Bogotá: Antisindicalismo en el Acueducto

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Edificio de la Empresa de Acueducto de Bogotá. Foto J.C.H.

El sindicato de esta empresa denuncia improvisación, corrupción y persecución sindical

Juan Carlos Hurtado F.
@aurelianolatino

Mientras el movimiento Progresistas del alcalde Gustavo Petro se reunía en Bogotá, el pasado 26 de noviembre, para escoger precandidatos a ese cargo y continuar sus políticas; más de 1.500 trabajadores de la Empresa de Acueducto de la ciudad, decepcionados con la Administración Distrital, se congregaban para aprobar un nuevo pliego de peticiones que presentarán a la gerencia.

La decepción la expresaron en varias de sus intervenciones, aun por trabajadores que militaron en la colectividad de Petro y por otros que sin serlo vieron representados sus intereses en los discursos de campaña. Según ellos, hay un debilitamiento de la empresa y se ha permitido la persecución sindical.

El Acueducto es una de las más importantes empresas de la ciudad si se tienen en cuenta los servicios que presta. Tiene 3.700 trabajadores, de los cuales hay 1970 en Simtraemsdes. VOZ habló con Martín Quijano, presidente de la seccional Bogotá de ese sindicato.

Improvisación

–En las intervenciones escuché denuncias contra la Administración Distrital, ¿puede hablarme de éstas?

–Siempre hemos hecho las denuncias públicas porque una cosa es lo que dice la Administración de la ciudad y otra es lo que hace. La empresa está casi al borde de una crisis por las multas y sanciones que ha tenido por decisiones irresponsables en la supuesta retoma de unos procesos que estaban en manos privadas, que se hicieron sin planificación y sin orden. Recuerde que hace poco tuvo una multa de más de 360 mil millones de pesos por el tema de la retoma de las basuras, sanciones directas contra el Alcalde y los gerentes.

También pensaban llevarse el componente de alcantarillado para supuestamente pasar a otra empresa del Estado, pero allá iban a ser subcontratadas estas funciones a través de privados. Eso es una política neoliberal donde se manifiesta que se mantendrá lo público pero detrás de eso vienen las alianzas público-privadas, donde los privados son los mayores beneficiados.

–¿Qué pasó con la empresa a cargo de la recolección de basuras?

–Después de las sanciones y los pronunciamientos de la Superintendencia están pensando en reversar el modelo y crear una nueva empresa para el Distrito que se va a llamar Empresa de Aseo, que no sabemos si será pública, privada o en alianza.

–¿Pero no se reconocen las buenas intenciones con la búsqueda de la retoma de los procesos, independientemente de la falta de planeación que ustedes denuncian?

–Claro que lo reconocemos porque siempre hemos estado en contra de enriquecer al capital privado, pero siempre hemos dicho que el modelo no se aplicó de la manera debida, por eso nosotros dimos ideas y ofrecimos alternativas sobre cómo se debería hacer. Pero la negligencia, la arrogancia de la Administración y los intereses privados no permitieron que eso fuera así y llevaron al traste un modelo que podía tener un buen resultado.

–¿A qué se refiere con los intereses de los privados?

–En el tema del aseo ya sabemos cómo han sido las licitaciones públicas donde ellos han sido los oferentes y los interesados en ese negocio. En el tema del agua tenemos riesgos desde la parte ambiental, el suministro, la captación, la distribución, hasta la misma comercialización. En cada componente hay una multinacional interesada. Así como sucede con la Empresa de Energía, administrada en la parte comercial por Codensa, la parte productora de energía por Emgesa, hacia allá nos quieren llevar, hacia allá apunta la política de esta administración.

–¿En qué ha mejorado la Empresa de Acueducto con la llegada de Gustavo Petro a la Alcaldía?

–Considero que el riesgo financiero en que se puso a la empresa por decisiones improvisadas y malos manejos es grande. Quisiera pensar que la empresa tendió a crecer por la retoma de los procesos, pero eso no se consolidó. Terminamos prestando toda la maquinaria y los roles, a la corrupción y en beneficio de los privados.

Recordemos que cuando se hizo la retoma de las basuras se alquilaron vehículos que no servían, contrataron carros que no tenían el adecuado mantenimiento, se contrataron vehículos a precios exorbitantes, edificios que se arrendaban a diez millones se arrendaron en hasta cuatro veces más de lo que pagaba el mismo privado, y se hicieron inversiones que no aplicaban para el mantenimiento y fortalecimiento de la empresa. Todo eso terminó en corrupción. En su momento el sindicato puso esos casos en conocimiento de los entes de control.

–Con lo que usted afirma, algunos podrán decir que ustedes se unen al coro de la oposición al actual alcalde.

–Es un riesgo, pero una de las labores de la organización sindical es denunciar la corrupción. Sabemos de dónde viene este alcalde, sabemos que militó en el M–19, pero también sabemos que una de las políticas que tenía este partido eran las alianzas público-privadas; a eso le apuntan, aunque disfrazándolas y mintiéndole a la ciudad con que esos son procesos públicos.

Si en una alianza de esas ponen una empresa pública ya le llaman que todo fue público, pero no muestran el porcentaje de capital que invierten los privados y las multinacionales.

Persecución

–¿Desde que llegó Petro a la Alcaldía en qué han cambiado las relaciones obrero-patronales o el accionar sindical dentro de esta empresa? ¿Hay libertad en el ejercicio sindical?

–Han cambiado. En nuestra organización vemos cómo la administración de Petro ha cooptado a dirigentes sindicales, les dio más de trescientos puestos para poderlos acallar y tenerlos de su lado. Eso llevó a que una organización sindical como ésta, con más de 77 años de historia, terminara dividida. Por ejemplo, Aguas de Bogotá, en un año, ha creado más de 12 organizaciones sindicales.

El gerente de la empresa protege a la organización sindical que él ayudó a fundar, lo que ha costado un precio alto a Sintraemsdes, con agresiones físicas y verbales a sus afiliados, hay amenazas telefónicas para que nos retiremos de la organización. Eso ha sido denunciado e informado a la Unidad Nacional de Protección.

El otro sindicato presentó unas peticiones que son el mismo pliego que tenemos nosotros. Este no puede negociarse porque son los mismos puntos que ya los cubre, pero el gerente general se puso a negociar y les entregó 75 millones de pesos, es decir, van a negociar lo que los trabajadores ya tienen.

El gerente también justificó un contrato para un abogado amigo de él, Luis Fernando Rengifo, por 80 millones de pesos, para que acompañe una negociación que no irá por más de tres meses.

–¿Cuáles son los puntos principales del petitorio que presentarán?

–Es un petitorio muy político en el sentido que busca mantener los procesos de la empresa de manera directa, con patrimonio público y de manera pública, que apunta al cuidado del medio ambiente, a la regularización de esos contratos que están en otras modalidades para que esos trabajadores sean contratados a término indefinido.

–¿Usted cómo describiría al gerente de la empresa?

–Alberto Merlano es un gran negociador, tuvo una trayectoria en Ecopetrol donde dejó dividida a la Unión Sindical Obrera (USO) y dejó otros tres sindicatos. Ya había sido gerente de esta empresa en la administración de Luis Eduardo Garzón, donde en una negociación con el sindicato le arrebató el 45 por ciento a los ingresos de los trabajadores. Ese es el gerente que puso la Bogotá Humana.