Bogotá tendría apenas cuatro hospitales

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Hospital La Victoria que quedaría fusionado con la subred de Centro Oriente. Foto J.C.H.

La intención del alcalde mayor, Enrique Peñalosa, es reducir gastos en salud y otros sectores, y privatizar para conseguir los 24 billones que requiere su plan de expansión desaforada de la ciudad y de Transmilenio

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

A inicios del presente mes, el alcalde mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, radicó en el Concejo Distrital un proyecto para reorganizar el sector salud en la ciudad. El texto que consta de cinco capítulos expresa: “El presente acuerdo tiene por objeto efectuar la reorganización del sector salud en el Distrito Capital definiendo las entidades y organismos que lo conforman para lo cual se determinará la fusión de algunas entidades y la creación de otras”.

En su segundo capítulo y su segundo artículo dice: “Fusión de Empresas Sociales del Estado. Fusionar las siguientes Empresas Sociales del Estado adscritas a la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, D.C., como sigue: Empresas Sociales del Estado de Usme, Nazareth, Vista Hermosa, Tunjuelito, Meissen y El Tunal se fusionan en la Empresa Social del Estado denominada ‘Subred Integrada de Servicios de Salud Sur E.S.E.’ Empresas Sociales del Estado de Pablo VI Bosa, del Sur, Bosa, Fontibón y Occidente de Kennedy se fusionan en la Empresa Social del Estado denominada ‘Subred Integrada de Servicios de Salud Sur Occidente E.S.E.’. Empresas Sociales del Estado de Usaquén, Chapinero, Suba, Engativá y Simón Bolívar se fusionan en la Empresa Social del Estado denominada ‘Subred Integrada de Servicios de Salud Norte E.S.E.’. Empresas Sociales del Estado de Rafael Uribe, San Cristóbal, Centro Oriente, San Blas, La Victoria y Santa Clara se fusionan en la Empresa Social del Estado denominada ‘Subred Integrada de Servicios de Salud Centro Oriente E.S.E.’”

En su argumentación ante los medios de comunicación, el secretario de Salud del Distrito, Luis Gonzalo Morales, explicó: “Trasladar un paciente al hospital de Meissen, al hospital de El Tunal, ya no se necesita ninguna autorización porque son la misma institución o pasan a ser la misma institución”.

Sobre la preocupación de miles de trabajadores acerca de lo que pasará con sus puestos de trabajo, el funcionario comentó que la fusión no significará cierre de hospitales ni despidos de personal: “Eso lo podemos garantizar, en la planta de personal no va a haber ninguna reducción de cargos, y repito, tampoco se va a cerrar ningún hospital ni sitio de atención actual”.

Menos presupuesto, más recortes

Desde el inicio de su mandato, el burgomaestre capitalino había anunciado que reduciría en un 40% el presupuesto para salud, lo que produce cuestionamientos sobre la calidad y cobertura de este servicio sólo con cuatro grandes instituciones, en una ciudad que crece aceleradamente.

Para Pedro Yepes López, integrante de la junta directiva del Sindicato Nacional de la Salud y Seguridad Social, Sindess, sí habrá recortes de personal porque sólo quedarán cuatro gerentes y los directores tendrán un delegado del gerente en cada institución.

A los contratistas con quienes se atienden los programas de promoción y prevención, en hospitales de primer nivel, en los que están programas como Salud a su Hogar, el Distrito no les va a renovar los contratos: “Se calcula que a siete mil trabajadores no les van a renovar el contrato, porque Peñalosa quiere desaparecer todo lo que hicieron las tres administraciones anteriores. Todo lo que le huela a social lo van borrar. En los hospitales de tercer y cuarto nivel le renovó los contratos a la parte misional para neutralizar que esos hospitales pararan”, anotó el dirigente sindical.

El recorte de presupuesto se hará con disminución de personal, pero quienes queden tendrán más trabajo: “Habrá sobrecarga laboral. El problema es que hay alrededor de 12 mil trabajadores que están por contrato y si intentan organizarse en un sindicato no los vuelven a contratar. El alcalde quiere dejar solo centrales de urgencias y lo de especialistas se lo dejará a la empresa privada”.

Según el dirigente sindical, lo que se ofrecerá será para una ciudad como Bogotá hace 30 años cuando había tres millones de habitantes y de fondo se busca la privatización total de la salud.

“Piensa cerrar servicios que no son rentables como pediatría, ginecología, maternidad; por eso en el Hospital de San Ignacio se van a ir cerrando servicios y los que deja funcionan a media marcha. Se reducirá el número de especialistas. Una cita con un especialista está a cuatro meses y la gente se aburre; la ganancia está en que no se atienda al paciente. Ante los malos tratos los trabajadores de la salud tendrán que aguantarse porque hay muchas hojas de vida esperando por esos trabajos”, concluye Pedro Yepes López.

El problema es el sistema

Por otra parte, el médico y ex secretario de Salud, Román Vega, explicó que la medida va en contravía de democratizar el poder local y fortalecer la gestión de las localidades. Pero también se ataca la atención primaria en salud: “Territorios saludables comienza a ser recortados lo que reduce su cobertura, entonces no habría una atención primaria fuerte que es lo primero que hay que fortalecer para que la integración de la red hospitalaria funcione adecuadamente”, dice el galeno.

En términos del ex Secretario de Salud, el despido de trabajadores es inevitable si se fusionan hospitales ya que cada red estará dirigida por un solo gerente y las plantas administrativas de los actuales hospitales quedarían sobrando. “Pero también se tocará la parte misional porque ya en el pasado el mismo Secretario de Salud actual hizo un proceso de fusión, de 34 dejó 22 hospitales, y que continuó con la administración Mockus, eso tuvo como consecuencia el despido de más de dos mil trabajadores”.

Pero el problema va más allá de lo distrital; está en el sistema de salud que impide la construcción de verdaderas redes que incluyan a hospitales públicos y privados: “Tenemos un sistema con cobertura segmentada en gente afiliada al régimen contributivo, gente afiliada al régimen subsidiado, gente afiliada a regímenes especiales; que empeora en términos de la fragmentación organizacional. Dado el modelo privatizador y mercantilizado del sistema, ya que hay competencia entre las EPS y proveedores de servicios de salud, se fragmenta todo el proceso que en general tiene que ser dinámico, territorializado, con enfoque de atención familiar y personal; lo que no se puede hacer por la fragmentación de afiliación: por ejemplo, en una casa hay varios afiliados a distintas EPS, y se hace difícil coordinar. En conclusión el sistema fragmentado, mercantilizado, impide la construcción de verdaderas redes”, concluye Román Vega.

Para el médico consultado, es claro que no se pueden hacer redes y que lo que busca la actual administración bogotana en realidad es reducir gastos, en función de conseguir los 24 billones de pesos que necesita para la expansión de la ciudad -ocho billones para Transmilenio-, lo que los ciudadanos deben enfrentar por sus consecuencias ambientales y sociales. Y, abrir las puertas a las privatizaciones y asociaciones público-privadas, medidas que ya habían intentado en su primer Gobierno y en el de Mockus; proceso que había sido frenado en los 12 años de administraciones alternativas en la ciudad.