Avanza la paz territorial

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Mesa de Diálogos de Paz entre el Gobierno Nacional y el Estado Mayor Central de las FARC - EP. Foto: Oficina del Alto Comisionado para la Paz

Editorial VOZ 3213

Las decisiones tomadas esta semana en el marco de los diálogos con el Estado Mayor Central y la Segunda Marquetalia, para trasladar a las regiones y desarrollar allí los acuerdos para la transformación territorial, podría catalogarse como el mayor salto cualitativo que se da, después de los grandes avances logrados en el proceso de paz de La Habana.

Retoma fuerza la propuesta hecha en el 2022 de consolidar un “plan de emergencia” para proteger la vida de las personas que habitan los territorios priorizados. Realmente el punto central de las preocupaciones de las y los habitantes de los territorios, es salvar vidas y como los grupos armados y el gobierno construyen protocolos que funcionen efectivamente respetando el Derecho Internacional Humanitario.

Es un acierto que las partes haya llegado finalmente en un concepto clave, el de la transformación territorial. Es el clamor urgente y desesperado por que la paz se vea materializada en un cambio de vida, en nuevas economías locales dinamizadas por las políticas del desarrollo rural integral. La transformación territorial es el nuevo nombre de la paz total.

Este salto hacia adelante, no solo trasladar los diálogos a los territorios, sino, ante todo, articular una participación decisoria de las organizaciones, procesos sociales, populares y étnicos en la transformación territorial, le da un nivel trascendental al proceso de Paz Total. ¿Por qué es posible este nuevo momento en el proceso de paz? Es una coincidencia en la que confluyen tres procesos que convergen.

Primero, la persistencia y desarrollo de la política de Paz Total liderada por el gobierno en cabeza del presidente Petro, que ha logrado consolidar las mesas de diálogo con cada grupo. Segundo, los resultados de elección de nuevos gobernadores y alcaldes, que en un amplio sector de los elegidos existe un compromiso por impulsar y liderar la paz en clave de transformaciones territoriales, y tercero, un movimiento social, amplio y multicultural por la paz, que renace lentamente desde los territorios.

La crisis del diálogo regional en Nariño, antes que debilitar el proceso de paz, desembocó en un fortalecimiento del enfoque de paz territorial e hizo que se retomara un concepto y un enfoque clave: el de la transformación territorial.  Nariño será el primer departamento en el que se implementarán las Regiones de Paz para la transformación del territorio.

Este nuevo momento, tiene avances formales y firmados. El domingo 11 de marzo, finalizó, en San José del Guaviare, el IV Ciclo de Diálogos de Paz con el Estado Mayor Central de las FARC-EP. Las conclusiones de esta ronda, constituye un gran beneficio para el país y las regiones afectadas por la confrontación.

En dos documentos distintos las partes deciden y se comprometen a desarrollar “Acuerdos especiales sobre transformaciones territoriales en Caquetá, Meta, Guaviare y Catatumbo”, las partes reconocen “el derecho de las comunidades a la concertación de Planes de Desarrollo socio ambientales de carácter sostenible. (…) Con adecuados tiempos y compromisos que brinde claridad sobre el derecho a la tierra y sobre la sostenibilidad de los planes que se construyan en terreno”.

Al tiempo, el Gobierno Nacional y la “Segunda Marquetalia”, instalarán pronto la mesa de diálogos de paz en el Huila con el compromiso de esta de suspender “las retenciones con fines económicos”.

El avance de la paz territorial, es el avance de la Paz Total.

 

«Este salto hacia adelante, no solo trasladar los diálogos a los territorios, sino, ante todo, articular una participación decisoria de las organizaciones, procesos sociales, populares y étnicos en la transformación territorial, le da un nivel trascendental al proceso de Paz Total»

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