recuerdo y su militante poesía. Por ello muy afortunada la convocatoria de un Encuentro a la sombra de Alberti entre los mundos del trabajo, la resistencia y la intelectualidad.

Una bocanada de aire fresco ha sido este Encuentro con Rafael Alberti. Aireado por la alegría de saber que el pueblo venezolano supo defender su unidad y la legitimidad de una presidencia ampliamente conquistada. Cuando ya está caminando libre por las calles de Vallecas Alfón, el joven que fue detenido cuando salía de su casa a participar de los constitucionales “piquetes informativos” de la huelga del 14 de noviembre, y cuando las encuestas muestran el precipitado declive del Partido Popular, el estancamiento en su incoherencia del Partido Socialista y el avance sostenido de Izquierda Unida.

Izquierda Unida no podía empezar mejor el nuevo año. El aumento de favorabilidad en las encuestas es un reconocimiento a una acción política que ha sabido combinar una acción parlamentaria de oposición coherente y participación activa en las movilizaciones sindicales, estudiantiles, en la lucha contra los desahucios y en la búsqueda de permanente interlocución con los movimientos sociales. La Asamblea unitaria realizada en el mes de diciembre, después de tantas peleas intestinas, le ha servido para poder actuar a este nivel, tan necesario en medio de la crisis que atraviesa España.

Rafael Alberti hace parte de la generación de intelectuales de más alto valor y de indestructible compromiso de la España del siglo XX. Sus poemas tienen plena vigencia como aquella escrita para el gaditano pueblo de Sanlúcar bajo el alero de Juan Panadero, el personaje que creara durante su exilio en la Argentina: Tener hambre / estar en paro / muertas las manos caídas, le cuesta al hombre muy caro. / Porque lo bueno es callar, / es no existir, no ser nadie / o dejarse asesinar. / Tú me hieres, tú me matas, / más nunca tendremos miedo.

Al salir de la cárcel de Soto del Real Alfonso Fernández lo dijo con serena claridad “el miedo está cambiando de bando”. Por ello en el homenaje en el Puerto de Santa María resonó con fuerza el poema de Alberti hecho canción llamando “a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar”.