Los populismos y las nuevas derechas

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Jefferson Corredor (Jepes)

En los últimos años la palabra populismo ha vuelto a tener relevancia en el discurso político, demostrando ser un concepto confuso que se encuentra presente en la mayoría de los debates que se desarrollan durante la contienda electoral del país. Respecto a esto, los académicos reconocen que el populismo agrupa varias ideas, en las cuales coexisten interpretaciones diversas de la realidad que tienen diferentes orígenes, formas de representarse y de proyectarse en el tiempo.

Este fenómeno de características esquivas posee atributos reiterativos que se manifiestan de formas particulares en cada contexto histórico, pero que logran expresar una visión de mundo tan indeterminada como arraigada.

En pocas palabras, el populismo se constituye como una forma de acción política, la cual proclama que la voluntad del pueblo es superior a cualquier norma institucional o de clase, por ende, su discurso apunta a colmar las esperanzas y ganar la confianza de las masas, basándose en la promesa que sus expectativas sociales serán cumplidas en un breve lapso.

De modo que ante la imposibilidad de definir de manera concreta este concepto, resulta imposible situarlo en una ideología política y asignarle una base social precisa.

No obstante, en lo transcurrido del Siglo XXI se observa en las sociedades occidentales que han atravesado repetidas crisis económicas un auge de las “nuevas derechas”, que utilizan como recurso al populismo. Esta aproximación conceptual es desarrollada por el profesor italiano Enzo Traverso, para referirse al fenómeno global de las “nuevas derechas”, que no pueden ser pensadas como un fenómeno monolítico.

Por el contrario, es una agrupación heterogénea que en cada país tiene sus propias tradiciones, raíces, historias y culturas, pero a pesar de su diversidad comparten ciertos rasgos -racismo, xenofobia, nacionalismo- que perfilan una tendencia general, un ejemplo de ello es Marine Le Pen en Francia, Volodímir Zelenski en Ucrania, Silvio Berlusconi en Italia, Donald Trump en Estados Unidos, Nayib Bukele en el Salvador y Jair Bolsonaro en Brasil.

Las políticas neoliberales son la causa de este fenómeno global, la deslegitimación de las élites y de las instituciones establecidas se evidencia en la desaprobación generalizada de la población, así que las “nuevas derechas” se presentan como una solución que pretende reestablecer el “equilibrio”.

En el contexto colombiano este fenómeno se desplegó bajo la figura de Álvaro Uribe Vélez, su discurso populista consistió en prometer la derrota militar de las guerrillas y brindar seguridad a la ciudadanía. Esta narrativa logró unificar por unos años a ciertas clases sociales y reorganizar voluntades flotantes bajo un proyecto común, el de la Seguridad Democrática.

Bajo esta lógica también se presenta Rodolfo Hernández, como candidato presidencial, pero el tropo narrativo de su discurso populista es la corrupción, a pesar de que actualmente tiene un proceso penal en su contra por lo mismo. En sus intervenciones públicas y privadas se evidencia la falta de conocimiento que tiene sobre las diferentes problemáticas que afectan al país, de modo que no tiene una agenda programática que le permita plantear soluciones claras a la sociedad.

Motivo por el cual en sus alocuciones solamente apela a avivar la emocionalidad de quien lo escucha. Mientras que Gustavo Petro sí expone un vasto conocimiento sobre los problemas históricos de Colombia y propone estrategias de cambio que permitirían superarlos paulatinamente.