Piedad Córdoba, la encarnación de la izquierda liberal

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Manuel Antonio Velandia Mora

La muerte llega sin avisar,

cruel y silenciosa, se lleva

lo que más queríamos.

Un adiós repentino y desgarrador,

deja un dolor que sumerge el corazón

en tristeza y nos llena de melancolía.

En el fondo de esta aflicción inmensa,

nos enseña a valorar lo vivido,

nos recuerda la fragilidad de la vida,

y nos invita a apreciar cada despedida.

Los ritos de la vida suelen ser muy diferentes de los ritos de la muerte. En general pareciera que todo muerto es bueno, sin embargo, leyendo la nota sobre Piedad Córdoba Ruíz escrita en Revista Semana parece que el adagio utilizado fue “al caído caerle”, aun cuando esto no parece nada extraño en la “prensa” amarillista.

Por supuesto que el interés de esta nota no es hablar bien de la recientemente fallecida senadora, es tan solo escrita para recordar con respeto y cariño a una persona a quien reconozco por su trayectoria en la búsqueda de la paz y sus luchas por los derechos de mujeres, afrodescendientes, sectores LGTB, la equidad y la justicia.

Mis acercamientos con Piedad Esneda tienen que ver con dos temas, el primero de ellos los derechos de las parejas del mismo sexo en Colombia, el segundo se relaciona con la participación como candidatos políticos en representación de las personas de los sectores LGBT, los que ahora llamaríamos sectores LGBTI y de la diversidad de géneros y cuerpos.

De las parejas del mismo sexo

Mis primeros recuerdos de trabajo conjunto datan de mayo de 2001, desde cuando se estaba redactando el primer proyecto de parejas del mismo sexo para ser discutido en el Congreso de la República (22 agosto 2001), ella contó conmigo para la escritura y además me invitó a los debates. El proyecto fue aprobado en la Comisión Primera del Senado y posteriormente archivado por decisión tomada en Plenaria del Senado.

En el siguiente año Córdoba insiste en su idea, nuevamente la senadora presenta un proyecto de ley con algunos pequeños cambios respecto al de 2001. El ponente, el 6 de agosto 2002, fue Carlos Gaviria Díaz. Se aprobó en la Comisión Primera del Senado y, en septiembre de 2003, archivado por decisión tomada en Plenaria del Senado.

Presenta, por tercera ocasión, el 1 de septiembre de 2004, un proyecto de ley que busca reconocer derechos patrimoniales a las parejas del mismo sexo. El 27 de junio de 2005 el proyecto fue archivado por falta de trámite.

A pesar de la no aprobación de los proyectos de ley, ella nunca desistió en la lucha por nuestros derechos.

Candidaturas maricas

Durante nuestros encuentros para el proyecto de ley Piedad insistía en la necesidad de que hubiese congresistas homosexuales y me expresó su opinión afirmando que yo podría ser un buen candidato a la Cámara de Representantes. Durante casi 6 meses luego de presentar el proyecto ella insistió en la idea de que propusiera mi nombre; a la final decidí ser candidato para las elecciones de 2002. La falta de recursos me motivo a un eslogan y campaña muy llamativa “El único candidato que no tiene nada que esconder”. Mucha gente jura haberme visto desnudo en los medios, sin embargo, aun cuando en la imagen de campaña parecía estarlo, nunca nadie diferente a quienes estábamos en la toma de imágenes puede aseverar al respecto.

Siendo candidato a la Cámara y estando en mi hogar fui víctima de un atentado con Granada de fragmentación, la Granada produjo grandes estragos en mi vivienda, afectó mi salud emocional pero físicamente no me sucedió nada.

A pesar de haber obtenido una buena cantidad de votos no salí elegido; piedad siguió insistiendo en la necesidad de candidaturas de personas de nuestros sectores y me propuso asistir al congreso del Partido Liberal, a lo que tenía derecho por el número de votos obtenidos. En este congreso (2002) propuse los cambios a los estatutos del Partido, el primero tenía que ver con que todos los documentos del partido se escribieran con inclusión de género femenino, el segundo se relacionó con que el sector LGTB tuviera derecho a un porcentaje determinado de representantes avalados. Sorpresivamente las dos propuestas fueron aprobadas por mayoría.

El reconocimiento oficial del sector el LGTB dentro del Partido Liberal fue un gran avance reconocido internacionalmente por los partidos miembros de la internacional socialista.

Córdoba Ruiz me insistió que me presentará al Concejo de Bogotá para hacer realidad lo aprobado en los estatutos. Realmente yo tenía muy poco interés en ello, pero en última instancia logró convencerme para que así fuera, incluso de su propio bolsillo apoyo mi campaña publicitaria. Este movimiento político dio pie a diferentes candidaturas, en diversas ciudades y desde distintas orientaciones sexuales. El sector LGTBI del Partido Liberal fue un acicate para la creación del Polo de Rosa.

La promesa paramilitar que rompió nuestros corazones

El senador Álvaro Araújo fue elegido senador por el Movimiento Alas (Alternativa de Avanzada Social) y presentó el 10 de octubre de 2005 un proyecto de ley para otorgar derechos patrimoniales y de seguridad social a las parejas del mismo sexo. Extrañamente fue aprobado por la Comisión Séptima del Senado, la Plenaria del Senado, la Comisión Séptima de la Cámara y la Plenaria de la Cámara. El 19 de junio de 2007 sorpresivamente fue archivado porque el informe de conciliación no fue aceptado por el Senado.

Este proyecto nos puso a Piedad, a otros líderes sociales y a mí en una extraña tesitura puesto que se rumoraba que Araujo era paramilitar. A finales del año 2006, cuando en el país estalló la crisis de la llamada «parapolítica», Araújo fue acusado por Rafael García el exjefe de informática del DAS, de ser uno de los dirigentes políticos que entregó financiación a los grupos paramilitares en el Cesar. Posteriormente fue acusado por la Sala Penal de la Corte suprema de Justicia de haber presionado a los paramilitares para el secuestro de Elías Ochoa Daza, quien paradójicamente era su aliado político.

Unas declaraciones dadas por mí en Cali, en un evento en la gobernación del Valle sobre los derechos humanos entendidos como derechos sexuales, con relación a la posible orden de captura de Araújo y la posibilidad de que cayera el proyecto de ley de parejas por él presentado fueron el detonante para que al día siguiente las amenazas de muerte se ampliaran a mi familia, hecho que me desestabilizó emocionalmente, Piedad Córdoba fue la primera persona en decirme que pensara en el exilio como alternativa porque nunca me podrían guardaespaldas para todos mis familiares. Por eso decidí refugiarme en España.

Evidentemente Córdoba fue una senadora que vivió siempre en el filo de la controversia, sus temas de interés político tan cercanos a las minorías y lejanos a los tradicionales dueños del poder necesariamente la pusieron permanentemente en la picota de los medios paraoficiales, que necesariamente veían en ella un “tatequieto” a sus mezquinos intereses.

Lamentablemente un diagnóstico de una posible Covid me obliga a estar en casa y no poder salir a ondear mi pañuelo blanco y mi bandera arcoíris cual “velas hinchadas por el sonido de la muerte, hinchadas por el sonido silencioso de la muerte (…) sonido oscuro que hincha sábanas”, como dijo Neruda.

Gracias por darme aliento y acompañamiento, por hacerme más político y combativo.